Palabras como clavos
Cierto día, un padre preocupado por cómo su hijo trataba a los demás porque era impulsivo e irrespetuoso, decidió darle una lección.
- Hijo, no puedes tratar mal a la gente diciéndoles cosas malas y despreciándolos.
- ¿Por qué no, papá? No tiene tanta importancia. Además, yo soy así y no voy a cambiar. - Protestó el hijo.
- Pero ti no te gustaría que te trataran mal, ¿cierto? - preguntó el padre.
-Sí, papá. - Contestó avergonzado el hijo.
- Bien. Te diré lo que harás a partir de ahora. ¿Ves esa valla? Cada vez que reconozcas que has obrado mal con alguien, clavarás un clavo en ella.
Así pasó una semana. El primer día el padre vio muchos clavos en la valla. El segundo día vio muchos clavos, pero menos que el día anterior. Cada día que pasaba, el padre observaba que el número de clavos disminuía. Al final de esa semana, padre e hijo se dirigieron a la valla.
- ¿Has visto con cuánta frecuencia has obrado mal con la gente?
- Sí, papá, me doy cuenta. ¿Qué puedo hacer para remediarlo? - Preguntó el pequeño.
- Bien, hijo. A partir de hoy, cada vez que hagas una buena obra con las personas a las que hiciste daño podrás quitar un clavo de la valla.
Así pasaron dos semanas. Hasta el tercer día el padre no vio cómo iban desapareciendo los clavos. Cada día desaparecían con más rapidez hasta que ya no quedó ninguno.
- ¿Has visto, papá? ¡Ya no quedan clavos! ¿No estás contento por lo que he hecho? - Preguntó el hijo.
- Sí, hijo. Dime ahora, ¿qué ves en la valla?
- Veo los agujeros donde antes estaban los clavos. - Contestó el chico.
- Así es. Es muy fácil obrar a la ligera, sobre todo si nos portamos mal con nuestros semejantes. Lo difícil es recuperar la confianza de los demás cuando así hemos actuado. Esas marcas que ves en la valla son el recordatorio del mal que hemos hecho, de la pérdida de confianza de los demás y de lo difícil que es enmendar nuestros errores. Por eso quiero que a partir de ahora actúes con más sensatez y comprensión hacia los demás.
Y el hijo se quedó pensando mientras miraba los agujeros que él había dejado en la valla.
EUDLF



haptesupreina dijo
Profundo, invita a la reflexion y a plantearse que es mejor pensar antes de actuar, porque aunque pidas perdon y se intente enmendar lo que hemos errado , algo se ha roto de como era en un principio y queda el sedimento de la experiencia vivida que ya no posibilita la misma ingenuidad y confianza.
besos
13 Octubre 2006 | 01:10 AM