La Coctelera

rincones

7 Enero 2007

EPÍLOGO

Esta es tu última camisa... Por fin, después de todos estos meses, he tenido fuerzas para abrir el armario donde colgaban ese par de mudas, donde se apilaban los CDs que te gustaba oír cuando venías a casa, mis favoritos, pero que hubiera sido incapaz de escuchar todo este tiempo. Dolías tanto...

Todas tus pertenencias están ya en una caja, y en ella quiero meter también tu recuerdo antes de cerrarla y precintarla. No he podido evitar hundir mi rostro en los pliegues de esa camisa y aspirar profundamente, cerrados los ojos, antes de doblarla y guardarla en la cajita. Aún huele a tu colonia, a ti... Una punzadita aguda me ha traspasado el estómago. Vuelve a mi memoria y a mi piel la última noche que pasamos juntos, y una sonrisa nostálgica asoma, distraída, a mis labios. Cómo imaginar que era la última vez que tus dedos recorrían la geografía de mi cuerpo, que tus labios abrazaban los míos, que hacías vibrar mis entrañas como cuerdas de guitarra…

¡Qué vacía parece de repente la casa! Aun siendo solo un pequeño refugio de montaña, hoy me parece inconmensurablemente grande, destartalada. Estaba tan llena de ti… En el hueco silencio que la puebla ahora aún me parece oír los ecos de tus risas y tus palabras, de las mías, sentados como solíamos en el suelo, sobre la alfombra, con la espalda apoyada en el respaldo del sofá al amor y la calidez del fuego de la chimenea. Era tan agradable encenderla los fines de semana que podíamos venir aquí, oír los troncos chisporrotear mientras crepitaban su conversación, una conversación que quizás nosotros no podíamos entender -aunque quién sabe-, pero que siempre arropó a la nuestra... Me parece ahora oler el humillo que desprendían las llamas rojas, amarillas, bailoteando tan alegres entre los leños, el aroma de las piñas que echábamos en ellas para que se tostaran inundando la habitación. Todavía alfombran el hogar donde se consumían los maderos algunas de las telillas marrones que se desprendían de ellas, cubriendo casi las cenizas…

Resuena aún en la estancia tu voz grave, profunda, leyendo en alto algún libro con ese acento del norte que tanto me gustaba mientras yo te escuchaba absorta en tus palabras, en tu rostro iluminado por las llamas, el hielo fundiéndose lentamente en los vasos, las agujas del reloj vagando despacito por la esfera sin que fuésemos conscientes de su caminar, y sin ellas pretender que lo fuéramos... Y aquellas discusiones cuando diferíamos en la interpretación de algún párrafo… Eran gloriosas. Sabes que siempre fui buena luchadora, que argumento hasta la saciedad, y que lo hago con pasión y convencimiento. Pero tú no te quedabas atrás. Defendíamos nuestros puntos de vista sentados sobre la alfombra, los ojos chispeantes, las mejillas arreboladas por el calor de la chimenea y por la pasión... Hasta que a ti te picaba la risa por algo dicho con este acento andaluz mío, y yo, muy seriecita, me quedaba mirándote desconcertada por un instantes, con el ceño un poco fruncido, y acabábamos ambos a carcajadas limpias, tú tumbado en esa alfombra cuan largo eres de un empujón, por reírte de mí. Luego iba a buscarte una bebida mientras tú te recuperabas de la sorpresa y te incorporabas. Coca cola y chorrito de ginebra, sin mezclar...Y después te daba un besito de arrepentimiento, pero con la chispita divertida bailándome en los ojos.

Las voces y las imágenes del pasado se desvanecen, y me sorprendo con una sonrisa bobalicona que se me va desdibujando lentamente de los labios, mientras mis ojos recorren la estancia. Tan lánguida, tan vacía, tan muerta, tan desangelada… De repente me doy cuenta de que flota en el ambiente un tristón olor a cerrado, a humedad. No había venido en meses… Antes de salir definitivamente de allí, con la mano aún sujetando el pomo de la puerta, miro atrás y echo una última mirada a la chimenea, ayer crepitando vida, hoy tan muerta, solo cenizas y hollín que cubre de una fina capa de polvo grisáceo los muebles. Y mi corazón…

RENAISSANCE

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16 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Antonio Alviárez

Antonio Alviárez dijo

Ren, no me gusta sentirte así, eres una gran Mujer, eso nunca lo olvides.
Abrazos

7 Enero 2007 | 12:46 PM

ren

ren dijo

Antonio, eres un cielo... Ahora mismo te daría un besote y un abrazo de esos que da mi compañero de blog EUDLF, de oso... Pero no te preocupes, esto es solo un relato, nada más. Tú, que eres maestro en esto, sabes que unas veces surgen historias con final feliz y otras teñidas de melancolía, y la de hoy es de estas últimas.

Te quiero un montón, artista. Un beso enorme.

7 Enero 2007 | 12:59 PM

Darunia

Darunia dijo

Esta historia desprende tristeza por todos lados. Pero se le podrían dar dos lecturas, que a mi no me ha quedado clara cual es la verdadera.
Si él la dejó, además de la tristeza por la pérdida quedaría para siempre la pregunta de ¿por qué? Ya que parece que la relación funcionaba y entre ellos había mucha complicidad.
Luego está la otra, la que podría dar a entender que la separación se produjo porque él murió. Y aquí, más tristeza todavía porque queda la impotencia de saber que ya no hay regreso posible.
Sea como sea, una preciosa historia llena de mucho dolor y melancolía.
Un beso muy grande hermosa.

7 Enero 2007 | 01:25 PM

ren

ren dijo

Es cierto, Darunia, la historia se presta a dos lecturas, pero la acertada es la primera. Las relaciones funcionan..hasta que dejan de funcionar. Entre ambos existía esa mágica complicidad que tan bien has captado, pero el tiempo, las distancias (se ven en ese refugio cuando pueden), erosionan. Un buen día el hilo que une a dos personas empieza a adelgazar por uno de los extremos, y lenta e imperceptiblemente acaba por romperse. Sobre los sentimientos no se manda, y a él poco a poco se le fue muriendo lo que su corazón albergaba hacia ella. Quizás solo fue que la relación ya no daba más de sí, quizás conoció a otra.. Eso es ya lo de menos. La cuestión es que donde hubo llamas ya solo queda hollín, cenizas.

El regreso... Quién sabe. La esperanza es lo último que se pierde.

Un besazo, princesa.

7 Enero 2007 | 01:56 PM

Misipayi

Misipayi dijo

Desde luego que es una historia triste y llena de nostalgia. Puede que solo sea un parentesis. Tienes razon, la esperanza es lo ultimo que debemos perder. De todos modos me gusta pensar que las cosas que acaban, lo hacen para dar paso a otras.

Con aguita salada, desde la playa de Algeciras, recibe este besito: MUAAA.

7 Enero 2007 | 04:51 PM

sarah

sarah dijo

Muy bueno este relato ren, me has removido dentro y hecho recordar mi epílogo, yo también cerré una puerta con todo el dolor de mi corazón y estando todavía enamorada...cerré, tiré la llave y al volver la vista atrás miré la senda que nunca he de volver a cruzar...un beso muy grande!!

7 Enero 2007 | 07:30 PM

haptesupreina

haptesupreina dijo

Ren , hoy no te comento porque seria repetir el de Sarah, y era lo que estaba pensando colocarte...las puertas hay que cerrarlas para dar posibilidad a nuevas oportunidades
Un relato como siempre genial
Muchos besos

7 Enero 2007 | 07:49 PM

zosi

zosi dijo

Para guardar su recuerdo necesitarás una caja aparte de la que has usado para guardar sus cosas. Todos esos momentos ocupan mucho espacio. Como bien dices, las voces , las imágenes y los olores se desvanecen en el tiempo, pero a pesar de convertirse en cenizas, debajo de ellas siempre queda un corazón de fuego, ese que tú apuntas, la esperanza.
Besos conmovidos

7 Enero 2007 | 11:06 PM

ren

ren dijo

Eso siempre, Misipayi, la esperanza siempre como bandera. El que renuncia a jugar la partida, ya la ha perdido de antemano. Y puestos a jugar, en todos los casos con la ilusión de ganar.

Y tienes toda la razón, cada etapa que termina lo hace para dar paso a otra. A veces el final de esa etapa puede ser traumático, como para la protagonista del relato, pero de lo vivido se aprende para que en la siguiente fase tengamos todas las posibilidades de ser felices.

Me quedo con el besito, con el agua, con la playa y con to. Qué suerte tienes, paisa...mar, arena... Ainsssss.. Pues desde el braserito de esta Sevilla en que hoy hace un frío que pela, recibe tú un beso bien cálido.

8 Enero 2007 | 10:05 PM

ren

ren dijo

Gracias, Sarah.Pero lo que sí lamento es haber removido recuerdos en tu interior...

Todos hemos tenido epílogos alguna vez en nuestra vida, o al menos la mayoría. Y cuando alguien tira la llave aun estando aún enamorado, es porque a pesar del dolor que ello implica sabe que es lo mejor.

Lo que me gustaría decirte ahora lo harán mejor estas tres frases:

"Sólo cerrando las puertas detrás de uno se abren ventanas hacia el porvenir " (Francois Sagan)

"¿Por qué no admitir que empezamos a cada momento existencias nuevas, y que en cada una de ellas el pasado no es más que un sueño?" (M. Aurelio)

"No debemos nutrir en nuestro ser lo que está muerto. Dejad que arda el fuego hasta que no tenga nada con qué alimentarse. ¡No conservéis nada que deba ser destruido!" (R. Tagore)

No caminarás más por aquel sendero, pero lo harás por otros.Y las posibilidades de que sean mejores que el anterior son elevadísimas.

Un beso enorme, pequeña Sarah.

8 Enero 2007 | 10:05 PM

ren

ren dijo

Hapte, por supuesto que hay que cerrar puertas para abrir otras nuevas, y siempre acaban por abrirse. Con que solo consigamos girar el pomo de la que nos conduce a la paz interior, la que nos aleja de la otra estancia en que solo respirábamos sufrimiento, frustración y una larga lista de etcéteras que no hace falta mencionar, ya habremos ganado muchísimo.

Un besazo, reina.

8 Enero 2007 | 10:06 PM

ren

ren dijo

Para guardar recuerdos a veces no basta ni el baúl de la Piquer, Zosi... :-) Lo mejor es tirarlos todos por la ventana, airear la mente y el corazón y respirar aire limpio. Lo malo es qué hacer con esos que se empeñan en volver del valle del olvido, y con algunos no llegan a irse nunca allí , sobre todo los que adquirieron tal corporeidad y tal peso que es difícil soplar para que los arrastre el aire hacia ese valle.

Pero, como dices (y qué bonito lo dices, hijo..) siempre queda ese corazón de fuego: la esperanza.

Besos esperanzados.

8 Enero 2007 | 10:06 PM

peterpainter

peterpainter dijo

Que bueno Ren...esta maravillosamente escrito.

En contra de lo que todos ven, yo veoi una bonita historia. Mas que triste es esperanzadora. Existió un buen momento y despues desapareció. Te quedará siempre un buen recuerdo como le pasa a la protagonista.

Mi comparación es como con un libro que te gusta mucho. Cuando se acaba, se termina la fiesta. Pero no por eso el libro deja de ser bueno.

Un beso.

PS: Hoy he tenido en mi oficina un Sevillano y me ha dicho que ya hay naranjas por el suelo y que cuando las pisa un coche, estallan esas fragancias maravillosas que tu y yo conocemos.

;-)

9 Enero 2007 | 08:55 PM

El-peletero

El-peletero dijo

Perdóname ren, pero a este tipo de relatos no sé que decirles. Todo está muy terminado, todo en él ha finalizado, no hay resquicios.
Besos.

9 Enero 2007 | 09:26 PM

ren

ren dijo

Peter, me encanta de ti que siempre ves el lado positivo de las cosas. La historia tiene un final desgraciado, pero en sí misma es alegre. Hubo una relación entre dos personas que fue hermosa, enriquecedera para ambos por lo mucho que les aportó y que les hizo felices por un tiempo. Y, como decimos por aquí, "que les quiten lo bailao". Es triste que haya terminado, pero más triste habría sido aún no haberlo vivido. Y además, la vida da tantas vueltas... ¿Por qué perder la esperanza?

Sí, esta Sevilla ya se está preparando para la Semana Santa, ya empieza a lavarse la carita con agua fría (hace una "rasca"..) y a perfumarse de naranja y azahar. Y ya estoy yo pasando debajo de cada naranjo de mi tierra.. ;-)

besos, cielote.

10 Enero 2007 | 12:01 AM

ren

ren dijo

Pele, nada que disculpar, al revés, darte las gracias por haberme leído. Efectivamente, había pocos resquicios aquí, nada más que lo que cada uno quiera extraer como corolario: que siempre que se cierra una puerta es para abrir otra, que siempre alienta la esperanza de que revierta la situación que se expone en la historia, o simplemente que no hay corolario, que todo está ya cerrado. Eso ya depende de la lectura que cada cual haga.

Un besazo.

10 Enero 2007 | 12:11 AM

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Sobre mí

Realmente somos dos personas en esta sección. Un grancanario, EUDLF, y una sevillana, RENAISSANCE. La idea de publicar un blog conjuntamente viene de nuestra inquietud por expresar ideas, cuanto menos, curiosas en un crisol de chispas.

Lo más extraño es que jamás nos hemos visto en persona. Pero la amistad ha crecido en nuestros momentos más duros y dolorosos. Valga como brindis nuestra aportación al mundo de las letras, los sentimientos y nuestra esperanza de que el ser humano es un espíritu sin fronteras.


(How to tell stories. De Sebastian Holmer).

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