HOY ES EL CUMPLEAÑOS DE MI HIJA
Tres años ya. Y a veces parecen tres siglos… Llegó cuando ya nadie la esperaba, y a su padre y a mí nos cogió un poco “off side”, con un hijo que traspasaba los umbrales de la adolescencia, totalmente olvidados de lo que eran los pañales, las malas noches, el sobresalto cada vez que no oyes los llantos o las protestas de la criatura, porque ese silencio es señal de que está haciendo algo malo… Malo no, peor…
Desde siempre mi hija, cariñosamente apodada “la rati”, ha sido una niña inquieta, muy activa - bueno, mejor digamos hiperactiva…-, voluntariosa, de fuerte carácter y llanto fácil. Hace un ratito la miraba jugar a médicos con un muñeco al que intentaba operar de una pierna, pero a tirón limpio, y pensaba en todas las travesuras que llevaba ya hechas a lo largo del día… “Bueno – me decía a mí misma para consolarme – Ya acaba de salir de eso que los ingleses llaman los “terrible two”, los terribles dos... Se supone que a partir de ahora cambiará un poquito, lógicamente para mejor. Pronto comenzará a ser más tranquila, más obediente, a destrozar menos cuanto encuentra a su paso…”
Mi mirada, distraída, se posó de nuevo en ella, y al reparar en la saña visigoda con que intentaba arrancar la pierna al pobre muñeco le reñí mecánicamente, mientras continuaba sumida en mis pensamientos. “¡Con lo mona que era de pequeña...! Hombre, obediente, lo que se dice obediente, no ha sido nunca… Muy tranquila tampoco, para qué nos vamos a engañar. Pero al menos, más manejable que ahora sí…”
Cogí el diario donde suelo anotar las incidencias del día a día de mi pequeña, dispuesta a dejar reflejadas en él las de su tercer cumpleaños, y comencé a hojearlo distraídamente. Me detuve en la página que escribí el día que cumplió 16 meses, y mientras la releía no pude menos que sonreír al recordar mi último pensamiento: “Al menos, más manejable que ahora sí”… La sonrisa se convirtió en franca carcajada. ¡Con que más manejable…! Qué pronto olvidamos las cosas, qué tupido velo corre la memoria sobre muchos de los sucesos que nos acontecieron. Cómo los idealiza y distorsiona…
30 enero 2005
“¿En qué berenjenal me he metido...? ¿Qué hago yo a mi edad con una cría tan chica? Hoy estoy en plena depresión posparto, lo juro por Snoopy o por la cobertura de mi móvil, lo que más convenza... Esta noche he acabado dándole un grito que ni Tarzán, porque la tía no quería croquetas, no quería guisantes, no quería plátano con kéfir, no quería mango, no quería yogur de macedonia con sus trocitos y to, no quería na... Haciendo un gesto negativo con el brazo, que parecía un guardia de tráfico dirigiendo la circulación (o Franco, en pleno movimiento…), y diciendo claramente "no, no", y esa mirada penetrante clavada en mí, me sacó de mis casillas y acabé gritándole :"¡¡Pero entonces, ¿qué quieres?!!" Evidentemente, se echó a llorar, y yo casi casi, detrás de ella...
Esta Rafaela Aparicio castaña que me ha tocado en suerte lleva impertinente todo el día. ¡Me ha dado una mañana de llanto...! Su padre y el niño se fueron a dar una vuelta por ahí. Resulta que como no me escapo de na, mi hijo tiene celillos de su hermana. Eso de que su idolatrado progenitor esté tan pendiente de esa mocosa que hace caca y babea a todas horas no lo lleva aún demasiado bien, así que los dos se han ido a dar una vuelta en plan compadre. Yo no he podido sacarla de paseo porque era ya de necesidad perentoria poner lavadoras, secadoras, hacer comida y todo ese tipo de tareas propias de mi sexo (tiene gracia la frasecita de marras...) Y es que los dos últimos días me los he pasado prácticamente en la calle con ella, casi se me había olvidado el camino a casa, y claro, se me ha acumulado la faena.

Total, que esta mañana empuñé el plumero, la escoba, la fregona y las sartenes, y repartí el tiempo democráticamente entre todas ellas, la lavadora y la secadora. Pa que no se enfadara ninguna. A todo esto, la niña detrás de mí, berreando para que la cogiera. Cuando lo hacía, berreaba para que la soltara... Y yo ya sin saber qué hacer, con los pelos tiesos...
Le he comprado una mesita y dos sillitas ideales, divinas de la muerte… La mesa es una flor talmente, como las de Agatha Ruiz de la Prada, en rosa fuerte y con el centro amarillo, igual que los respaldos de las sillas... Bueno, pues yo intentando que se sentara un ratito ahí con un par de libros monísimos que le he comprado, y la criaturita empeñada en jugar al lanzamiento de disco con los libros, mientras más lejos mejor... Tiene una de esas alfombritas que se ponen en el suelo con muñecos, espejuelos, trozos de telas de diferentes texturas… En fin, la mar de entretenida… Como que me dan ganas de sentarme a jugar hasta a mí... Tiene la particularidad de que se puede armar y convertir en casita (Hipercor, 34 euros...), pero hasta la fecha nadie en esta casa ha tenido ****** para armarla. A los chinos se les olvidaría meter la hoja de instrucciones de montaje, porque por más que la hemos buscado no ha aparecido, y aquí están las barras de plástico, riéndose por lo bajini de nosotros… Bueno, pues la dichosa niña, de todos los muñecos, sonajeros y demás entretenimientos que tiene la alfombrita de marras, ¿con qué es con lo único que le gusta jugar…? Con las malditas barras de plástico. Y claro, como andando es un híbrido entre la muñecas de Famosa y Maggie Simpson, si se cae y se da un trompazo se puede saltar un ojo con la barrita, y entre el carácter que tiene y encima tuerta, a ver cómo la caso y me la quito de encima algún día....
Total, que yo muy en mi papel de madre responsable, intentando convencerla de que no podía ir por ahí con la barra de plástico en la mano arriesgándose a saltarse un ojo, razonando y dialogando con ella civilizadamente, dándole argumentos, y la tía pasando de mí un kilo... Hasta que me salió la vena soviética y le quité directamente la barra sin más explicaciones. Llegó un momento en que los gritos amenazaban ya mis tímpanos , mi salud mental en general y mi equilibrio anímico en particular, así que decidí olvidarme de la pedagogía y de las contemplaciones, la cogí en brazos y cuando la criatura consideraba que había ganado la batalla le demostré que en realidad solo había llegado a su Waterloo... La senté en la trona y le dije que allí se quedaba, y que por mí podía llorar hasta quedarse con las cuerdas vocales más gastadas que las sábanas de un internado .¡Lo que pudo berrear ese angelito, indignada hasta la exacerbación...! Pensé que se cansaría pronto, pero qué va. Es tesonera... A ratitos paraba, y cuando ya me tenía confiada en que mis oídos y mis nervios iban a descansar…¡¡pafff..!! To mentira, era na más que pa confiarme y desquiciarme al escucharla de nuevo, y pa coger resuello pa seguir...
Esta tarde la he sacado de paseo aprovechando que la temperatura era algo más benigna. Y aunque no lo hubiese sido... O tiene su ración diaria de calle o luego no hay quien la aguante. La muy hipócrita se ha portado maravillosamente, haciéndole "cucú" a todo el mundo que pasaba cerca, sonriendo, y dando la impresión de ser la niña más dulce y simpática del mundo, enamorando a propios y extraños, mientras a su pobre madre la martiriza cuando se queda a solas con ella... ¡Judas!, eso es lo que es.... En cuanto se metió en el coche, ya de vuelta, se arrancó la cinta del gorro de lana que llevaba, a juego con el abriguito, intentó quitarse los zapatos, se babeó todo lo que quiso...
Hoy me tiene atacá, yo ya no tengo edad ni salud pa estos trotes… Estoy más bien pa un balneario tranquilito, pa tomar las aguas y pa que me den masajes...
La rati no muestra ninguna prisa por crecer más que en ovarios... Hoy ha cumplido 16 meses, y sigue midiendo solo 74 centímetros. Cada vez tiene más narices, más genio... Aprende rapidísimo, y es muy viva. Hoy ha cogido el tenedor ella solita y se lo ha metido en la boca con to el arte del mundo, como si hubiera hecho un master, vamos. Eso sí, yo pinchaba el trocito de fruta y ella se lo llevaba a la boquilla.
En cuanto ha cenado la he acostado y por fin se ha dormido. Me gusta mirarla cuando duerme. ¡Parece tan frágil…! Sé que no lo es, que con ese carácter que tiene no lo será nunca, pero me encanta verla tan pequeñita, como perdida en su cuna, saber que todavía depende de mí, que aún me pertenece. Es el mejor momento del día…
RENAISSANCE




haptesupreina dijo
jjajajjaj¡¡¡¡, lo cierto es que no te aburres con ella, me encanto como lo relataste, la verdad es que tus escritos me enganchan..
Bueno pues muuuuuuuuuchaaaaaaaaasssssssss felicidadess para "la rati", y para ti tambien
besos
30 Septiembre 2006 | 09:10 PM