Sobriedad
Me conoces desde hace tiempo, y sabes que en su momento elegí la sobriedad como norma en mi vida. No quiero comulgar con el barroco que impera en nuestros días en el gusto generalizado. La sobriedad, hermana de la sencillez, es la q intento que dicte cómo debe regirse mi interior. Donde tú encuentres una curva recargada, ahí la querré ver como una línea recta. Una curva sencilla tiene también su hermosura, pero si la abigarras olvidas la función para la que se trazó. Si tuviera que pintar un cuadro, mejor que recurrir a una amplia paleta de colores usaría sólo unos cuantos, bien escogidos, en un contraste vivaz. No difuminaría la idea central en colores que chillan, de los que huye la esencia, la resaltaría con tonos susurrantes. Preferible prescindir de los adornos innecesarios y dejarse guiar por el camino más corto. Recordando a Baltasar Gracián: "Lo bueno, si breve, dos veces bueno".
Puedo parecer aburrido, monótono, pero quien elige este camino prescinde de los halagos innecesarios, y no siente la necesidad de ser un divertimento para mentes ajenas. La sobriedad es el camino que busco para ahondar en mi interior. Para mí es ese vaso transparente que me posibilita admirar la textura del conocimiento que alberga, y que me permite beber de él.
Sabes que mi mundo interior discurre por otros senderos. Por eso busco la esencia de las cosas en la propia sobriedad. Ella nos ahorra caminos erróneos. Mi mente inquieta explora nuevos pasadizos y atajos para llegar al camino más cercano a esa esencia. Me negaré a usar artificios, al igual que tampoco palabras vacías. Sencillez, aun en la metáfora... Siempre en un intento de llegar a los corazones, arte más difícil que el de encender los pensamientos. Admirar cómo calan los haikus, poemas cortos japoneses que contienen en el mínimo número posible de elementos, concretamente son versos de catorce sílabas, lo cual nos da una idea hermosa y elegante. En mi opinión, son el máximo exponente de la sobriedad.
Aunque te lo reconozco, es inevitable que en ocasiones la solución más sobria o más sencilla sea la más difícil de realizar. Pero ésos son los retos los que más me gustan afrontar.
EUDLF



Señora Nostalgia dijo
Estoy de acuerdo de que "menos es más", en general. Me quedo con la sencillez, que para mí no es igual que la sobriedad (tal vez primas), pero que siempre es expresiva, lo dice todo con pocas palabras y en unos cuantos trazos. Por eso me encantan las margaritas y las violetas..., calan sin mayor esfuerzo. La sobriedad me gusta sólo para ciertos momentos y ciertas cosas. No quiero correr el riesgo de parecer "desangelada", pero entre sobria y ostentosa me quedo con lo primero. Muy bueno el artículo. Madeleine
25 Septiembre 2006 | 04:23 AM