La Coctelera

rincones

15 Enero 2007

VELA PARA EL PALO MAYOR DEL “ICTÍNEO SONRIENTE”, TEJIDA EN UNOS RINCONES(2)

El paisaje de la estrella a que les ha conducido la nave es extraño. La hierba crece fresca, tierna, jugosa, de un verde imposible; los árboles son realmente hermosos, sus ramas adoptan unas formas caprichosas y están cuajadas de hojitas plateadas con siluetas casi romboidales y bordes dentados, que se mecen suavemente al tenue soplo de un aire de olor dulce, embriagador... Flores de colores nunca vistos salpican todo cuanto la mirada alcanza hasta reposar en el horizonte; sobre él se elevan dos soles, uno de un intenso rojo y otro de un celeste rico y profundo que contrasta con el pálido pero luminoso azul del cielo. Una luna llena, de carita sonriente, pone su contrapunto de plata en ese firmamento.

Mientras mira deslumbrado a su alrededor, los pensamientos del capitán discurren errabundos, mezclándose vagamente antiguos recuerdos con las vivas impresiones que le provoca cuanto se extiende ante él. En su época de cazador había logrado capturar otras estrellas, alguna de tal belleza que creyó que ya nunca más podría hallar una que la sustituyera; pero todo cuanto se despliega ante sus ojos le empieza a hacer pensar que el espacio es infinito, y que quedan tantas otras por descubrir… Su mirada se cruza por unos instantes con la de la vigía, que refleja el mismo tipo de pensamiento, y sonríe.

Un riachuelo de aguas entreveradas en verdes y turquesas pero ciertamente transparentes discurre por el suelo como una herida abierta en él, y muy cerca se alza una cueva. Los ojos de la tripulación la contemplan cargados de asombro, porque es totalmente de cristal y trasluce su interior. Delicadas estalactitas cuelgan del techo como agujas imposibles en su belleza, transparencia y fragilidad. Destilan gotitas translúcidas, como lágrimas.... Entran los marineros en la gruta, y les sorprende un suelo firme pero a la vez mullido, que se adapta con suavidad a sus pisadas. Parece de hielo, pero no resbala, y es lo suficientemente cálido como para solo aportar un frescor reconfortante a sus pies desnudos.

La sorpresa crece cuando ven una pequeñísima laguna de aguas cristalinas, transparentes, y junto a él un rinconcito cuajado de diminutas velas cuyas llamas oscilan suave, casi sensualmente. Pequeños pebeteros desprenden el aroma dulzón y almizclado de delgadas varas de un raro incienso, y a su lado reposan unos cuencos de cristal. Unos contienen fresas, otros nata, los de más allá chocolate semilíquido, tan del gusto de la timonel. No faltan otros con frutos secos, y algunos con yemas de Santa Teresa, que hacen brillar los ojos de la vigía y de la grumete de las rimas mientras se lanzan una mirada cómplice. Plateados botelleros metálicos acogen botellas de cava cuya superficie se perla en gotitas escarchadas, que indican que está deliciosamente fresco, y unos recipientes a su lado ofrecen translúcidos cubitos de hielo. Junto a ellos, botellas de ron y de Baileys atraen la mirada ávida del arponero.

No parece sino que aquel pequeño refrigerio haya sido dispuesto para la tripulación, y toman asiento sobre unas pequeñas y coloridas alfombras extendidas junto a los cuencos. La vigía y la grumete, como improvisadas camareras en igualmente improvisada taberna, sirven cava en unas copas que flanqueaban los botelleros, y que van pasando de mano en mano. En el aire extrañamente dulzón flotan, como abandonándose en él, las notas de una música de violín tocado misteriosamente por un violinista manco, y que alcanza el volumen justo para oírse bien pero sin molestar la conversación. Esta transcurre fluida, distendida... Nadie se los ha dicho, pero saben que el tiempo no existe en ese lugar y disfrutan de la libertad que supone que el tirano Cronos no dé prisas mostrando continuamente su reloj de arena. Las botellas no dejan de manar líquido, ni ellos de beber. Se suceden las de uno y otro licor, y aunque lo acompañan de las golosinas que reposan en los cuencos de cristal, las burbujitas empiezan a hacer efecto. Despreocupación, camaradería, complicidad… Todo invita a la confidencia, a soltar tanto lo que lastra como lo que eleva.

El rumor de voces y risas se mezcla con el suave murmullo de la voz ligeramente destemplada del violín, con el embriagador aroma de las flores del exterior que va penetrando despacito por la entrada de la cueva, con el denso perfume del incienso y el que desprenden las velas. La atmósfera se torna irreal, ingrávida, mágica, pero a la vez extrañamente corpórea, quizás también por efecto del humo de los cigarrillos, cuyas evanescentes volutas bocetan caprichosas figuras blanquecinas sobre las cabezas de los tertulianos a la vez que parece desdibujar sus siluetas. Casi hace calor ahí dentro... Las copas entrechocan, aumenta la algazara, las mejillas enrojecen, las miradas brillan entre la risa y la lágrima, se relajan las lenguas. Y lo que ellas no cuentan lo hacen los tatuajes y heridas de los cuerpos, que mientras hablan lo que las bocas callan, poco a poco van difuminándose hasta desaparecer totalmente de la piel.

Los ojos, nublados por cuanto flota en el ambiente, contemplan sorprendidos las epidermis ya no escritas. Ahora las ilusiones, sueños y proyectos que se fueron despabilando al calor de la conversación entre anécdotas y confidencias comienzan a tatuar profundamente la piel con tinta invisible, ocupando el sitio de cicatrices y heridas. Todos, hasta el arponero, cuyo cerebro suele flotar en alcohol como el de los frascos de los laboratorios científicos, comprenden que si bien no hay talleres donde pueda tunearse el pasado sí es posible exorcizarlo, y dejar el presente en blanco para diseñar sobre él el futuro.

RENAISSANCE

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16 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Misipayi

Misipayi dijo

Vaya ren, te has superado, estas en vena. Con tus palabras no hace falta imaginacion, veo la cueva y la humareda que desprende, yo quiero entrar y salir en blanco, mejor si el tiempo no corre sera no salir. Lo bonito es que de solo leerlo ya me ha hecho efecto. Es que este capi conoce unos sitios....

Besos ingravidos.

15 Enero 2007 | 04:22 PM

hapte

hapte dijo

Ren...me he quedado sin palabras, solo acierto a decirte gracias, porque me ha llegado hasta mi interior el mensaje implicito en este magnifico relato, un mensanje que supongo que en la mirada que cruzamos el capi y yo , ambos hemos entendido y compartido....la s multiples sensaciones, la camaraderia reinante, esa belleza que se descubre de nuevo..todo realmente es un himno a dejar varados lastres y a seguir viviendo con ilusion y sabiendo que cada dia descubriremos nuevas razones para ser felices, aunque en un momento se desgarre el corazon...en este nuevo viaje que iniciamos, solo queda reconocer y asumir la ilusion y vivir concretando sueños...capi¡¡¡ vivamos de nuevo esperanzados porque la grumete ha iniciado un rumbo que yo como vigia testifico es el adecuado.
Amiga, me hiciste remover todos mis sentimientos y planteamientos.
Besos desde mi corazon

15 Enero 2007 | 06:23 PM

Antonio Alviárez

Antonio Alviárez dijo

Estas hecha una poetisa Ren, navegando por el mar de las letras. Besos

15 Enero 2007 | 06:32 PM

comentario

comentario dijo

A-no-na-da-do...me has dejado.

16 Enero 2007 | 09:59 AM

El-peletero

El-peletero dijo

Ser capitán de barco propende a la locura, Nemo, Acab... El horizonte curvo y liso atempera el alma tanto como la exalta.

És quan dormo que hi veig clar
Foll d'una dolça metzina,
Amb perles a cada mà
Visca al cor d'una petxina.
(J.V.Foix)

Besos mi sirena.

16 Enero 2007 | 12:41 PM

El-peletero

El-peletero dijo

Ser capitán de barco propende a la locura, Nemo, Acab... El horizonte curvo y liso atempera el alma tanto como la exalta.

És quan dormo que hi veig clar
Foll d'una dolça metzina,
Amb perles a cada mà
Visc al cor d'una petxina.
(J.V.Foix)

Besos mi sirena.

16 Enero 2007 | 12:42 PM

ren

ren dijo

Ay, Misipayi, si hubiera una cueva de estas a la vuelta de la esquina de casa, en vez del supermercado de toda la vida...

Bromas aparte, esa gruta existe en el interior de cada cual. Conversar con uno mismo de forma distendida, escuchándose con la misma capacidad de indulgencia y empatía con que lo hacemos con los amigos (y que tantas veces nos negamos a nosotros mismos), ser tan comprensivos con nuestros defectos, errores y problemas como los somos con los ellos, dejar hablar libremente a nuestras heridas para que así suelten toda la pus que llevan dentro, despabilar las ilusiones que enterramos por la rutina diaria... Todo eso nos deja la piel en blanco, lista para ser escrita por lo que nosotros queramos. El pasado no puede tunearse, pero el resto de nuestra vida sí. Es cuestión de actitud... ¡Qué pesá soy con esa frase..! je..

Besos ingrávidos y sutiles, como pompas de jabón, que cantaba Serrat. ¿O era "gentiles"...? Qué memoria la mía...

16 Enero 2007 | 03:44 PM

ren

ren dijo

Hapte, cielote, creo que cada cual interpreta lo que lee mediatizado por sus circunstancias, tanto tú como el capi como cualquiera que haya leído este relato. Pero sabía que entenderías el mensaje. El cielo está lleno de estrellas, y aunque perdamos la que nos había tocado en suerte y que creímos que era la más hermosa de todas, hay tantas por descubrir... Y, créeme, muchas veces esa que viene a nuestras manos después de haberse esfumado la anterior es mil veces más esplendorosa.

Lo has resumido todo perfectamente: solo queda dejar atrás inútiles lastres, reconocer y asumir la ilusion y vivir concretando sueños. Y, como buena vigía, distingues el rumbo adecuado.

Besos desde el fondo de mi corazón, reinita.

16 Enero 2007 | 03:45 PM

ren

ren dijo

Antonio, lo que me ha gustado eso de "navegar por el mar de las letras"... Yo apenas chapoteo en un charco, pero me ha hecho mucha ilusión ese piropo.

Un besazo, general de estado mayor.

16 Enero 2007 | 03:45 PM

ren

ren dijo

Mu-chas - gra-cias, Comentario..je.. Me alegra muchísimo verte de nuevo.

Un beso enorme.

16 Enero 2007 | 03:46 PM

ren

ren dijo

Precioso comentario, Pele, poema incluido. Y de acuerdo contigo, aunque con matizaciones. Ese horizonte tanto puede atemperar el alma como exaltarla, pero en mi opinión el capitán del barco propenderá a la locura dependiendo del objetivo que se haya fijado. Los de los capitanes que citas no podían conducirles a otro puerto que al del desastre, pero ¿qué me dices del capitán Grant, ya que has comenzado con un personaje de Julio Verne? ¿O del protagonista de la Canción del pirata, que navega los mares de uno a otro confín, exultante, ebrio de orgullo y de libertad, desafiando leyes escritas, incluso a la muerte?

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá en su propio navío.
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Te confieso que fue el héroe de mi niñez...

Creo que el temple o exaltación del alma no radican en la condición de capitán, sino en la naturaleza de la persona que ostenta el cargo, y que el éxito de la travesía radica en la pericia que se demuestre y en la cordura del objetivo que persiga.

Pido por favor a algún alma buena que me traduzca el poema de Foix... Hablo andaluz, escribo castellano, chapurreo algo de inglés, pero mis competencias lingüísticas en catalán no me facultan para entender más de tres o cuatro palabras de un texto que intuyo muy hermoso. Muchas zenkiui, Pele, un besazo.

16 Enero 2007 | 04:01 PM

ren

ren dijo

Precioso comentario, Pele, poema incluido. Y de acuerdo contigo, aunque con matizaciones. Ese horizonte tanto puede atemperar el alma como exaltarla, pero en mi opinión el capitán del barco propenderá a la locura dependiendo del objetivo que se haya fijado. Los de los capitanes que citas no podían conducirles a otro puerto que al del desastre, pero ¿qué me dices del capitán Grant, ya que has comenzado con un personaje de Julio Verne? ¿O del protagonista de la Canción del pirata, que navega los mares de uno a otro confín, exultante, ebrio de orgullo y de libertad, desafiando leyes escritas, incluso a la muerte?

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá en su propio navío.
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Te confieso que fue el héroe de mi niñez...

Creo que el temple o exaltación del alma no radican en la condición de capitán, sino en la naturaleza de la persona que ostenta el cargo, y que el éxito de la travesía radica en la pericia que se demuestre y en la cordura del objetivo que persiga.

Pido por favor a algún alma buena que me traduzca el poema de Foix... Hablo andaluz, escribo castellano, chapurreo algo de inglés, pero mis competencias lingüísticas en catalán no me facultan para entender más de tres o cuatro palabras de un texto que intuyo muy hermoso. Muchas zenkiu, Pele, un besazo.

16 Enero 2007 | 04:01 PM

El-peletero

El-peletero dijo

Es cuando duermo que veo claro,
Loco de un dulce veneno,
Con perlas en cada mano,
Vivo dentro de una concha

En castellano no rima ni con acento andaluz.

16 Enero 2007 | 04:51 PM

ren

ren dijo

Pele, solete... Este poema era más hermoso aún de lo que intuía. No sabes cuánto te agradezco que me lo hayas dado a conocer y que me lo traduzcas. Hiciste muy bien en transcribirlo en catalán, suena mucho mejor, pero solo había alcanzado a entender el primer y el tercer verso. Muchas gracias por haberlo puesto entero al alcance de mi andaluz, alma buena. Un besazo.

16 Enero 2007 | 05:02 PM

zosi

zosi dijo

Has convertido una extraña embarcación que no tenía ni dueño ni patrón, que era una cataclismo de idas y venidas sin ton ni son, en una nave mágica, en un viaje mágico. Has cosido las velas, has pintado la nave, has sacado lustre a la cubierta, has motivado a la tripulación, el cañonero te admira, el cocinero cocina tus platos favoritos, hasta el arponero te mira con respeto, has conseguido que hasta sarah tuviera un momento de debilidad, eso sí, estaba recien despertada, me has hecho reir y llorar, jugar y soñar.
Me resultaría extraño comentar un paisaje marino, pero este no es un paisaje, es un lienzo pintado por una artista.
Besos tejidos con mucho cariño.

16 Enero 2007 | 08:10 PM

ren

ren dijo

Esa embarcación no era ningún caos. Ha tenido una evolución lógica. Comenzó siendo un submarino, después su capitán (porque siempre lo tuvo) sintió la necesidad de emerger de las profundidades y navegar por la superficie, así que lo convirtió en un velero. Y cuando todo estuvo a punto, sabiendo ya el objetivo al que dirigir el rumbo, los remeros comenzaron a impulsar la nave. No era ningún cataclismo de idas y venidas sin ton ni son, sencillamente ha ido encontrando su derrotero poco a poco.

Yo me he limitado a empujar el barco hacia donde su capitán y la vigía iban indicando en los ratitos de descanso, esos en que nos sentábamos a departir sobre destinos, puertos, tabernas, mejoras para la nave... De verdad que he pasado ratos memorables en esa nave, con esas charlas en tan buena compañía con los miembros de la tripulación, y de ahí ha salido este viaje. Solo he hilvanado (pa eso soy aprendiz de costurera) las ideas que íbamos aportando entre todos.

Y he disfrutado muchísimo cosiendo, pintando, sacando lustre... Y hasta me ha llegado dentro ese momento de debilidad de la timonel, porque lo que importa es lo que hay en el corazón. Me alegra en el alma que hayas reído, soñado, jugado... Y solo espero que esas lágrimas hayan sido de las "buenas".

Este lienzo está pintado a tres manos, Zosi, y tú me enseñaste a pintar paisajes en comandita.. :-)

Besos del color del cariño.

16 Enero 2007 | 11:16 PM

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Sobre mí

Realmente somos dos personas en esta sección. Un grancanario, EUDLF, y una sevillana, RENAISSANCE. La idea de publicar un blog conjuntamente viene de nuestra inquietud por expresar ideas, cuanto menos, curiosas en un crisol de chispas.

Lo más extraño es que jamás nos hemos visto en persona. Pero la amistad ha crecido en nuestros momentos más duros y dolorosos. Valga como brindis nuestra aportación al mundo de las letras, los sentimientos y nuestra esperanza de que el ser humano es un espíritu sin fronteras.


(How to tell stories. De Sebastian Holmer).

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