La Coctelera

rincones

9 Febrero 2007

TEQUILA (y II)

Le despertó el sol que entraba ya a raudales por la ventana de la
habitación. Incorporándose ligeramente en la cama, Jorge deslizó con
esfuerzo la mano hasta la mesita de noche, y, tanteando la superficie,
cogió su reloj, que había dejado allí tirado de cualquier manera al
poco de llegar. Con los ojos aún entrecerrados y cargados de sueño miró
la hora. Las 10.15... Se dejó caer pesadamente sobre el colchón de
nuevo, cerrando los párpados. Le dolía la cabeza, y empezó a pensar que
tenía que dejar el alcohol, las noches locas... Sus pensamientos fueron
interrumpidos por la presencia de la mujer. Salía del baño con el pelo
aún mojado por la reciente ducha, pero ya vestida, y se dirigió hacia
él con una ausente y pálida sonrisa.

- Déjalo, no te levantes. Me voy ya. Un beso...

Se inclinó sobre él, depositó un leve beso en su mejilla y, tras coger
su bolso, salió de la habitación. Jorge cerró de nuevo los ojos,
intentando de esa manera paliar un poco el dolor de cabeza. Bueno, no
había estado mal la noche, pensó con una ligera sonrisa dibujándose en
sus labios. De toda formas, qué rara era aquella mujer, ahora que lo
pensaba... Ni siquiera conseguía recordar su nombre. ¿Acaso se lo había
preguntado en algún momento...? Los recuerdos de la noche pasada
acudían a su mente, abriéndose paso a fugaces ráfagas entre las brumas
del alcohol y de la pesadez que le embotaba el cerebro. Cuando entraron
en la habitación la había cogido por la cintura y la había besado con
una pasión que iba in crescendo conforme sus manos recorrían el cuerpo
de la chica, despojándola poco a poco de su ropa y acercándola a la
cama a pasos trastabillantes. No conseguía ahora recordar que sus besos
hubieran sido correspondidos con similar pasión... En esos momentos no
estaba muy seguro de nada, pero juraría que los labios de ella
respondían de forma mecánica a la presión de los suyos, incluso que en
alguna ocasión lo hacían casi de manera forzada...

Un vez en la cama, ella le había pedido que apagase la luz, a lo
que él, aunque extrañado, accedió. Tampoco es que le importaran los
motivos, se trataba de que ella no sintiera la necesidad perentoria de
salir corriendo, como en algún momento le pareció intuir. "No era fácil
cazar presas a la primera", pensó sonriendo de nuevo. Y más del tipo de
aquella chica, en la que jamás hubiera supuesto la docilidad con que
llegó a plegarse a cada caricia o petición sexual que él le urgía,
impulsado por los vapores del alcohol y de la pasión. Sí, la mujer le
satisfizo en todo, como una geisha. O más bien como una autómata, ahora
que lo pensaba... El cuerpo de ella se estremecía al contacto de sus
manos, de su boca, pero en estos momentos, ya que todo había pasado, no
se atrevería a asegurar que fuese el deseo lo que le hubiera provocado
esos espasmos, sino otras sensaciones bien distintas...

En
estos momentos incluso creía recordar que mientras estaban en la cama,
a la tenue luz de la luna que entraba por el ventanal, que era toda la
iluminación de que disponían, había podido entrever en los ojos de la
chica expresiones que iban desde la tristeza más profunda a la
desesperación, pasando por momentos de dolorosa, vacía y total
indiferencia. Incluso en algún instante hasta asco... No solo no la vio
sonreír en toda la noche. Ni siquiera llegó a hablar. Ni a gemir. Ni un
jadeo. Es más, juraría que el brillo de sus ojos en uno de los momentos
de actividad sexual más intensa, el único signo de vida que observó en
ella en todo ese tiempo, se debía a una lágrima que velaba sus pupilas.
Bien pensado, se había comportado en todo momento como un marioneta de
cuyos hilos había estado aceptando que tirasen. Parecía una muñeca
rota. Tan pasiva, con aquella mirada vacua, dejándose hacer...

Ahora no estaba seguro de que la noche hubiese transcurrido de forma
tan satisfactoria como en un principio, animado por la docilidad de la
chica, le había parecido. Más bien le producía cierta incomodidad
recordar aquellos ojos traspasados por una tristeza infinita, la
frialdad de aquellos labios y

de un cuerpo inerme ante sus caricias, a las que solo respondía de una
forma maquinal. Un ligero rictus de desagrado desdibujó sus labios.
Mejor haber olvidado pedirle el teléfono...

Definitivamente, tenía que dejar estas correrías nocturnas. Tanto
alcohol y tantas mujeres flor de una noche no podía ser bueno, pensó,
mientras un leve suspiro agitaba suavemente su pecho. Sobre la mesita
de noche había una radio despertador, y seleccionó un número cualquiera
en el dial, esperando que el sonido le ayudase a despabilar del todo.
Las notas de una música trepidante parecieron llenar la habitación.
Café Quijano cantaba:

"Y tanto tequila

lo tengo que dejar,

no quiero disgustos

sé que despierto

y llegan los sustos.

Y vale ya de sobresaltos,

con quien me acuesto

no me levanto.

Y tanto tequila...

Lo malo de los alcoholes

es que no te dejan ver,

debajo de los disfraces,

lo que puede aparecer.

Me pasa por cariñoso,

soy donante de placer.

Y sé que amar tiene riesgos

que uno tiene que correr.

Y mira que no espabilo,

que con el tiempo voy a peor.

Lo pienso y a veces digo:

“¡ Quédate en casa que estás mejor !”.

Jorge sonrió. Aún podía permanecer un rato más en aquella cama tan
confortable. Se desperezó lenta y voluptuosamente. El contacto de
las suaves sábanas en su cuerpo desnudo resultaba muy agradable, el
dolor de cabeza comenzaba a disiparse, al igual que el recuerdo de la
mujer que había estado con él aquellas horas... Era sábado, y aún
quedaba un largo día por delante. Y una más larga noche...

RENAISSANCE

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22 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Madeleine

Madeleine dijo

Desesperante, Ren. No he podido dejarte comentarios. Sólo te digo que la historia está buena, muy buena. Besitos. Madeleine

9 Febrero 2007 | 05:25 AM

comentario

comentario dijo

Sí, esos encuentros existen. Los producidos por el regalo de una noche a otro hombre que sin duda no es el suyo. Quizá ni su tipo y desde luego no con quien disfrutar, ni siquiera con el sexo. Pero a veces el desencuentro con su propia pareja lleva a ese punto de dar todo por nada. Y así llorar.

9 Febrero 2007 | 09:35 AM

zosimo

zosimo dijo

Vale ya de sobresaltos,
con quien me acuesto no me levanto.
Lo malo de los alcoholes
es que no te dejan ver
debajo de los disfraces
lo que puede aparecer.
¿Qué llevó a la mujer a irse con Jorge? No lo entiendo... no lo entiendo.
Besos

9 Febrero 2007 | 09:36 AM

X

X dijo

Sí vaya historia, triste, buena.

...y yo que pensaba que ella acabaría sirviendose un tequila, poniendole la sal en el cuello de él y la rodaja de limón en la boca... bueno perdona la tonteria.
Saludos.

9 Febrero 2007 | 11:43 AM

ren

ren dijo

¿Qué me vas a contar, Madeleine...? Llevo tres días que a duras penas puedo entrar en los blogs, y dejar un comentario es casi misión imposible. Te hartas de teclear y cuando envías sale el error dichoso y pierdes todo lo que habías escrito. Hasta que consigues insertarlo, si es que lo consigues, pasa tanto rato que al final en el tiempo de que dispones para el ordenador no te da tiempo a visitar más de dos o tres amigos. Al menos, hablo por mí. Ayer, por ejemplo, estuve más de una hora, así, como te lo digo, para intentar responder los comentarios que tenía en Rincones, y algunos no hubo forma de insertarlos, continuamente me los devolvía. En tu blog tuve que cambiar al final el comentario porque no me admitía lo que había redactado..En fin, un desastre.

Hoy parece que la cosa va bien, esperemos que ya se hayan terminado las obras en la ccotelera y todo vuelva a la normalidad.

Un besote.

9 Febrero 2007 | 12:35 PM

ren

ren dijo

Es tal cual lo planteas, Hapte. Zosi, la respuesta a tu pregunta la han pergeñado entre nuestra vigía, que a fuerza de otear el horizonte cada vez tiene la vista más aguda, y Comentario.

La historia está inspirada en la letra de la canción de Tequila que he colgado: el típico ligón profesional de fin de semana cuya máxima aspiración es llevarse a la cama a una chica. El personaje de Café Quijano es un crapulilla yo diría que hasta simpático, y la mujer que pasa la noche con él creo que no pasa de ser la que no le hace ascos a una noche se sexo si es que se tercia. Cuando presté atención a la letra pensé que esos personajes ofrecían posibilidades de dramatización, y surgieron Jorge y una mujer que ni siquiera tiene nombre. Jorge es un ser totalmente amoral que solo busca satisfacer sus apetencias sexuales, egoísta hasta el punto de no haberse interesado en absoluto por el estado anímico de la mujer, tan lleno de abatimiento que roza lo depresivo.

¿Qué llevó a la chica a ir con Jorge, a pesar de que en un primer momento no le hizo caso? El fracaso de una relación que no llegó a buen término, el tremendo dolor que le produce, sentimientos de insatisfacción y baja autoestima por no haber sido capaz de retener al hombre que amaba tan agudizados que llegan incluso a ser autodestructivos, una especie de venganza mal entendida al entregar su cuerpo a otro... En un principio la chica no piensa aceptar la proposición implícita en la mirada de Jorge cuando la observa fijamente en la barra del pub, pero de repente piensa que por qué no, que quizás una noche de sexo le venga bien para olvidar, y para "castigar" al hombre al que perteneció una vez dándose a otro por nada, como decía Comentario. Una vez en la habitación entiende su error, pero se deja hacer... Podría haberse ido, pero ni siquiera tiene la suficiente estima por sí misma para hacerlo. Y qué más da... Simplemente soporta el contacto de Jorge, se pliega a las exigencias sexuales de este sin sentir el más mínimo placer, dejándose llevar solo por una casi necesidad de autocastigo, de autodestrucción, de anulación.
Es una mezcla de sentimientos encontrados lo que la lleva a entregarse: desesperación, tristeza, dolor, desamparo, necesidad desesperada de calor humano, de revancha contra el hombre que la ha conducido a ese estado de ánimo, contra sí misma por no haber sido capaz de retenerlo...

Complicadillo, ¿no..?

Besos a los tres.

9 Febrero 2007 | 12:35 PM

ren

ren dijo

Bueno, X, el que propones podría haber sido otro final, por qué no... Tal cual quedó el primer capítulo, la historia podría haber derivado por cualquier derrotero, más cómico o más dramático. Eso sí, la sal en el cuello debe de ser pelín incómodo..je.. Y la acidez del limón en la boca habría necesitado ser compensada con algo de dulzura, y.... Mira, a empiezan a surgir nuevas situaciones...je..

Encantada de verte d nuevo por aquí, un saludo.

9 Febrero 2007 | 12:39 PM

misipayi

misipayi dijo

Ella me recuerda a una buena amiga que eligió este tipo de relaciones despues de varios fracasos sentimentales. Despues de un año, me preguntó, -¿como es que despues de tanta experiencia me sigo sintiendo sola, vacia y el amor mas lejos que nunca?-, me he sonreído al leer el post al recordar la pregunta que le hice: ¿apagabas las luces o mirabas a los ojos cuando lo hacias?.

" Como el barco que navega en tu cabeza,
y que se hunde siempre al despertar.
asi de fragil es esa frontera
que separa el sueño de la realidad". 091.

Muy bonito el relato ren, sigue escuchando música. Un besito.

9 Febrero 2007 | 02:18 PM

sarah

sarah dijo

Pues yo si los entiendo...a los dos. Un beso ren.

9 Febrero 2007 | 03:16 PM

Girasol

Girasol dijo

Ren, me ha encantado la historia. Una historia de dos soledades que acrecienta más la soledad individual. Felicidades. Respecto a comentarios anteriores y con todo mi respeto, no entiendo preguntas que escapan al guión de quien escribe. Es así porque lo decide el autor, o los propios personajes una vez perfilados a veces mueven los hilos, pero las suposiciones creo que sobran. Perdonad, amo la Literatura y soy muy crítica en este aspecto.

Dices que ya va bien La Coctelera con su nueva imagen, pues a mí me dió por cambiar el tamaño de la letra en algunos textos sólo por trastear y probar nuevas posibilidades y aún hoy no he conseguido volver al original :(
Sevillana, que tengas muy buena tarde. Un besote.

9 Febrero 2007 | 03:26 PM

zero

zero dijo

Joder,eso me paso ami una vez¡.Al final me di cuenta(despues del resacoon) que habia compartido mi miel con una muñeca hinchable mutante.....................aaaaarrrrrggggg.Nunca lo olvidare.

Un abrazo y alegria.

9 Febrero 2007 | 06:25 PM

ren

ren dijo

Esa canción continuaba así: "Alguien ha llamado a nuestra puerta,
el fantasma de la soledad."... Sí señor, El Fantasma de la Soledad se llamaba ese tema... Un fantasma que proyecta sombras muy largas, y duraderas, y hay quien intenta escapar de ellas de la forma que sea. Como la chica de la historia, o tu amiga. Por cierto, ¿qué te respondió a tu pregunta sobre si apagaba la luz o cerraba los ojos? Supongo cuál es la respuesta, pero vaya, ya por curiosidad...

Chico, lo que me gusta que tengas en tantas ocasiones un poema o letra de canción para ilustrar los comentarios.. :-)

Que no pare la música, Misipayi... Un besazo bien grande.

9 Febrero 2007 | 09:42 PM

ren

ren dijo

Yo también los entiendo a los dos, Sarah. Conozco a algún Jorge, y no es nada difícil imaginar a una chica como la de la historia...

Besos, princesa.

9 Febrero 2007 | 09:57 PM

ren

ren dijo

Gracias, Girasol. Sí que es una historia de soledades. Hay muchos tipos de soledades y de formas de enjugarlas. Lo sucedido durante la noche hizo comprender a la chica que se había equivocado de estrategia, pero Jorge no lo entendió. Jorge ni siquiera sabe que padece de soledad...

No hay nada que perdonar, tú has expuesto tu opinión libremente y por supuesto que es bienvenida. ¿Sabes lo que me ha gustado muchísimo de ella? Esa afirmación de que los propios personajes, una vez perfilados, a veces mueven los hilos. Es totalmente cierto, y una aventura fascinante ver cómo van adquiriendo su propia personalidad y tomando a veces sesgos distintos a los que el autor había concebido en un principio.

En cuanto a la coctelera, a lo que me refería era a que hoy por lo menos se puede comentar con cierta agilidad, porque lo que han sido estos dos días pasados.. ¡Uff! Yo ni siquiera he intentado enredar con los cambios, por si acaso me pasaba como a ti. Creo que lo prefería todo como estaba antes, la verdad. O quizás sea que me había acomodado, y como ahora me tengo que adaptar a otras cosas... Bueno, cuestión de eso, de adaptarse.

Besotes, norteña, buen fin de semana.

9 Febrero 2007 | 10:30 PM

ren

ren dijo

Cómo eres, Zero... Esa historia tienes que contármela despacito y con buena letra. Ya ves, de haberla conocido antes a lo mejor podría haberme inspirado un sesgo distinto para el relato...

Un beso y una sonrisa. Y la alegría que no falte nunca.

9 Febrero 2007 | 10:35 PM

misipayi

misipayi dijo

No respondió, se quedó con la mirada perdida y me sonrio como diciendo "Cabronazo". Lo importante es el giro que ha dado su vida desde que despertó. Ahora esta envuelta en una cruzada amorosa (choque entre culturas al estilo de la peli "la massai blanca", bueno un poco mas light) pero muy feliz y eso es lo importante. Y es que esta chica no para de sorprendernos. ji ji.

besitos campeona.

10 Febrero 2007 | 12:40 PM

ren

ren dijo

No te respondió, pero tú y yo sabemos que apagaba la luz.. No sabes cuánto me alegra saber que al fin encontró el camino. Seguro que sale victoriosa de esa cruzada...

Besos, papi, y dale un beso de mi parte a tu enano, que cumple 3 maravillosos años. ¡No te queda na todavía...! jajajaja.. Besitos, cielote.

10 Febrero 2007 | 12:57 PM

Madeleine

Madeleine dijo

Marianne querida, no en balde hay quienes terminan suicidándose. Imagínate, si reaccionáramos a los fracasos, ahondando aún más la derrota. Qué absurdo! Siempre es que hay gente muy empantanada..., y no siempre es ficción. Una plegaria para que salgan de su aflicción. Sigue con la historia, nena, que esperamos con ansia el desenlace. Besitos. Madeleine

11 Febrero 2007 | 03:08 AM

Darunia

Darunia dijo

Por tres veces escribí un comentario, en distintos días, y por tres veces se desintegraron.
Lo peor de todo es que los escribí aquí directamente, y no pude volver a ponerlos.
Sólo decirte que la historia me ha gustado mucho.
Leyéndola casi siento en mi la soledad de esa mujer y su vacío interior. Este tipo de relaciones no me gustan. Creo que están carentes de sentimientos y al final sólo deben dejarte un sabor amargo en el alma.
Porque vas buscando lo que es imposible de encontrar en una situación así.
Muchos besos.

12 Febrero 2007 | 10:49 AM

ren

ren dijo

Ya lo creo que en la realidad hay personas que, tras el fracaso, solo buscan hundirse aún más en su hoyo particular hasta tocar fondo, hasta meterse de lleno en el fango, Madeleine, como la chica de este relato. La aflicción degenera en autocompasión, y ésta en autocastigo a veces.

La historia acaba aquí, cielote, no tiene un desenlace convencional. Responde a la estructura novelística llamada coloquialmente "trozo de vida", en la que el autor se limita a reflejar un día en la vida de unos personajes, sin un principio ni un final establecidos. De todas formas, se puede deducir que Jorge piensa seguir con su modo de vida, y que la chica se ha dejado llevar por la desesperación de una noche, pero que dado lo doloroso de la experiencia no volverá a repetirla.

Besos, preciosa.

13 Febrero 2007 | 10:30 AM

ren

ren dijo

Darunia, desisto ya de contestarte al comentario. Cuatro veces me lo ha desintegrado el invento este. Las dos últimas opté por escribir en documento de texto, copiar y enviar, pero se niega a admitir esa respuesta en concreto. Al menos, a ver si me permite darte un besote...

13 Febrero 2007 | 08:06 PM

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Sobre mí

Realmente somos dos personas en esta sección. Un grancanario, EUDLF, y una sevillana, RENAISSANCE. La idea de publicar un blog conjuntamente viene de nuestra inquietud por expresar ideas, cuanto menos, curiosas en un crisol de chispas.

Lo más extraño es que jamás nos hemos visto en persona. Pero la amistad ha crecido en nuestros momentos más duros y dolorosos. Valga como brindis nuestra aportación al mundo de las letras, los sentimientos y nuestra esperanza de que el ser humano es un espíritu sin fronteras.


(How to tell stories. De Sebastian Holmer).

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