La Coctelera

rincones

21 Septiembre 2006

Vivir para ver...

Leo la siguiente noticia en el diario digital ADN:

Detienen a cinco personas por organizar un 'striptease' en un funeral

Pekín quiere acabar con la costumbre de montar este tipo de funciones para atraer personas a los ritos funerarios rurales.

La costumbre china de amenizar los funerales rurales con un striptease podría desaparecer ya que cinco personas fueron detenidas por organizar este tipo de funciones.

Todo comenzó el pasado día 21 de agosto, cuando la Televisión Central de China ofreció una información en la que se hizo eco y criticó las funciones "obscenas" ofrecidas por dos compañías de strippers en el funeral de un campesino.

Unos 200 vecinos, incluidos varios niños, asistieron a la actuación, habitual en los entierros rurales para atraer espectadores y conseguir así la mayor afluencia posible al funeral, pues existe la creencia de que cuantos más asistentes, más honor para el fallecido.

La crítica información de la televisión pública propició la intervención de la policía y tendrá probablemente consecuencias mayores, puesto que ya son muchas las voces que han pedido que se prohíban estos espectáculos. Incluso se ha puesto un número de teléfono a disposición de los ciudadanos para que denuncien este tipo de actuaciones, con recompensas de hasta 37,5 dólares (29,3 euros).

Tras la inevitable sonrisa, surge la reflexión. Realmente, no puedo pensar en un acto social que goce de menos atractivo que unos funerales… Sin embargo, en la China rural se masifican gracias a los innegables atractivos de una señorita que los desvela seductoramente ante un público con seguridad enfervorizado y enardecido.

Y, puestos a pensar, pienso también en las plazas de toros, o los campos de fútbol, llenos hasta la bandera de los herederos directos de aquellas turbamultas del “Panem et circenses” romano. En los cines donde se exhiben películas de incomprensible éxito como “Torrente, el brazo tonto de la ley”, cuyo humor grueso le hizo traspasar la barrera de los 3.000.000 de espectadores, llegando a recaudar 2.000 millones de las antiguas y añoradas pesetas, (algo así como más de 12 millones de euros). Acuden a mi mente las terrazas y locales de moda, atestados de personas deseosas de ver en carne y hueso a los famosillos que en ellas se exhiben como reclamo. Los famosillos creados por esa nueva raza de dioses en que se han empeñado en devenir algunos periodistas de la prensa rosa, autoerigidos en sumos hacedores de patéticos personajillos que crean y luego destrozan sin piedad a medida de las necesidades mediáticas.

Y pienso luego en esos conciertos de exquisita música barroca en que no se llena ni la mitad del aforo, en los museos que albergan todo tipo de joyas artísticas e históricas, locuaces testigos de nuestro rico pasado, por los que apenas resuenan los pasos de algunos pocos españoles mezclados, eso sí, con los de los numerosos extranjeros que vienen a embeberse de nuestra historia y de nuestro patrimonio cultural. Me vienen al pensamiento las salas de exposiciones donde cuadros geniales de prometedores pintores noveles –y no tan noveles- bostezan intentando disimular el aburrimiento ante los pocos espectadores que los visitan, para más inri, algunos de ellos amigos y compromisos del artista. Esas presentaciones de libros en que la mitad de los asientos están penosamente vacíos, aunque luego el ágape que sigue al acto de la presentación suele estar –cosas de la vida- más concurrido que el mismo acto…

Y, recordando esos noticiarios que en ciertos países como Rusia y alguno del sudeste asiático ven incrementado su nivel de audiencia gracias a hermosas presentadoras que se van despojando, noticia a noticia, de la ropa que las cubre al principio del informativo, visto lo visto en los funerales de la China rural, comienzo a preguntarme si los chinos no habrán descubierto de nuevo la pólvora al implementar sus entierros con actuaciones de streaptease, si no tendremos que acabar por recurrir al poder de convocatoria de este tipo de espectáculos para llenar los museos, los conciertos, las exposiciones, las presentaciones de libros… Vivir para ver…

RENAISSANCE

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4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Señora Nostalgia

Señora Nostalgia dijo

Muy bueno este artículo y los comentarios que haces, muy acertados. Hay que ver a lo que la gente recurre para llamar la atención. Lo triste es que tengan que usar esas tácticas para lograr llenar plazas. Soy de Colombia, y allí tenemos un personaje político muy famoso, que fue alcalde de Bogotá y candidato presidencial, pero que en su época de profesor universitario, desesperado porque no lograba mantener la atención de los estudiantes, se bajó los pantalones y les hizo "mooning" a los alumnos, y por supuesto, no sólo consiguió la atención de ellos sino del país entero. Un saludo y te felicito por tu blog. senoranostalgia

21 Septiembre 2006 | 03:46 AM

Renaissance

Renaissance dijo

Gracias por tus palabras de ánimo, Señor Nostalgia. Verdaderamente me toca la fibra sensible la anécdota que me acabas de contar. Tanto EUDLF como yo somos profesores, y sabemos de primera mano el trabajo que cuesta hoy día captar la atención del alumnado. Un saludo para ti y para tu hermosa tierra, y te reitero el agradecimiento por tus palabras.

Por cierto, ¿tienes blog? Estaríamos encantados de leerte...

21 Septiembre 2006 | 09:29 AM

Señora Nostalgia

Señora Nostalgia dijo

Me gusta este blog. Uds. son profesores en el colegio, la universidad, dónde?
Mi blog es www.lacoctelera.com/senoranostalgia Los espero allí y bienvenidos sus comentarios. Madeleine

22 Septiembre 2006 | 09:44 PM

Renaissance

Renaissance dijo

Ejercemos nuestra labor docente en Institutos de Enseñanza Secundaria, Madeleine.

Nuestra más sincera enhorabuena por tu blog, es realmente precioso, un soplo de aire fresco...

Un beso.

23 Septiembre 2006 | 11:53 AM

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Sobre mí

Realmente somos dos personas en esta sección. Un grancanario, EUDLF, y una sevillana, RENAISSANCE. La idea de publicar un blog conjuntamente viene de nuestra inquietud por expresar ideas, cuanto menos, curiosas en un crisol de chispas.

Lo más extraño es que jamás nos hemos visto en persona. Pero la amistad ha crecido en nuestros momentos más duros y dolorosos. Valga como brindis nuestra aportación al mundo de las letras, los sentimientos y nuestra esperanza de que el ser humano es un espíritu sin fronteras.


(How to tell stories. De Sebastian Holmer).

Si desean hacernos alguna sugerencia pueden hacerlo a a.los.rincones@gmail.com

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