SOBRE JARRONES ROTOS
Desde la habitación de mi hijo llegan hasta la salita donde escribo, mi sancta santorum, los acordes estridentes de alguna canción de un grupo llamado Siniestro Total. Le pido encarecidamente que baje el volumen, y me dice que no entiendo de música, que no sólo es que ésta sea “molona”, sino que además posee el valor añadido de que sus letras son contestatarias... Intento poner atención por si en realidad me estoy perdiendo algo, y hasta mis castigados oídos llegan frases como "Las tetas de mi novia tienen cáncer de mama y por eso las voy a tocar", que me parece de una crueldad innecesaria, y "Ayatola no me toques la pirola" recurso facilongo donde los haya. Y algunas más que, en presunta clave de ácido humor, parecen ser una crítica a diversos aspectos de la sociedad. En fin...
No me gusta la provocación gratuita disfrazada de originalidad y de pretendido revulsivo social. Las cosas no se arreglan, si es lo que se pretende, arrojando al suelo sin contemplaciones y con el mayor estrépito posible el jarrón que no nos complace sin intentar colocar otro a cambio. Destrozar por destrozar protestando de lo poco que nos satisface lo impuesto y no ofrecer nada a cambio me parece oportunista y nada operativo. Para eso, dejamos el jarrón donde está y miramos para otro lado... Destruir para construir, no por el simple placer de ver derrumbarse las cosas.
De todas formas, ya estoy un poco desengañada de las denuncias a golpe y ritmo de guitarra. Yo viví el auge de la canción protesta , al menos la de los últimos años de la década de los 70; me emocionaba con aquellos contenidos, vibraba, los compartía...(Y no veo que la juventud de hoy día vibre ni se emocione con casi nada) Si me lo hubieran pedido, habría dado la vida por aquellas ideas, como una Juana de Arco cualquiera... Los cantautores, tanto nacionales como extranjeros, me parecían profetas cuyo mensaje había que seguir. ¿Dónde están hoy todos ellos, sus palabras, el fuego incendiario de los ideales que transmitían…? Apoltronados donde el destino les permitió llegar a cada uno, y cuanto dijeron se lo llevó el viento… ¿Dónde estamos los que escuchábamos su mensaje y creíamos en él? Igualmente apoltronados donde la vida nos dejó, sin profetas, sin nadie a quien seguir, sin saber a ciencia cierta si ellos nos traicionaron o si fuimos nosotros mismos los Bellido Dolfos de aquellos ideales, dejándonos arrastrar por la rutina diaria...
Ya no sé siquiera si creo en cambiar el mundo, me parece que a casi nadie le interesa en realidad… A estas alturas de la vida pienso que, como mucho, algunos se cogen un rebote y protestan por un tiempo, pero en cuanto alcanzan un estatus o una edad determinada a la mayoría se les pasa, como un mal sarampión. ¿Hasta cuándo este grupo de nombre tan sutil y vocabulario tan escogido en sus letras seguirá denunciando, reprochando a la sociedad los defectos que ve en ella... ? Crítica ácida, muy bien, pero ¿qué se aporta a cambio? No soy conformista, solo realista, y desencantada de casi todo... Creo que únicamente impera la ley del quítate tú para ponerme yo, que el que tiene ideales no tarda en sucumbir al aburguesamiento en la mayoría de los casos. Para un Che Guevara que hubo... Bueno, y un Vicente Ferrer, el que ha fundado la ONG que tan loable labor está realizando en la India... Esos son los profetas en los que creo, los que no cantan, sino que actúan. Lo que ocurre es que casi no quedan ya de esos.
La única revolución que a estas alturas de la vida me parece válida es la de la gente de a pie, la de aquellos que inculcan en sus hijos el rechazo a la violencia, al racismo, a la xenofobia, el respeto a la dignidad de cualquier ser vivo, sobre todo a la del ser humano sea cual sea su raza, color, religión, tendencia sexual o ideológica... Está bien que alguien cante todo eso, pero ya no me lo creo. Sólo me fío del que lo practica.
RENAISSANCE





haptesupreina dijo
Yo me resisto a creer que ya no existan personas concienciadas en cambiar este mundo en el que ocurren tantas barbaries, pero ahora no toca a cantautores o grupos con slogan faciles, como tu muy bien dices, la clave esta, lo comparto contigo, en formar en actitudes de solidaridad, respeto, colaboración , justicia y sobre todo empatía. Es un trabajo lento y a largo plazo, incluso generacional, pero solo asi se puede cambiar algo y vislumbrar un mundo en paz.
besos
24 Septiembre 2006 | 06:13 PM