La Coctelera

rincones

Categoría: Musicamanía

18 Diciembre 2008

¿POR QUÉ VOY A TRATARTE BIEN SI NI SIQUIERA TE CONOZCO?

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Oye perdóname, ¿me dejas pasar?

¿Por qué demonios te debiera dejar

si yo estaba antes? Ya estaba aquí.

¿Por qué voy a tratarte bien si ni siquiera te conozco?

¿Es que dije algo que te molestó?

Perdona, no era mi intención.

¿De qué me hablas? Yo solo sé que

por qué voy a tratarte bien si ni siquiera te conozco.

Verás, incluso puede que tuvieras razón,

pero resulta que mi opinión es la misma, nada cambió.

O sea, ¿ por qué voy a tratarte bien si ni siquiera te conozco?

DELTONOS

....

.....

Bloques de pisos masificados como colmenas donde nadie conoce a nadie. Gigantes de cemento gris de amenazante aspecto, oficinas como hormigueros donde nadie conoce a nadie. Calles llenas de gente, a veces casi intransitables, y nadie conoce a nadie. Escaparates repletos de estantes plagados de televisores funcionando que llenan de imágenes -de más gente- los ojos de los transeúntes. Con anaqueles atestados de radios, de reproductores de CDs y DVs que saturan los oídos de música, de voces… De más gente. Pero nadie conoce a nadie.

Masificación, incomunicación, deshumanización... Nadie conoce a nadie.

¿Por qué voy a tratarte bien, si ni siquiera te conozco...?

¿Por respeto, por educación, por solidaridad, por generosidad, por humanidad?

¿De qué me hablas?¿Por qué me hablas, si ni siquiera te conozco?

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27 Junio 2008

TRES PUERTAS


TRES PUERTAS

Una sola puerta de tres, abierta.
Una sola puerta.
Enfrente, la montaña.
Pasa la nube inmensa;
toda suya... todo suyo.
Huracanes de vientos;
lluvia andante semiparalela
y en todo el monte funerales alegres, naturales,
de hojas muertas.

Llegó el otoño; llegó la muerte...
Hoy morirán hojas y animales.
Mas no morirán del todo
serán con la podredumbre de su muerte
para la tierra,
pasado mañana,
brotes de esperanza.

¡Y yo no he muerto!
Me alegro de la lluvia
y me alegro del viento.
Si tengo frío, me caliento;
si tengo miedo, ¡que no lo tengo!,
susurro y pienso...
Y para mañana
ya me he comido mi pequeña ración de esperanza.

Una sola puerta de tres, abierta.
Una sola puerta inmensa.

MANOLO CHINATO


Él, Chinato, - grande, sólido - , es la montaña que se yergue en el escenario entre nubes de glicol de propileno; huracanes de vientos es su voz profunda, bronca, aguardentosa, con que recita... no... más bien escupe, grita desafiante, con desgarro, casi con desespero, su canto a la eterna paradoja del ciclo de la vida y la muerte, que en sus versos se desnuda de su crueldad para vestirse de gozo y esperanza.

Acompañan al huracán creciente de la voz de Chinato las punzantes notas que desgrana, al principio con lentitud, una guitarra que tamborilea sobre la voz del poeta como lluvia menuda, haciéndose su caudal más insistente por momentos para convertirse gradualmente en aguacero torrencial al ir sumando guitarra tras guitarra, instrumento tras instrumento, e incrementando poco a poco el ritmo, cada vez más vibrante. Hasta llegar los acordes al delirio, al desvarío, a la alienación, cuando desgarran la garganta de Chinato esos gritos que son todo un desafío vital:

"¡Y yo no he muerto!"

"si tengo miedo, ¡que no lo tengo!"

Suena "Tres puertas", y arrastran tras sí huracán y lluvia, voz y música, el miedo. Porque... ¡yo tampoco he muerto! Y me aguarda para mañana mi pequeña ración de esperanza.

Manolo Chinato es ganadero. Nacido el 31 de diciembre de 1952 en Puerto de Béjar (Salamanca), ejerce de bardo asilvestrado en sus ratos libres. Sus poesías tratan temas de amor y desamor, de soledad, y algunas están cargadas de protestas sociales. Ha escrito un libro titulado "Amor, rebeldía, libertad y sangre".

Ha colaborado con varios grupos de rock: es el autor de letras de Extremoduro, colaboró con el grupo "Platero y tú", y grabó un disco con Fito Cabrales, Roberto Iniesta y Uoho llamado "Poesía básica".

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14 Febrero 2008

ABRAZADO A LA TRISTEZA

He salido a la calle abrazado a la tristeza:
vi lo que no mira nadie y me dio vergüenza y pena.

Soledad que te pegas a mi alma
en la dulce soledad de este campo de otoño.
No hay momentos de sosiego.
Rebeldía pura de amores sin amores.
Ilusiones puras y puros conformismos
intentando levantar el espíritu nostálgico
de querer estar contigo y nunca estarlo.

Los llantos desconsolados que estrangulan las gargantas;
los ancianos encorvados: parece que la tierra les llama.

Volverás de vez en cuando a estas tierras agrietadas
y verás de nuevo a quien te ama borracho;
borracho de amores y libertades.
Y también de vinos por olvidarte. Borracho. Borracho...

Me da pena que se admire el valor en la batalla;
menos mal que con los rifles no se matan las palabras.

Y si surgen saludos y palabras
tal vez notes la dureza de mi estilo
queriendo no herirte en nada,
y en mi soledad sólo herirme yo mismo.

La justicia está arrestada por orden de la avaricia;
el dinero que te salva es el mismo que asesina.

Y verás sin duda el resurgir poderoso del guerrero
sin miedo a leyes ni a nostalgias
y lo verás caer una y mil veces y levantarse de nuevo,
con la pura bandera de su raza
Soledad de amores triste y pura,
soledad de amores y locura..

No me des más esperanzas: sé que todo son mentiras;
sacos llenos de agujeros para guardar alegrías.

Y verás sin duda el resurgir poderoso del guerrero
sin miedo a leyes ni a nostalgias
y lo verás caer una y mil veces y levantarse de nuevo,
con la pura bandera de su raza.

Me da pena que se admire el valor en la batalla;
menos mal que con los rifles no se matan las palabras.

Soledad de amores triste y pura,
soledad de amores y locura.

FITO Y MANOLO CHINATO

También la tristeza y yo salimos a la calle, estrechamente cogidos por la cintura. Y también vi lo que no mira nadie. Pero había algo más que eso, mucho más, y por ello no solo sentí vergüenza y pena. Sentí esperanza.

Oí los llantos desconsolados que estrangulan las gargantas, sí. Entre ellos los míos, alto y claro. Pero también oí las risas de mis hijos, de mis amigos. Y se me fundieron con el alma.

Vi ancianos encorvados, mi espalda también lo estaba a pesar de ser joven. La tierra arrastra, pero el cielo iza. Por eso, miré hacia arriba...

Yo sí admiro el valor en la batalla, pero en la batalla del día a día, eso que canta Chinato: el resurgir poderoso del guerrero que cae una y mil veces, pero que se levanta de nuevo otras mil. Y me levanto...

No, por suerte con los rifles no se matan las palabras, pero con las palabras sí se matan soledades. La mía la heriste de muerte...

La justicia está arrestada por orden de la avaricia, el dinero asesina y ni siquiera siempre salva. Pero sígueme dando esperanzas, porque sé que no todo son mentiras, que no toda la alegría escapa por los agujeros del saco. A mí me quedan alegría y verdades. La principal: yo misma...

RENAISSANCE

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2 Junio 2007

A MIL AÑOS LUZ

Si hay una banda de rock que haya roto moldes en su momento es 091, a mi juicio la mejor que ha dado nuestro país. Cuando Etinarcadia me los "presentó", hace unos años (gracias, compi...), me resultó sorprendente saber que algo como lo que ellos hacían se había podido abrir paso en la década de los 80, fundamentalmente asentada sobre lo insustancial.

Granadinos, liderados por José Ignacio Lapido, desgraciadamente dejaron de existir como grupo en 1.996. Fueron un paréntesis de lirismo y buena música en el panorama facilongo, intrascendente y comercial de buena parte del pop y el rock españoles de los 80, de aquellos años de chim-púm en que las aspiraciones más elevadas que podían leerse en la mayoría de las letras iban desde ese

"Me tumbo en la hamaca

pues no quiero trabajar

Oh nena, dale al pay pay

que me voy a asfixiar"

o

"Ey...yo te invito a una copa o dos, porque yo

soy el más grande, yo soy el mejor

tengo un Porche en la puerta que no está nada mal"


ambos de Objetivo Birmania, a esta otra de Olé Olé:

"No controles mi forma de bailar

porque es total y a todos les excita

No controles mi forma de mirar

porque es total y a todos enamoro"

pasando por aquellos Hombres G que no tenían tampoco mayor pretensión que quitarle el sujetador a la chica de ya ni recuerdo qué canción o echarle polvos pica-pica al que le había birlado a la novieta.

El currículo de José Ignacio Lapido, guitarrista, vocalista, compositor y alma de 091, llenaría páginas, pero mi amigo Misipayi lo resumía perfectamente diciendo que ha escrito guiones para TV, piezas de teatro, poesía, crónicas y artículos periodísticos y que compone música y letras para grupos, además de para banda sonoras.

Lapido es un compositor de temas "con mensaje", pero en absoluto dogmático ni panfletario, ha tenido siempre un discurso propio, sincero y coherente. Es malabarista de metáforas, como he leído por ahí, poeta triste de la vida, de la calle... Perdedores y personajes marginales deambulan atormentados, como sin norte, por sus letras, enredados en vibrantes notas escupidas con rabia y a veces desesperación por guitarras eléctricas y baterías, convencidos de que la felicidad no es más que una entelequia en una sociedad ahíta de mentiras y falta de revolución, en la que el ángel de la guarda de cada cual está por ahí perdido, esnifando cocaína. ¿Dónde, pues, la salvación? Si un día creyeron que al menos el amor vendría a redimirlos, no tardaron en darse cuenta de que también él suele pasar de largo. Vagan desorientados por laberintos de tormentas mentales, intentando bordear arenas movedizas sin conseguirlo casi nunca, escupiendo contra el viento, buscando sin encontrar, errando por caminos equivocados, fluctuando entre la cumbre y el abismo...

Son las de Lapido canciones de cuna y rabia, protagonizadas por personajes que se arrastran entre el agnosticismo, el escepticismo, los anhelos frustrados, la desesperación por el tiempo que pasa… Muchos de ellos, como antes decíamos, marginales, pero a los que este bardo urbano reviste, como dice él mismo, de una cierta dignidad poética, de un estoicismo que los distancia del victimismo típico.

Generalmente los dedos del granadino relampaguean sobre cuerdas de guitarra para extraer sus punzantes notas, y arrancar de cuerdas y notas a personajes atormentados y heridos enhebrados en ellas. Pero en ocasiones esos dedos se remansan en acústicas o eléctricas que alumbran hermosos arpegios punteados, acompañados de lentas baterías y teclados que van dejando caer sus notas como tintineantes gotas de agua... Y la música se hace poesía, y la letra más... Poesía intimista, como la de "A mil años luz", una de las más bellas canciones de Lapido y que para mí posee unas connotaciones especiales.

He visto tu cara ardiendo en un lienzo de agua

y me he sumergido en un sueño sin poderte tocar

formando un mosaico de sombras,

buscando a ciegas lo que sé que no está.

He acariciado siluetas danzando en la niebla

he atesorado los días que te vi sonreír

así se hace eterno el instante,

la última página antes del fin.

Aunque te sueño en azul

ando perdido en un juego de espejos

sigues estando tan lejos

a mil años luz

a mil años luz.

He destilado la luz escarchada del alba

si nuestros pasos se cruzan la podremos beber

como un vino de suaves llamas

que nos recuerde lo que fuimos ayer.

Aunque te sueño en azul

ando perdido en un juego de espejos

sigues estando tan lejos

a mil años luz

a mil años luz.

Casi como en el mito de Narciso, un hombre contempla en el estanque el reflejo del rostro amado, pero esta vez el de una mujer. En este tema y en la mayoría de los de Lapido, el amor, metaforizado por el fuego como tantas veces se ha hecho en la literatura, parece pasar de largo, estar " a mil años luz". El reflejo de la amada en el estanque se desvanece sin poder tocarla. Tanto el amor como el objeto amado fluctúan entre la irrealidad y el deseo, resueltos en intangibilidades : "siluetas danzando en la niebla", todo puro juego de apariencias y anhelos insatisfechos: " sumergido en un sueño sin poderte tocar/ formando un mosaico de sombras,/buscando a ciegas lo que sé que no está". Sin embargo quizás quede un resquicio para la esperanza, un rayito que se abre paso entre la brumosa irrealidad en que se desarrolla el poema: "He destilado la luz escarchada del alba/ si nuestros pasos se cruzan la podremos beber",embotellada en el mismo surrealismo que envuelve la composición. Solo quizás...

RENAISSANCE

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21 Septiembre 2006

Pensando en las Musarañas

Escuchando a La Musgaña, en concreto, el tema "Espejo, sol y luna" de su último trabajo "Temas profanos", se canta el amor entre dos jóvenes, que sin ser platónico, roza lo casto. Pudiendo parecer romántico, no lo es de veras. Al contrario. Sus sonidos evocan un mundo árido, duro, seco, como es el de la Castilla que todos reconocemos en los poemas de Machado.

Así conozco a este trío que, en pleno apogeo de sonidos celtas, tenía la convicción de que el folclore castellano era el gran olvidado. Por ello, acusaban un fuerte deseo de recuperar y al mismo tiempo dejar un legado sobre esta tradición musical castellana que nos aleja de lo que siempre hemos conocido para adentrarnos a nuevas experiencias.

Aún cuando se inspiran en Castilla, tierra castigadas por sus largos y duros inviernos, no son sonidos ásperos ni yermos con ritmos apagados. Más bien todo lo contrario. Sus pasos recios con arreglos musicales de un gusto exquisito y profundos matices mesetarios nos indican que Castilla es más rica de lo que presuponíamos, con una diversidad asombrosa.

La Musgaña nos obliga a ahondar con sus figuras musicales reviviendo nuevos momentos. Ya no se limita a la gaita charra, esto es, la flauta de tres agujeros y el tambor, a sonidos limitados, sino que la dota de una exuberancia de aromas tintineantes. Es más, se atreven con instrumentos tan alejados como el violón, la zanfona o el acordeón. Incluso instrumentos desconocidos para la mayoría del público como la bombarda.

Quien se haya acostumbrado a estos sonidos, difícilmente podrá aceptar músicas que no se hayan elaborado con la dedicación de un artesano puliendo la menor impureza que su experiencia le ayuda a hallar.

Quien lo escuche por primera vez, encontrará la aspereza del primer trago de vino que tras muchos tragos, lo que realmente identificará es la sobriedad castellana. Hay que escuchar mucho, saborear con calma sus sonidos. La Musgaña no es musica fácil de asimilar. Más bien es de dosificar con serenidad, entrever los encajes de bolillos que ellos mismos han compuesto, arreglado o descubierto.
Lo reconozco, no son sonidos aptos para todos los oídos. Pero quien llegue apreciarlo, sabe que está saboreando un tesoro de valor incalculable.

Sin embargo, España es un caldo de genios con un paladar desagradecido. Se ha dicho cansinamente que los artistas de gran talla son descubiertos fuera de nuestras fronteras antes que aquí mismo. Repito lo que muchas veces en otros sitios se ha proclamado: No se es profeta en su tierra. Aunque mi esperanza es que, a pesar de hacerlo con lentitud, nuestra tierra pague justamente y con creces la espléndida labor que este trío nos ha legado.

Quede, por último, como aclaración que una musgasña es una musaraña, que así la llaman en ciertas zonas de Castilla.

EUDLF

Tags: musgana, castilla

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19 Septiembre 2006

EL DIDGERIDOO

Es probablemente uno de los instrumentos más pintorescos que se conocen. Originario de los aborígenes australianos, consiste en una especie de trompeta natural de forma recta, de largo y ancho variable (entre 1 y 1'5 metros de largo; puede llegar incluso a los 3 metros), hecha con una rama del eucalipto cavada por las termitas, y desprovista de su corteza. Los sonidos se extraen con ágiles golpes de la lengua, y requiere un enorme control de la respiración del artista.

El didgeridoo intenta evocar la esencia de los sonidos de la naturaleza: el aleteo de los pájaros, el viento, el paso de los animales sobre la tierra… Transmite una gran cantidad de sentimientos: la melancolía, la potencia inexorable, despreocupación jovial… Todos los sentimientos son comunicados con gran destreza a los cantantes, a los bailarines y al público.

Existe una bellísima leyenda sobre el origen de este instrumento que he encontrado en la página web de Charly –didgeridoo…

"Cuando al principio de los tiempos todo era aún frío y oscuro, un hombre, Bur Buk Boon fue a por maderas para hacer un fuego con el que traer luz y calor a su familia. En el momento de poner el leño en el fuego, vio que estaba hueco y que un grupo de termitas se alimentaba de la blanda madera del centro. Con el fin de evitar hacer daño a los insectos, Bur Buk se llevó el leño a la boca y empezó a soplar. Las termitas fueron proyectadas hasta el cielo, donde formaron la Vía Láctea, y desde entonces iluminan el firmamento. Y partir de ese momento, el sonido del didgeridoo bendice a la Madre Tierra, protegiéndola y protegiendo a todos los espíritus, con este sonido vibrante para la eternidad..."

Los curanderos aborígenes todavía hoy día lo usan para curar. Soplan el instrumento pasándolo sobre el órgano afectado, y según el tipo de dolencia utilizan un didgeridoo u otro. Afirman que la vibración del sonido sintoniza con el órgano y logra sanarlo.

¿Has visto alguna película de Cocodrilo Dundee? Entonces has oído un didgeridoo... Es el que produce ese sonido grave que se oye de fondo a lo largo de la banda sonora del film.

Aquí podemos ver un ejemplo muy claro del instrumento

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18 Septiembre 2006

Las gotas de Ludovico

En momentos como éste en que ansías la soledad, pero no la que deseas en placidez sino en cruel tortura contigo mismo, en que rebuscas tu propio tormento en la autocompasión, cuando, contradictoriamente, gritas al mundo: “¡DEJADME EN PAZ!” pero no quieres renunciar a la silenciosa caricia consoladora en tu pelo mientras duermes atormentado, o a la que seca tus lágrimas como paño improvisado... Cuando el silencio te pesa, te oprime y recurres a la música, Ludovico está ahí para acompañarte. No te hablará. A lo sumo, esparcirá notas musicales calladamente sonoras. Su piano es su voz. Sus notas esparcidas caerán al aire, como gotas en tu desconsuelo. El bálsamo para tu alma, el abrigo a tu fría soledad. La serenidad que buscas en tus horas negras. También es alegría, es esperanza.

Te describirá el desgarro que sientes en tu corazón, y en la siguiente canción, con ese mismo piano, te pintará un sol que se esconde tras trigos de campos. Un sol que teñirá un cielo de rojo pasión. Te traerá el ruido del mar que embiste en un acantilado, y el silencio de un ronroneo felino. En sus canciones no escucharás su voz, sino a sus invitados que participan en su música, o bien, lo invitaron a él. Cantar o tocar en su presencia es un honor...

¿Dónde estuviste, Ludovico? ¿Por qué no te encontré antes? No deseo una charla con palabras vacuas en una cervecería. Quiero un té o un café en el embrujo de tus gotas. Mirar absorto un cuadro calladamente con ese café que te reclama con su aroma y que espera, manso, que le prestes atención. Leer un libro en sagrada comunión con tus acordes.

Dime cómo lo haces. Hazme entender cómo con tus dedos y con el mismo piano me oprimes el corazón unas veces, me evocas notas traviesas otras y me desangras de desazón e inquietud las más de las ocasiones. No puedo entenderlo. ¿Sufres tanto que lo comunicas con magistral voluntad y hieres mi alma? ¿Tanta esperanza te desborda en tu corazón que me lo haces saber con serenidad unos momentos y con furia en otros? O no... Guárdate este secreto. Así tu magia no se perderá.

No quiero tu compañía. No sabría qué contarte. Quiero tus gotas, las que me hacen conversar íntimamente conmigo. Quiero que tu música sea una lluvia a cántaros de inquietudes. Estas conversaciones conmigo, con Dios, con tu música. Pero no contigo. No te lo tomes a mal. No nos diste tus palabras como legado, sino tus gotas. Y has conseguido el mejor sacramento que le haya sido otorgado a cualquier ser humano : recoger el talento que Dios te dio como testigo y trabajarlo para elevarlo a la categoría de Arte. Sí, en mayúscula. ¡Y ay del que mancille tus gotas con un comentario inútil! Las toses o los estornudos se perdonan. Las palabras fútiles no. En presencia de tus gotas, el silencio es una comunión.

Gracias, Ludovico Einaudi.

EUDLF

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Sobre mí

Realmente somos dos personas en esta sección. Un grancanario, EUDLF, y una sevillana, RENAISSANCE. La idea de publicar un blog conjuntamente viene de nuestra inquietud por expresar ideas, cuanto menos, curiosas en un crisol de chispas.

Lo más extraño es que jamás nos hemos visto en persona. Pero la amistad ha crecido en nuestros momentos más duros y dolorosos. Valga como brindis nuestra aportación al mundo de las letras, los sentimientos y nuestra esperanza de que el ser humano es un espíritu sin fronteras.


(How to tell stories. De Sebastian Holmer).

Si desean hacernos alguna sugerencia pueden hacerlo a a.los.rincones@gmail.com

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