La Coctelera

rincones

29 Noviembre 2006

LA LUZ (3)

Sin saber muy bien por qué, Alberto estudió aquella noche con más ganas que nunca. O quizás sí lo sabía, y es que aquella luz le venía haciendo últimamente una compañía muy especial. Quizás, y en cierto modo, mayor que la que le ofrecía la presencia de sus dos amigos, o por lo menos de una manera distinta, no sabía explicárselo. Aquella idea le resultó de repente absurda e incómoda. Miró subrepticiamente a sus compañeros, como avergonzado y temeroso de que hubiesen podido leerle de alguna forma el pensamiento, y lo desterró inmediatamente de su cabeza.

Cuando, sobre las 5 de la madrugada, Jaime y Chema se fueron a dormir unas horas Alberto siguió despierto aún un rato más, pensando. ¿Quién sería en realidad la persona que ocupaba aquella habitación? ¿Sería de verdad una modista? A lo mejor se trataba de una chica que necesitaba leer algo para conciliar el sueño, pues poco después de las 2 de la madrugada se apagaba la luz... Bostezó largamente y decidió que lo mejor era acostarse un rato.

Los días sucesivos, al aproximarse las 10, se sentaba frente a la terraza, esperando que se encendiera aquella luz. Entre 10 y 11.30 la bombilla del segundo piso del número 1 de la calle Gervasio Gómez se iluminaba y entonces él empezaba a estudiar con plena tranquilidad. Porque hasta ese momento era incapaz de concentrarse en lo que leía.


Solitario. Gallery-San Miguel de Allende

Jaime y Chema comentaban que había que ver lo estudioso que se había vuelto Alberto. Nunca se le había visto tanto entusiasmo con la Química Industrial; bueno, ni con la Química Industrial ni con ninguna otra asignatura. Alberto se limitaba a reír y a bromear, pero no les decía que la luz que se encendía enfrente en el intervalo de una hora aproximadamente ejercía en él, en la soledad oscura, profunda y sin límites de la noche, el efecto de un faro, que le ofrecía la compañía y seguridad que éste aporta a un marinero en la inmensidad negra y desolada de la mar. Cuando a aquellas horas de la madrugada miraba por las cristaleras de la terraza hacia la calle y la veía tan callada, tan vacía, tan muerta..., la soledad que siempre había percibido como parte consustancial de él, acentuada por la noche, ya no era tan sola. Y la pequeñez que sentía en la oscuridad tampoco era tan pequeña, ni el mundo era tan mundo como le parecía a esas horas sino un poco más pequeñito, porque allí enfrente, en aquel segundo piso, había una luz encendida. Y con aquella luz una persona estaba respirando a su mismo compás, pensando con él, viviendo a su misma vez...

Pero Alberto sabía que sus amigos no iban a entenderle, sobre todo Jaime, que era un ser absolutamente prosaico. A Jaime lo que más le gustaba de un periódico era la página de la Bolsa y la de sucesos. ¿Cómo iba a entender lo que significaba para él a las 2 de la madrugada aquella luz? Era imposible, tan imposible como lo sería para Chema, para quien el ser humano era un compuesto de agua en un 70 % y materiales varios en el restante 30 % , todo ello regido por una cadena de reacciones bioquímicas. Recordaba un día en que, hablando de chicas, Chema aseguraba que el amor era un mito, algo muy poco práctico. Él no se había atrevido a responderle lo que pensaba: que, gracias a Dios, es muy poco práctico... Que sólo se siente, se vive, roba el alma, el aliento, la vida, los días, el pensamiento, la voluntad... El amor no se explica. Uno es la otra persona, la siente dentro de sí las 24 horas, incluso físicamente, no se puede pensar en otra cosa... ¿Cómo va a ser práctico? La palabra "amor" debiera tener género femenino...

Ahora que lo pensaba, le resultaba curioso... Había convivido durante 4 años con dos personas. Habían sido 4 años muy largos; tantos días respirando el mismo aire, durmiendo bajo el mismo techo, estudiando juntos, compartiendo penas, alegrías, confidencias... Cuánto habrían hablado de lo humano y lo divino...

Su mirada paseó, errabunda, por la calle muerta, por las farolas, único signo de vida en ellas. Farolas... Como las palabras, pensó... Sí, así son las palabras, farolas que alumbran los más íntimos pensamientos de las personas, lo que sienten, su forma de ser... Cada una de ellas vierte un haz de luz sobre lo que somos, y aunque a veces crean sombras caprichosas que desvirtúan la realidad, a la postre la iluminación que procuran permiten al otro hacerse una idea general de quien habla. Lo poco o mucho que alguien dice acaba iluminando su figura, sólo tiene que haber otro enfrente que coja el pincel y bosqueje ese retrato. Mientras más luz haya, más detalles captará de su interlocutor.

Cuatro años era mucho tiempo, sí, y había habido tantas palabras cruzadas entre los folios de apuntes, entre las sartenes, entre las cervezas tomadas en tabernitas baratas frecuentadas por estudiantes... Más que suficientes para perfilar esos retratos, ahora que lo pensaba, y aquello lo inquietó. No podía evitar contemplar aquellas imágenes que su pincel había trazado , advertir cada detalle con absoluta nitidez. Eran tan diferentes de él... Siempre consideró que eran las personas más cercanas, más allegadas, sus mejores amigos, con los que había compartido cuanto era capaz de compartir con alguien. Aunque, si bien lo pensaba, tampoco había sido mucho... Su temperamento reservado, su tendencia a la introversión tampoco le permitieron nunca excesos en ese sentido. Reconoció que siempre había sido un solitario, un lobo estepario que, en lo esencial, rara vez se agregaba a la manada.

Cuatro largos años... Las personas con que había alcanzado la comunicación más íntima de que había sido capaz. Empezaba a comprender que aquella convivencia había sido un edificio que había estado flotando en el aire, sin cimientos... De repente se sentía vacío, tremendamente vacío por dentro. ¡Dios mío!, la cabeza le daba vueltas, estaba a punto de estallarle.. ¿A qué venía ahora aquel balance de su vida en común, aquel juicio a sus compañeros? Eran dos buenos amigos, no tenía derecho a albergar aquel sentimiento de soledad, de tiempo perdido. O más que perdido, no vivido, o no comprendido... Irritado consigo mismo por lo absurdo de los pensamientos que le asaltaban, cerró los libros y decidió acostarse. Sabía que ya no sería capaz de concentrarse en los problemas de Química Industrial.

RENAISSANCE

servido por rincones 16 comentarios compártelo

16 comentarios · Escribe aquí tu comentario

La hormiguita

La hormiguita dijo

Tienen un gran blog. Gracias por el enlace, que es recíproco.

Saludos!

29 Noviembre 2006 | 06:53 PM

renaissance

renaissance dijo

Gracias, hormiguita. El tuyo es muy interesante. Me lo recomendó un amigo y la verdad es que nos gustó tanto a EUDLF y a mí que lo enlazamos.

Bienvenida siempre que te apetezca. Un beso.

29 Noviembre 2006 | 07:24 PM

haptesupreina

haptesupreina dijo

Vaya regalazo esta tarde, un nuevo avance de la historia de Alberto y tan real como la vida misma, ante un desconocido te sientes identificado y en cambio con quien convives te sientes extraño y solo...paradojas de la vida.
Ren que prosa más fluida y subyugante, me encanta
Muchos besos para ti y para EUDLF

29 Noviembre 2006 | 08:58 PM

Antonio Alviárez

Antonio Alviárez dijo

Nos suele pasar a veces y esto nos hace sentir mal, será por esto que no pudo concentrarse más en los estudios.
Saludos amiga

29 Noviembre 2006 | 09:41 PM

Darunia

Darunia dijo

Me gusta cada vez más. Y cómo entiendo a Alberto... Es terrible descubrir que personas tan cercanas a ti, de repente se te vuelven unos extraños.
La definición que has hecho del amor, sencillamente preciosa.
Ahora sí te mando un beso con gusto.

29 Noviembre 2006 | 11:15 PM

renaissance

renaissance dijo

Sí que es cierto, Hapte, en ocasiones llevas años relacionándote con una persona y un buen día, debido a la circunstancia más peregrina, vienes a descubrir que en realidad es casi un extraño... Seguramente has tenido alguna experiencia de ese tipo. Yo, desde luego, sí..

Mil gracias por tus palabras, porque proviniendo de alguien que escribe como tú son un verdadero elogio.

Un besazo, reina.

29 Noviembre 2006 | 11:25 PM

renaissance

renaissance dijo

Antonio, ser una persona solitaria nunca es cómodo, y percatarte de ello en toda su extensión a causa de algo tan nimio e incluso absurdo como darte cuenta de que una luz y la persona que supones que hay bajo ella te hacen una compañía superior a la de personas de carne y hueso... Bueno, eso es muy fuerte. Supone ser plenamente consciente de que la soledad forma parte consustancial de ti. Sentirte un poco "bicho raro". Así que Alberto lo tiene difícil para concentrarse en los estudios...

Un besazo, amigo.

29 Noviembre 2006 | 11:51 PM

Señora Nostalgia

Señora Nostalgia dijo

Eso es escribir, mi amiga. Eres fabulosa. Qué derroche de sentimientos y conflictos descritos de una forma tan amena. La verdad, éste es uno de los blogs que más disfruto. Cuando llego a la Coctelera, me siento como el ratón Perez, ansiosa por saber si en Rincones me habrán dejado algún "dientecito". Te felicito Renaissance..., y te cuento que me encantan los finales que no son convencionales..., eso sí, mientras no sean trágicos. Besitos. Madeleine

30 Noviembre 2006 | 12:02 AM

renaissance

renaissance dijo

jajajajaja..Ay, Madeleine... De verdad que eres un cielo. Pues como aquí hay dos "niños grandes", que comentábamos alguna vez, figúrate si habrá dientecitos... No hace falta que te diga que eres correspondida plenamente con respecto a tu blog. Ya me ves allí, sin desperdiciar ocasión para charlar un ratito contigo... Siempre te lo digo: es mi oasis de calma, mi inyección de optimismo diaria.

De verdad que te agradezco tus palabras, me animan muchísimo.

Besos para ti, querida Madeleine, canarios y andaluces.

30 Noviembre 2006 | 12:53 AM

renaissance

renaissance dijo

Estoy segura de que entiendes a Alberto, darunia, por lo que hablábamos el otro día de la soledad en tu blog. Es de esos seres que, aun siendo sociables, no consiguen adaptarse nunca plenamente a su entorno, de los que sienten como un especie de fino cristal que los separa del resto. Todo lo que ocurre en la historia gira en torno a su miedo a enfrentarse a las responsabilidades, a sus escasas habilidades sociales, a su dificultad para relacionarse plenamente con los demás...

Gracias por tus palabras, y sobre todo por ese besito con gusto.. ;-) Otro bien grande para ti.

30 Noviembre 2006 | 01:03 AM

Lucy

Lucy dijo

Rena:
Leí los capítulos juntos, me estoy muriendo de intriga y refiriéndome a lo que comentaste hace poco en mi blog, conseguiste un milagro... que no hiciera trampas y siguiera el orden.
Me encanta como escribís, la definición de amor es alucinante y espero que tenga un final feliz, a mí me encantan los finales convencionales... No me mates Madeleine,ja,ja,ja.
Muchos besitos para los dos y veré qué pasa mañana.
Lucy

30 Noviembre 2006 | 03:49 AM

renaissance

renaissance dijo

Ay qué risa,Lucy! ¿Así que has decidido dejar de ser tramposilla? Mira que cuesta, ¿eh? Yo, de joven, recuerdo que lo primero que leía era el final de los libros, porque si no ni disfrutaba de la lectura, leyendo rápido por las prisas de saber qué pasaba al final.

El concepto que tiene Alberto del amor es el que yo tenía con veintipocos años, la edad del personaje. Ahora, que ya la duplico, lo conceptúo de forma más pausada, más calmada, pero no menos intensa.

Y en cuanto al final..bueno, mañana se resolverá todo.

Besitos andaluces y canarios a montones, querida Lucy.

30 Noviembre 2006 | 10:13 AM

sarah

sarah dijo

Reeeeeeeeeeen!!!
Como escribeeeees!!!!
Uf!!! Es la tercera vez que veo ese precioso cuadro...... me encanta!!
Soy yo!! Soy yo!!! La de la luz, soy yoooooooo!!!!
Espera...no te acuestes todavía, baja, ven...te preparo un café, un zumo de pomelo y unas tostaditas con mermelada de albaricoque!!!
jajajaj!!! es que ya tengro hambre...
!Ay , perdón, ren...!
Espera, reculo....café desnatado, tostaditas integrales y memelada light!
Jajajaj! Muchos besitos, ren.
Precioso como sigue, bueno yo creo que la amistad es maravillosa, y que cada uno de nosotros somos un mundo, la amistad a veces no impide que te sientas solo, pero hace que el camino sea mas agradable...sí son buenos amigos, los amigos son los que comparten con nosotros la vida, cada uno a su manera...pero estan ahí, los sientes, y eso es maravilloso, realmente maravilloso.
Abrazos ren y muchos besos para los dos.

30 Noviembre 2006 | 12:36 PM

zigzag

zigzag dijo

Demonios ren, ya he visto que has posteado el cuarto así que como estoy en áscuas me voy de inmediato y comento.
Beso para ti, saludos a eudlf.

30 Noviembre 2006 | 01:26 PM

Lucy

Lucy dijo

Remmmmmmmmmmmmmm me quiero morir!!!! No te conté que además del diario y las revistas, los libros también los sigo empezando por el final porque me dio vergüenzaaaaaaaaaa. Vos creciste, yo más o menos, porque siempre espío... a esta altura no tiene remedio y nunca pregunté el significado psicológico porque no debe ser nada bueno,ja,ja, ja. Por lo menos ahora me siento más comprendida.
Te mando muchos besitos y a la noche leo el capítulo nuevo porque ahora me tengo que ir.
Lucy
Besitos al Canarito.

30 Noviembre 2006 | 04:55 PM

renaissance

renaissance dijo

Sarah, ¿verdad que el cuadro es precioso? Me pareció una alegoría fantástica de la soledad, de la incomunicación, y me parece que es la 2º vez que lo pongo en un post.

Niña, esas tostaditas con café vienen de muerte a estas horas, la de la merienda. ¡Ñam..! :-) Y si se toman con amigos, más aún... Es verdad que hay soledades que ellos no pueden borrar, pero sí hacerlas más llevaderas, y otras soledades que sí son capaces de enjugar. Un amigo es un tesoro.. Siempre.

Besos con sabor a mermelada. Y a amistad. De parte de los dos, conste...

Zig, un besote bien grande.

Lucy, yo antes también comenzaba los libros por el final, para leerlos tranquilita y sin la prisa de enterarme de lo que pasaba por fin... Ya me he vuelto más pausada en eso, pero no creas, que alguna vez..jajajaja..

besos bien grandes de los dos responsables de estos Rincones.

30 Noviembre 2006 | 07:15 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Realmente somos dos personas en esta sección. Un grancanario, EUDLF, y una sevillana, RENAISSANCE. La idea de publicar un blog conjuntamente viene de nuestra inquietud por expresar ideas, cuanto menos, curiosas en un crisol de chispas.

Lo más extraño es que jamás nos hemos visto en persona. Pero la amistad ha crecido en nuestros momentos más duros y dolorosos. Valga como brindis nuestra aportación al mundo de las letras, los sentimientos y nuestra esperanza de que el ser humano es un espíritu sin fronteras.


(How to tell stories. De Sebastian Holmer).

Si desean hacernos alguna sugerencia pueden hacerlo a a.los.rincones@gmail.com

Fotos

rincones todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera