LA SOLEDAD ROTA
Llueve negro hoy...
Triste es la canción que musita el agua
en los cristales de la ventana
de la habitación cerrada,
tras cuyos barrotes está siempre,
mirando pasar la vida,
la mujer presa de sí misma.
Tristes son los ojos que contemplan las gotas tristes.
Aún quedan en el cielo restos de sangre de lunas,
que los primeros rayos de sol apenas alcanzan a restañar.
Como para aventar la noche del alma,
de repente la boca de la mujer arroja palabras
que permanecieron anudadas largo tiempo en su garganta.
La lluvia negra lleva la estela de su eco
hasta la esquina de un bar,
donde el hombre vomita Bourbon, miedo y rabia.
Triste, desde que le alcanza la memoria, es la voz
que responde a las palabras de la mujer triste,
tristes los ojos que la advierten en la ventana,
y los árboles, que lloran doradamente hojas marchitas
en el otoño desolado de las desoladas calles de la ciudad.
Sale la mujer de la habitación cerrada,
cruzando muros de distancias,
para quedarse ya siempre en esa esquina,
hombro con hombro, alma con alma,
para que el hombre no vomite,
o vomite menos, o no vomite solo.
Lava la lluvia, aunque negra, el suelo manchado,
los ojos tristes, la voz triste,
el cristal de la ventana, que se astilla mil veces...
Lava la lluvia, aunque negra,
dolor, soledades y llanto.
Luces inciertas, aunque luces,
rasgan la niebla que todo lo deforma,
y huyen de ambos las sombras crepusculares
de los horizontes vacíos.
SOM

RENAISSANCE







adrys dijo
Hola Ren, dos soledades, al final hacen que la compañía creada, aliente a soportar la existencia del ser o de los seres, la apoya y la nutre para mantenerla al borde de cualquier circunstancia.
Bonito post, algo sombrio, pero muy bonito.
Adrys...
16 Febrero 2007 | 02:43 PM