La Coctelera

rincones

1 Diciembre 2006

LA LUZ (y 6)

La primera semana en la casa paterna fue un auténtico infierno. De nuevo la ansiedad, la sensación de que el día se hacía insoportablemente largo, interminable, de que estaba en el sitio equivocado... Nunca en su vida había conseguido sentir que tenía raíces en ningún lugar, pero ahora esa impresión se acentuaba. Tras unos días, recurriendo a toda su fuerza de voluntad, consiguió serenar un poco su ánimo y pudo empezar a estudiar las asignaturas suspendidas en junio.

En septiembre, Alberto regresó al piso. Una muda emoción recorrió su cuerpo al entrar en él. Su mirada paseó lentamente por aquellas paredes, por aquellos muebles... ¿Qué habría pasado en aquel intervalo de dos meses largos transcurridos desde que se fuera a casa de sus padres? Quizás la inquilina del 2º estuviese disfrutando de unas vacaciones. ¿Y si se había mudado...? ¿Y si ni aquella noche, ni la siguiente, ni a la otra, ni ninguna más se encendía aquella luz? Pareció como si de repente se le hundiera la casa encima, y esperó ansiosamente, casi temblando de excitación, que llegase la hora mágica. Al dar las 11, aquella ventana, objeto de la fija mirada de Alberto, se iluminó. El joven estudiante sintió que la vida afluía de nuevo a su ser, y permaneció allí sentado hasta poco después de las 2, hora en que se apagó la luz.

El día del primer examen estaba muy nervioso, pero salió bastante satisfecho de su ejercicio. Al día siguiente tuvo lugar la siguiente prueba, y, tras terminarla pensó que allí acababa una etapa de su vida. Sintió un gran vacío en el estómago. Conocía bien esa sensación; le invadía siempre que tenía miedo de algo, cuando perdía la seguridad en sí mismo. Sabía que cuando publicaran las notas tendría que volver a su casa, buscar trabajo... Responsabilidades... Ya no habría más citas nocturnas con aquella luz. Sintió que le invadía una profunda tristeza, que un regusto amargo se apoderaba de su garganta y que la sensación de vacío, cada vez más angustiosa, se iba acrecentando en su estómago.

Pocos días después aparecieron las calificaciones en el tablón de anuncios. Había conseguido aprobar las dos asignaturas, ya era licenciado en Ciencias Químicas, pero aquello no le procuró el más mínimo placer. Seguía sintiéndose vacío. Dio un largo paseo, y al regresar a casa se tumbó boca arriba en la cama, con la mirada clavada en el techo, totalmente ausente, sin pensar en nada, y así permaneció varias horas.

Hacía ya rato que la tenue luz del atardecer que entraba por la ventana de su dormitorio había dejado paso a la oscuridad de la noche, y Alberto, incorporándose en la cama, buscó a tientas el interruptor de la luz. Con pasos lentos se dirigió al salón y tomó asiento frente a la terraza. No tardó mucho en iluminarse la ventana del bloque de enfrente, y Alberto permaneció quieto, sin moverse, hasta que a las 2.30 de la madrugada la ventana volvió a quedar a oscuras. Cuando esto ocurrió, el joven estudiante, profundamente alicaído, se retiró a su habitación, sabiendo que le sería muy difícil poder conciliar el sueño.

A la siguiente mañana recogió su escaso equipaje y se dirigió a casa de Don Francisco, el dueño del piso que había estado ocupando, para devolverle las llaves, y poco después tomó el tren que le conducía junto a su familia y que le alejaba definitivamente de aquella ventana iluminada.

Hacía una mañana muy fría, inusualmente fría en aquel enero sevillano. La gente iba y venía por las calles enfundada en gruesos abrigos, andando con rapidez para paliar en algo aquel frío que les calaba los huesos y enrojecía sus narices y sus mejillas. Solo un hombre de cierta edad - debía abundar ya en los 60 - parecía no tener prisa. Caminaba con la cabeza ligeramente gacha, las manos en los bolsillos y el gesto pensativo. Al llegar junto al número 1 de la calle Gervasio Gómez se detuvo, y levantó la vista hacia hacia arriba, posándola en la ventana del 2º piso. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios, a pesar de que no había nadie asomado a ella, y rápidamente sus ojos buscaron al portero del edificio. Pero el portero que se hallaba sentado en el interior de la entrada del bloque pegadito a un pequeño calefactor y hojando el periódico no era el de sus tiempos de estudiante, y aunque Alberto sabía que así había de ser - ¡habían pasado tantos, tantísimos años desde que terminara la carrera..! - ello no impidió que se reflejase en su rostro un leve gesto de contrariedad que no tardó en esfumarse.

Con las manos aún en los bolsillos y el paso ligeramente vacilante, Alberto se encaminó hacia él, preso de una inexplicable mezcolanza de miedo, ansiedad y esperanza, pero en el mismo umbral del portal se detuvo. El portero apartó su atención de la página deportiva para dirigirse al recién llegado; sin moverse, le preguntó qué deseaba, y Alberto quedó en suspenso. Su boca se entreabrió lentamente en una desdibujada sonrisa. Hubiera querido preguntar por la inquilina del 2º piso, cuyo recuerdo había tenido toda su vida un lugar preferente en su pensamiento, pero no pudo. Sacó las manos de los bolsillos y luego las introdujo de nuevo en ellos. Y mascando más que murmurando inconexas y desarticuladas excusas, se fue cabizbajo, muy cabizbajo, como si de pronto le hubieran caído encima todos aquellos años que habían transcurrido desde que viera por última vez aquella luz.

Andando lentamente, Alberto se fue perdiendo de vista poco a poco, empequeñeciéndose su figura cada vez más mientras se alejaba, seguido por la mirada severa y casi aviesa del portero, que, meneando la cabeza en un gesto de desaprobación, volvió a centrar su atención en las páginas deportivas de su periódico.

Antes de las 11 de la noche, Alberto estaba apoyado en la pared del bloque 3 de la calle Gervasio Gómez, frente al número 1. Sus ojos contemplaban el 2º piso con ansiedad, con un brillo ligeramente apagado por los años. A los pocos minutos se encendió una luz. Su corazón latió con una fuerza que hacía tiempo que no tenía, sus ojos se iluminaron con un destello momentáneo, y su boca se curvó en una suave sonrisa. Por unos momentos se sintió el Alberto de los 22 años, su cuerpo se irguió, y sintió la sangre galopar por sus venas. Minutos después su espalda volvió a encorvarse, y su sangre volvió a circular con la lentitud que ya le era habitual. Echó una última mirada a la luz, una mirada intensa, como si quisiera grabarla para siempre en sus pupilas, y empezó a caminar lentamente, arrastrando casi los pies, las manos en los bolsillos, la cabeza inclinada. Y su figurita encorvada se fue perdiendo por aquella calle que sabía que jamás habría de volver a pisar.

RENAISSANCE

Tags: luz, ventana, soledad, amor

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36 comentarios · Escribe aquí tu comentario

zigzag

zigzag dijo

Glubbb, me dejaste sobrecogido!! Es un final...es un final...que no es final. es el principio de tantas cosas que no lo podrías haber concluído mejor. Ahora me toca a mí desentrañar el por qué mis manos muchas veces van dentro de mis bolsillos. y por qué camino cabizbajo paseando mis ojos sobre la hojas secas del suelo sin olerlas. O por qué el mendigo del banco de la esquina es tan envidiado en su propuesta romántica sin siquiera saber nada de él. O por qué nunca volví a llamar a mi primera novia, esa que siempre aparece en determinados momentos de mi vida.
Un beso ren...precioso. Gracias.

1 Diciembre 2006 | 01:35 PM

ren

ren dijo

Zig, en cuanto pueda me acercaré por tu blog y el de los demás, y contestaré comentarios. Solo asomo un momento para darte un besazo y saludarte...

Ea, ya terminó todo, no iba a dejar que te quedaras con la curiosidad hasta el lunes.. ;-)

Luego te veo, chiqui, un besote.

1 Diciembre 2006 | 01:58 PM

ren

ren dijo

Zig, eres un poeta..Peassso comentario, por Dios... Se me había olvidado decírtelo antes. Luiego te veo. Muackssss

1 Diciembre 2006 | 01:59 PM

haptesupreina

haptesupreina dijo

Me gusto el final Ren, eres fantastica, dejas su ilusion intacta y nuestra imaginacion activa, porque podemos elucubrar cualquier razon de que aun se encienda esa luz, a mi ya se me ocurrieron varias...que semana mas emocionante me hiciste pasar, ademas en unos dias que ando afectivamente un poquillo floja, me has hecho conectar con tantas emociones propias de ensueño, valoracion, decisiones...
Eres una maravilla escribiendo, te lo he dicho muchas veces, pero tengo que volver a hacerlo
Besos mi artista

1 Diciembre 2006 | 06:28 PM

Señora Nostalgia

Señora Nostalgia dijo

Magistral, Renaissance...
Así que no tuvo necesidad de ver para amar. No te puedo negar que por un instante sentí una pizca de frustración tal vez por ese sentimiento de curiosidad insatisfecha, pero enseguida comprendí que eso era lo que Alberto quería, que la luz de ese amor inventado, perdurara encendida para siempre en su vida. Magistral. Gracias. Madeleine

1 Diciembre 2006 | 06:39 PM

haptesupreina

haptesupreina dijo

Ren , EUDLF...Chuky ha hecho una propuesta...si quereis pasaos por alli
http://www.lacoctelera.com/chucky73/post/2006/12/01/i-concurso-bl...
Besos

2 Diciembre 2006 | 08:37 AM

EUDLF

EUDLF dijo

haptesupreina: ¡¡Quilla!! ¡¡Nos has dejado de piedra!! Semejante propuesta nos abruma sobremanera. Dime, ¿qué hacemos contigo? Porque si te tengo delante de mí, te estrujo con un abrazo de oso (mido 1'89) que te quedas con mi cariño por mucho tiempo.

Jo, ¡¡sniff!!, lagrimita emocionada...

¡¡¡BESAZOS!!!

2 Diciembre 2006 | 10:57 AM

Darunia

Darunia dijo

Me gustó el final. Muy triste, eso sí.
Pero por otro lado, Alberto dejó que la magia le acompañase el resto de su vida. Descubrir lo que se escondía detrás de la ventana, quizás le hubiera traído más amargura y decepción que otra cosa.
Ahora me doy cuenta, a pesar de que me gustan los finales felices y románticos, que de haber acabado así, la historia hubiera perdido todo su encanto.
Te pongo un 9, porque darte un 10, significaría que has llegado al máximo como escritora. Y seguro que tienes por ahí escondidos otros muchos relatos tan buenos o mejores que éste.
Un beso admirativo.

2 Diciembre 2006 | 08:08 PM

azuloscuro

azuloscuro dijo

Me has hecho ver las imagenes que describes, me has hecho recordar alguna escena vivida. Me has hecho disfrutar de la lectura. Me haces sentir la tristeza del final.
Un beso dulce

2 Diciembre 2006 | 08:49 PM

Misipayi

Misipayi dijo

A mi tambien me ha gustado mucho el final. Quien no ha amado alguna vez una idea?...¿quien no ama la esperanza de encontrar ese ideal?...la eterna busqueda....eso es lo que nos mantiene vivo.

Como se que estas a regimen, no te voy a elogiar mas.

Un besiti a los dos.

2 Diciembre 2006 | 09:08 PM

hapte

hapte dijo

EUDLF, se aceptan abrazos de "oso" de esos tiernos, acogedores, duraderos, intensos, calidos....y mas en esta epoca vital.
Muchos tambien para ti y esa preciosa REN

3 Diciembre 2006 | 09:38 AM

Darunia

Darunia dijo

Qué suerte poder tener un oso que te abrace...

3 Diciembre 2006 | 11:56 AM

EUDLF

EUDLF dijo

Darunia: Encantadora damisela, me se acerque usted que le tengo reservada una ración de abrazos de oso para usted también.

¡¡BESOS!!

3 Diciembre 2006 | 12:00 PM

Darunia

Darunia dijo

EUDLF, ahora ya sí que no te libras de mi. Hasta que no consiga ese abrazo de oso, no pienso descansar.
Un abrazo para ti, aunque yo de osa tengo poco.

3 Diciembre 2006 | 01:16 PM

ren

ren dijo

Zig, efectivamente, es un final que no es final, en realidad está abierto a lo que cada uno prefiera como tal: desde que Alberto nunca pudo olvidar aquel sentimiento y jamás encontró a una mujer de carne y hueso capaz de inspirarle uno de igual magnitud,hasta que terminó formando una familia, aunque sin poder borrar lo que llegó a albergar en su alma.

Lo que sí me han dicho las pocas personas de mi entorno que han leído el relato es que fastidiaba mucho no saber al fin quién vivía en aquella casa, después de tanto capítulo con la intriga servida. Y lo entiendo, pero no podía ser de otro modo. Lo que en principio solo era curiosidad por parte de Alberto se va transformando poco a poco en fijación, y después en un amor tan extraño, tan puro, tan mágico, que no quiere renunciar a sentir algo tan especial. Es algo que solo se siente una vez en la vida... y si se siente. En aquella habitación podía habitar cualquiera, desde un señor bajito, calvo, gordo y con bigote hasta una chica imponente pero que no respondiera a la idea que él se había forjado. Seguramente, descorrer el velo del misterio que cubría aquella habitación habría destruido su quimera, y Alberto no quería arriesgarse a eso.

¡Lo que me ha gustado tu comentario...! Ese Zig andando con las manos en los
bolsillos, cabizbajo, recordando a esa primera novia a la que jamás volvió a
llamar, pisando hoja secas de un parque en uno de cuyos bancos se sienta la figura romántica para todos menos para sí mismo de un mendigo... Sería el comienzo de un buen relato. ¿O el de un giro de timón en una vida...?

besotes, artistazo.

Hapte, cada cual puede elegir el final que desee para Alberto. Te confieso que cuando estaba escribiendo el relato tenía planeado algo más convencional para terminarlo, pero según iba conformando al personaje me iba dejando llevar por él. Llegó un momento en que fue él quien iba guiando mi mano, te lo aseguro. Y él quería mantener esa ilusión.

De verdad que no sabes cuánto me alegra que el ratito en que ocupas tu sillita en estos rincones te haya procurado unos momentos de entretenimiento, reina... Y arriba ese ánimo, que ya sabes que tanto la alegría como la tristeza son aves migratorias, siempre de paso por cualquier vida, sin hacer nido en ninguna para siempre. Este momento flojillo elevará el vuelo ya mismo, no lo dudes...

Y desde luego, que no sé ni qué decir después de leer el enlace que nos dejaste... ¡Madre mía! Es de esas veces que no hay palabra en el diccionario capaz de expresar lo que se siente, porque todas resultan pobres, insuficientes del todo. Ni siquiera voy a decirte "gracias", porque esa palabra sería una triste sombra de la emoción que sentí al leer aquello... Solo se me ocurre sumarme a ese abrazo de oso de EUDLF, aunque en mi caso será un abrazo de osezna, porque soy muy chiquituja. Pero la calidez y la intensidad sí que son las mismas que en el caso de mi compi. Imagina lo que puede suponer para nosotros, casi recién llegados a la blogosfera, que entre tantos y tan buenos blogs alguien se haya fijado en el nuestro... ¡Madre mía!

Un besazo, reina, directo a tu corazón.

Madeleine, no, no tuvo necesidad de ver para amar; es más, para mantener ese sentimiento era mejor no ver. Pero no andabas equivocada en tus apreciaciones anteriores: la cobardía también le impulsaba a no descorrer el velo. Habrías sido una buena sicóloga...

Gracias a ti por tus palabras, cielote. Un beso muuuuuuuuuuuy apretado.

Darunia, alguna vez en tu blog hemos tocado el tema de la
idealización a que están sujetos nuestros recuerdos. Quizás tendamos a ello, a
hermosear inconscientemente vivencias anteriores cuando la actuales no responden a nuestras expectativas. Necesitamos magia en nuestras vidas, experimentar sentimientos que nos hagan sentirnos realmente vivos, y Alberto prefirió guardar intacto aquel. Tú lo has dicho: descubrir la verdad quizás hubiese matado aquella ilusión.

Un beso muuuuuuuuuuuuuy agradecido por esa puntuación, guapa.

Azul, cuánto me alegra verte... Ya me gustaría pillar uno de tus posts, ya, pero siquiera te leo en los comentarios. ¿Por dónde se mueve tu
duermevela, ya que no sueño, actual? ¿Me indicarás el portal dimensional que
conduce a él?

Nada tan mágico en la palabra como su poder de evocación, de hacernos vivir o
revivir situaciones, emociones... Tú me has hecho sentir que he usado las palabras adecuadas. Gracias por ello, Azul.

Un beso y una sonrisa.

Misipayi, al leerte me ha venido al pensamiento aquella frase de Víctor Hugo, "Quién que es no es romántico". Parafraseándola... ¿Quién que es no es o ha sido Quijote alguna vez en su vida? ¿Quién no ha perseguido algún ideal, y más con 22 años...? Tú lo has dicho: es la búsqueda, la eterna búsqueda, lo que nos mantiene vivos. Intentar versionar la vida en sintonía con nuestros deseos, nuestras ilusiones y necesidades. Y yo creo que, con un poquito de empeño y amplitud de miras se consigue en mucha ocasiones.

Besazos, mi encantador paisa, y un abrazo de parte de EUDLF. Y ni me nombres el régimen, que no veas lo que me está costando seguir fiel al filetito tieso a la plancha con todo lo que hay por ahí de turrones y demás tentaciones del diablo...Buaaaaa.

3 Diciembre 2006 | 08:04 PM

Darunia

Darunia dijo

Es extraño lo que me ha pasado con esta historia.
Desde el mismo instante en que acabó, dejó de importarme lo que pudiera esconderse detrás de aquella ventana. Resulta que me da exactamente igual. Lo único que me importa es Alberto y como se ha sentido todos estos años.
Y no fue feliz. De eso no tengo la menor duda. Se casó, seguro, pero siempre fue un hombre un tanto melancólico y triste.
Y que ya casi al final de su vida, no quiso romper la magia de aquello a lo que se ha estado amarrando durante toda su vida, para no hundirse en la melancolía.
Un beso.

3 Diciembre 2006 | 10:47 PM

sarah

sarah dijo

¿ Qué decir ren?
Ha sido precioso y lo has redactado y terminado brillante...los comentarios son de lo mas acertado y me siento identificada con ellos...en parte por los halagos a tu forma de escribir y a los sentimientos que despierta el relato...
pero por otra parte, no sé....me deja un vacio enorme...yo hubiese ido tras ese sueño...peleado por el..ren...no sé, yo no me confrormaría con soñarlo, yo querría vivirlo...y si se terminaba ya me inventaría otro...yo siempre me tiro a la piscina, con los ojos cerrados, no...yo no quiero tener 60 años y sentir que ...no, no...yo quiero vivir aunque me equivoque, no sé...yo siempre me estoy dando leches, pero me levanto y sigo caminando, a mí me dá mucha pena Alberto y todos los Albertos...solo se vive una vez, no, a mí me la muerte no me va a pillar con nostalgías...con muchas cicatrices sí, pero con nostalgias no...no pienso dejar nada por hacer...no, no si puedo evitarlo y pelearlo...
Un beso, ren

4 Diciembre 2006 | 09:25 AM

ren

ren dijo

Darunia, los Albertos de este mundo nunca llegan a ser felices. Hay algo en su perpetua insatisfacción, sobre todo consigo mismos, que se lo impide. Son personas que nunca consiguen encajar del todo con los demás, que buscan algo que no consiguen identificar, que acaban por encerrarse en su Avalon particular para vivir lo que desean y el mundo no es capaz de ofrecerles. Los Albertos son personas inadaptadas en uno u otro sentido, aunque sean sociables; nunca acaban de encajar del todo.

Estoy segura de que este Alberto se casó, tuvo hijos, logró situarse socialmente... Pero nunca llegó a ser definitivamente feliz. Hay soledades que nada ni nadie enjuga, y eso acaba por pasar factura, aunque nos acostumbremos a ellas.

¿Sabes? Llegó un momento en que a mí tampoco me importó quién había dentro de la habitación, y fue cuando comprendí del todo a mi personaje. Me puse en su piel, intenté entender su irracionalidad, y lo conseguí. Puede parecer una idiotez, pero te aseguro que él fue quien, poco a poco, iba decidiendo lo que mi mano escribía.

Un besote, guapa.

4 Diciembre 2006 | 12:02 PM

ren

ren dijo

Sarah, yo soy "muy mía", quiero decir, muy reservada para mis cosas. El anonimato que me presta la pantalla me permite abrirme hasta donde me resulta imposible en el mundo de ladrillo. En este personaje hay mucho de mí, y por lo mismo apenas han leído el relato unas poquitas personas de mi entorno, no más de 2 ó 3.

Después de estos 2 meses largos en la Coctelera voy conociendo a los que entran aquí, y me decidí a publicar esta historia porque suponía que a determinadas personas podía decirles alguna que otra cosa. Como a ti...

Cuando he leído tu comentario no te he aplaudido porque total, no me ibas a oír, pero no por falta de ganas. ¡Esa es mi Sarah! La que pelea aunque salga con todo el cuerpo lleno de cicatrices, pero pelea... No vale la pena ser Alberto, llegar a los 60 años con asignaturas pendientes. Te lo aseguro. Las heridas de guerra son gloriosas, al fin y al cabo, porque indican que hemos vivido. Mil veces mejor tenerlas por haber intentado conseguir algo en esta vida que morirse con el cuerpo intacto, y preguntarse qué habría ocurrido si hubiésemos actuado alguna vez.

Cada leche que te des será un interrogante menos el día de tu final, galleguiña mía. No seas Alberto nunca, ¿eh? Sé Sarah, nunca dejes de serlo.

Besos llenitos de cariño, y del sol que hoy luce en mi tierra con toda la fuerza de que es capaz de diciembre.

4 Diciembre 2006 | 12:26 PM

Darunia

Darunia dijo

Yo soy Alberto. No tengo la más mínima duda.

4 Diciembre 2006 | 12:46 PM

ren

ren dijo

Darunia, ¿por qué crees que me fue tan fácil meterme en la piel de Alberto, dejar que él escribiese su propia historia? Porque yo también soy Alberto. Pero hay Albertos que tienen totalmente asumida su condición, que han aprendido a vivir con ella y a ser razonablemente felices a ratos, y otros que aún tienen escapatoria.

Aún me faltan bastantes años para llegar a los 60, y me planteo que merece más la pena ser Sarah.. ¿Has leído su comentario? Muchos no dejaremos jamás de ser Albertos en lo esencial: en su insatisfacción, en la sensación de que hay algo que se nos escapa, en esa nostalgia que sentimos por lo no vivido pero que suponemos que está ahí... Pero sí es posible intentar al menos no llegar a los 60 con demasiados interrogantes sin responder, sí es posible arriesgarse a sufrir heridas de guerra en el intento de apurar la vida. Se puede ser Alberto luchador y Alberto pacifista. Siempre que la forma de ser de uno lo permita, mejor el primero, al menos, en mi opinión.

Creo que no hay nada peor que ese "SI..hubiese hecho esto, o lo otro, cuando tuve ocasión..". También es verdad que hay personas que tienen la suficiente inteligencia como para no martirizarse nunca con ese planteamiento porque asumen que de punto y hora en que la decisión fue quedarse de brazos cruzados es absurdo castigarse después con ese "SI.." A lo hecho, pecho. Pero yo, personalmente, cada vez tengo más claro que merece la pena luchar, porque odio ese "Y SI..". Me ha asaltado el pensamiento más veces de lo que me habría gustado.

Besitos.

4 Diciembre 2006 | 01:24 PM

nosequiensoy

nosequiensoy dijo

Me ha encantado el relato y después de leer el final, se me ha reafirmado la idea de que las cosas hay que valorarlas y disfrutarlas durante su proceso y no al final del mismo.
Un saludo.

4 Diciembre 2006 | 01:39 PM

Darunia

Darunia dijo

Si que he leído el comentario de Sarah, y me admira su energía y decisión. Sobre todo cuando dice, que cuando un sueño acaba, se inventa otro y ya está.
Yo me paso la vida intentando inventarme nuevos sueños, aunque la mayoría de las veces no pasan de ser sólo eso: sueños.
Mi vida es razonablemente feliz. Tengo una pareja que aún después de casi veinte años juntos, ha sabido mantener ese punto de magia en nuestra relación, que hace que la rutina no tenga cabida. Dos hijos de los que me siento orgullosa y vivo en un entorno que para mi es el ideal.
Pero la nostalgia de algo, que ni yo misma sé de qué es, no me abandona nunca.
Desde que tengo este blog, algo ha cambiado. He vuelto a escribir, y me he propuesto acabar todo aquello que hace años dejé a medias.
Gracias a mi hija, he de decirlo, que fue quien me insistió para que escribiera de nuevo.
Un abrazo.

4 Diciembre 2006 | 03:57 PM

zigzag

zigzag dijo

Leo los comentarios a tus comentarios y...qué decir; que eres especial ren.
nada más.
un besazo.

4 Diciembre 2006 | 04:21 PM

ren

ren dijo

nosequiensoy, totalmente de acuerdo contigo. Y aún más, yo diría que hay que disfrutarlas incluso antes de que ocurran, imaginar cómo serán, paladearlas anticipadamente, dejar que se te haga la boca agua con ellas.. Por si acaso luego no suceden. A ver quién te quita luego lo bailao...

Gracias por tu visita, me ha encantado saber de ti. Un beso.

Darunia, ¿te parece poco pasarte la vida inventando nuevos sueños? Chica, éstos son como los espermatozoides: de los millones que emprenden la carrera solo llega uno. Y si llega... Lo importante, en mi opinión, es ser capaz de generarlos, deseando que se cumplan y haciendo lo posible`por ello, pero siempre conscientes de que son sueños, y no realidades anticipadas. Que luego se lleva una el chasco..

Yo soy de las que dicen que de ilusiones también se vive, aunque luego no se cumplan. ¿Y lo que he disfrutado mientras planeo, qué? Como le decía antes a nosequiensoy...que me quiten luego lo bailao.

Volvemos a coincidir de nuevo: pareja de años, dos hijos (también parejita), una vida razonablemente feliz... y esa nostalgia de lo que no sabemos qué es, pero que no nos permite disfrutar plenamente de lo que tenemos. Un algo que nos falta, vete tú a saber qué. Como tú, yo también inicié un blog para poder escribir de nuevo, y también quiero rematar una serie de flecos que me quedaron sin terminar. No, no dejamos de ser Alberto, pero..¿no estaremos con esto último siendo también un poco Sarah? ¿Albertos guerrilleros, que no tan pacifistas como podríamos haber pensado en un primer momento?

Me alegro inmensamente de que tu hija te impulsara a comenzar tu blog, porque eso me ha dado la oportunidad de leerte, que es una verdadera delicia, y de conocerte, que no lo es menos. Dale a la niña un besito de mi parte, na más que por eso, y otro bien grande para ti. Mira que si, al final, conseguimos averiguar qué es eso que echamos en falta...

Zig, ¿qué te digo yo a ti después de leer esto? Jolín... Iba a poner otra palabra, pero mejor lo dejo en la cursilada esa de "jolín"... je...Pos na, que me he puesto hasta colorá.

Aquí quien es especial es la peña, Zig, que no está hecha de megas, bits, y todas esas cosas informáticas de las que no entiendo ni patata, sino de carne, hueso y calor humano. Te lo digo exactamente como lo siento, aunque pueda sonar a "peloteo" vil. Paso ya de los 40, y he llegado a una edad en que me veo con derecho y libertad de decir las cosas como las pienso. La peña sí que es especial...

Un beso agradecido, mi querido poeta de la vida.

4 Diciembre 2006 | 05:54 PM

Darunia

Darunia dijo

Oye, pues si por una de esas casualidades de la vida, te enteras tú antes que yo, por favor, mándame un eMail urgente, que quiero enterarme lo antes posible. Que tengo ya ganas de saber que es lo que me provoca esta puñetera nostalgia.
Prometo hacer lo mismo si soy la primera en enterarme.
Un beso guapa.

4 Diciembre 2006 | 06:20 PM

ren

ren dijo

Darunia, palabrita del Niño Jesús que si un día descubro esa fuente de la que manan nuestras nostalgias te doy el chivatazo rápidamente. Quedamos, pues, en que la primera que se entere avisa a la otra. ;-)

Besote, preciosa.

4 Diciembre 2006 | 10:09 PM

sarah

sarah dijo

Ren, gracias por tus palabras y por compartir tus sentimientos con nosotros.
Besos para tí y eudlf. Buenos días!

5 Diciembre 2006 | 09:48 AM

ren

ren dijo

Buenos días, pequeña Sarah. Es lo mágico que tiene un blog, que nos invita a charlar, a desahogarnos, a hablar y a escuchar, a pensar y muchas veces sacar conclusiones... Cada vez me alegro más de haberme metido en esta pequeña aventura, te lo aseguro, porque me ha permitido conoceros.

Un besito, chiqui, y a disfrutar del puente.

5 Diciembre 2006 | 11:12 AM

Misipayi

Misipayi dijo

Vaya, espero que me incluyais en el club de "Los Albertos". Yo tambien tengo la parejita y soy un inconformista con lo que tengo y busco sabe dios qué en sabe dios donde. Ademas tambien soy "razonablemente feliz" (ren con esta expresion me has dejado un poco tocado del ala). Es broma. que nadie se enfade.je.

¿No sera que en el fondo hay algo muy importante en nuestras vidas que no nos gusta y no queremos reconocerlo ni cambiarlo por.....sabe dios?. vamos, pregunto yo. En cualquier caso si que es verdad que habemos muchos "albertos". Habeis escrito cosas muy bonitas y sinceras en estos comentarios..

Muchos besos a todos.

5 Diciembre 2006 | 03:08 PM

ren

ren dijo

¡Bienvenido al club, Misipayi! Lo primero, nadie podría enfadarse contigo, paisa... Eso sería algo totalmente imposible.

Lo segundo, has vuelto a poner el dedo en la llaga, como tantas otras veces: debe de haber algo en nuestras vidas que no nos resulta satisfactorio, que no nos acaba de llenar y que preferimos no pensar qué puede ser ni nos atrevemos a cambiarlo, porque eso supondría destruir lo que llevamos ya construido a lo largo de una vida. Y, ¿a cambio de qué? ¿puede que de agua de borrajas? ¿de algo que en nuestros ensueños hemos idealizado hasta la saciedad y que quizás si rompemos la baraja para alcanzarlo luego, una vez obtenido, nos desilusione? ¿Qué hacemos luego con la baraja rota, con las ilusiones rotas...?

Como Alberto, preferimos no saber qué hay bajo la luz, por si nos desestabiliza y nos rompe los esquemas. Pero además, él tenía dos ventajas sobre nosotros, y aun así no fue capaz de arriesgarse: sus 22 años y una vida que aún era un libro en blanco por escribir. Los libros de los que formamos el club ya llevan demasiadas hojas escritas, y no solo por nuestra mano sino también por las de otras personas que nos importan.

Romper esa baraja para salir corriendo en pos de un ideal es muy difícil; hay quien no tiene arrestos para ello, quien nunca sería capaz por no hacer daño a quienes le rodean, quien ya tiene asumido su rol en la vida y tampoco necesita mucho más saber qué es eso que le ronda por el corazón y le desazona... Y también existe quien tiene valor para hacerlo, incluso quien es libre para emprender esa búsqueda. Cada Alberto es un mundo, y conoce sus circunstancias y sus limitaciones, del tipo que estas sean. Y obra en consecuencia.

Cuando uno es un inconformista, cuando busca algo que no encuentra o con lo que prefiere no darse de bruces, supongo que no se puede ser del todo feliz, que ya se puede estar agradecido si se consigue ser "razonablemente feliz". Porque hay muchos que ni eso... Los chinos, que son muy listos, dicen que la felicidad está en no desear lo inalcanzable, o sea, en sacar partido a lo que se tiene. Sí que son listos estos chinos...

En cuanto a los comentarios, he llegado a la conclusión de que son lo mejor de este blog. Aquí cada cual expone sus ideas sobre tal o cual tema, sus sueños, esos pensamientos que no te atreves a desnudar ante los conocidos (al menos, en mi caso) pero que tanto te relaja y desahoga contarlos... Y eso no tiene precio.

Quillo, ahora que lo pienso..¡qué rollazo te acabo de largar! Es que no se me puede dejar suelta.. Je.. Si has llegado hasta aquí, dos besos: uno porque me apetece dártelo y otro por aguantarme.

5 Diciembre 2006 | 04:40 PM

Misipayi

Misipayi dijo

Pues si, te has enrrollado mogollon, pero me encanta, no tienes desperdicio, es un placer leerte siempre, creo que coincidimos en algunas cosas. Y si, a veces por no hacer daños a los que quieres, nos resignamos y lo llevamos lo mejor que podamos, osea "razonablemente feliz".

Por cierto para poder votar en el blog de Chuky en del concurso de blogs y para que no digan que no tengo blog, he puesto un par de cositas en el mio, como me dijiste un dia que te avisara, poz ezo!:

http://www.lacoctelera.com/misipayi

Que paseis un buen puente, yo me voy a las Alpujarras a ver si me dejan entrar en el templo budista y me hago un ¡OHMMMMMMMMMM!.

Besitos.

5 Diciembre 2006 | 11:05 PM

ren

ren dijo

Misipayiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!! pisha, qué bien... Voy a verlo enseguida. luego te contesto. Besotes, y no te nos vayas a quedar con el lama Osel, por Dios..

5 Diciembre 2006 | 11:16 PM

ren

ren dijo

Misipayi, ya te tengo pillao y enlazao..je.. Me encanta tu blog, y más me gustará leerte a ti, no solo a Tagore o a Borges. A ver cuándo te lanzas a la piscina, que de verdad que esto es una terapia.

disfruta del puente, que por aquí haremos también lo que podamos. Y vuelve cargadito de energía, budista o de la que sea. OHMMMMMMSSSSSS....

Muacksssssssssssssssssss

6 Diciembre 2006 | 12:19 AM

EUDLF

EUDLF dijo

A ver, quilla, compi y todo lo que te pueda llamar, mi compi. Estas cosas no se hacen. No sólo haces sufrir al respetable sino también al desdichado Alberto con sus incertidumbres.

En el fondo, siempre he pensado que los narradores, escritores y cuentacuentos tienen algo de dios caprichoso que, teniendo en mente por un final, a última hora se les antoja un "Bueno, no, mejor que a Alberto le pase esto en lugar de lo otro...".

Besos, compi.

6 Diciembre 2006 | 11:31 AM

ren

ren dijo

Sí que es verdad que los cuentacuentos (me apropio de esta expresión, que me encanta) tienen algo de Dios... Como él, mueven a sus criaturas como piezas en el tablero de ajedrez que es la vida. A veces parece que lo adecuado es iniciar un determinado movimiento, pero de repente la mano mueve la pieza hacia otro lado para asombro de los que contemplan la partida. Pero todo tiene su razón de ser, lo mismo que supongo que ocurre con los plnes de Dios. Y al final todo se ve claro...

Un beso, compi.

6 Diciembre 2006 | 11:51 AM

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Sobre mí

Realmente somos dos personas en esta sección. Un grancanario, EUDLF, y una sevillana, RENAISSANCE. La idea de publicar un blog conjuntamente viene de nuestra inquietud por expresar ideas, cuanto menos, curiosas en un crisol de chispas.

Lo más extraño es que jamás nos hemos visto en persona. Pero la amistad ha crecido en nuestros momentos más duros y dolorosos. Valga como brindis nuestra aportación al mundo de las letras, los sentimientos y nuestra esperanza de que el ser humano es un espíritu sin fronteras.


(How to tell stories. De Sebastian Holmer).

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