La Coctelera

rincones

14 Marzo 2007

SOLSTICIO DE VERANO

Entre el terciopelo negro de la noche asoma una luna redondita y blanca,
que se mira, curiosa, en el pálido azogue de las aguas del estanque, casi adormecido por el canto tibio de los grillos y la sonatina de las ranas.

Lo saca de su plácida somnolencia un repentino murmullo de risas mudas, las de los nenúfares que se mecen en su quieta superficie, anillándola en casi imperceptible ondas. Y es que un esbelto pino ha arqueado su espalda, ha doblado la cintura para asomarse al agua y su reflejo ha robado un beso inesperado al de la luna. Confusa y algo enfadada, teñidas las mejillas de rojo, esconde ella su cara tras una nube, mientras los juncos estiran sus cuellos hacia la orilla para reír con los nenúfares y cuchichear sobre el atrevimiento del pino. Acuden raudas a unirse al parloteo las aguas de una diminuta cascada, que resbalan por las verdinosas piedras atropellándose unas a otras en su alocada carrera, para recomponer enseguida la figura e ir remansándose al llegar al calmo espejo de aguas del estanque, como azoradas por su atolondrado comportamiento.

De repente, un sonido lejano pero cada vez más perceptible corta de raíz todos los cuchicheos. Es la voz rica, grave y profunda del roncón de una gaita, que se eleva en el aire de forma etérea, irreal, como fundiéndose con él. Callan los grillos, las ranas, las plantas... Todos dirigen ojos, tallos y copas hacia el lugar del que procede el dulce lamento de esa cornamusa y quedan la vista y la atención prendida de la oscura silueta del gaitero que se recorta contra la luna en la otra orilla del estanque. Arranca sones tan melancólicos al instrumento que hasta la luna, conmovida, por mejor oírlo saca la cabecita de detrás de la nube. Las notas de la triste melodía se van derramando hasta poblar el aire y todos y cada uno de los entresijos del bosque, y apagar cualquiera de sus sonidos nocturnos. Todos los seres que lo pueblan interrumpen sus actividades, y quedan con los sentidos en suspenso, escuchando el lastimero canto de la gaita. Es tan hermoso e irreal que una de las ranas que chapoteaba en las aguas, intentando embeberse de cada una de las notas que se elevan hendiendo el aire, se sube de un salto en el puentecito de madera que se arquea de orilla a orilla, ese grácil puentecito de madera de todos los estanques de los libros de cuentos.

Los árboles más viejos, ya centenarios, conocen bien esa tonada... Desde que les alcanza la memoria, cada 21 de junio, al dar las doce de la noche, surge del suelo una bruma espectral, blanquecina, que poco a poco se va oscureciendo y materializando en la figura de un gaitero, solo una sombra, que camina lentamente hacia la orilla del estanque, siempre el mismo lugar, para interpretar la misma canción. Una vez terminada ésta, la sombra se va desvaneciendo poco a poco, hasta parecer que todo ha sido solo un sueño.

Al extinguirse los últimos ecos de la gaita, el bosque comienza a salir del estado de ensoñación en que la melodía lo había sumergido, y poco a poco va regresando la actividad habitual a esas horas de la noche. Las jóvenes flores, curiosas y excitadas, preguntan a los árboles centenarios por lo que acaban de ver y escuchar. Y estos les cuentan que siglos atrás la mujer del gaitero murió ahogada en aquellas aguas mientras huía de guerreros del clan con el que el suyo estaba en guerra. Enloquecido por el dolor de su pérdida, el marido se estuvo acercando durante años a la orilla del estanque el día del aniversario de la muerte y tocaba aquella pieza, la favorita de su esposa, con la vana esperanza de que ella, al oírla, surgiera de las profundidades y se reuniera con él de nuevo. Hasta que en una de aquellas ocasiones, comprendiendo que jamás lograría ver de nuevo a la mujer que tanto amara, se suicidó en aquel mismo lugar. Y fue condenado a que su sombra se materializara una vez al año, el 21 de junio, para tocar aquella canción hasta que terminasen los días del mundo y reviviesen todos los que ahora dormían el sueño de la muerte.

Movían las flores sus corolas, gachas, de uno a otro lado, tan apesadumbradas como el resto de sus contertulios. Incluso los que por su avanzada edad ya habían oído al gaitero tocar su lamento otros años y conocían la historia, al escucharla de nuevo no dejaban de sentir en sus corazoncitos una enorme compasión por el desdichado amante. Las expresiones de pesar por su desgracia y de alabanza a la belleza de la tonada que acababan de oír fueron interrumpidas por unas luciérnagas que se aproximaban revoloteando e inundando la escena con su luz.

- ¡Callad, callad...! Pero ¿qué es este alboroto? Se aproxima una niña humana, callad...- gritaban con sus agudas vocecillas.

Inmediatamente los árboles y las flores recuperan la compostura; los nenúfares enmudecieron, limitándose a flotar en las aguas de la forma más inocente de que fueron capaz. Los grillos y ranas elevan el tono de su canto para ahogar así cualquier frase indiscreta que pudiese escapársele a alguna de ellas, sabedores de lo muy parlanchinas que son estas plantas, y más cuando están excitadas, como ocurría en esos momentos. Las flores se quedan muy quietas y calladas, como si no supieran hablar, algunas incluso cierran los pétalos para parecer que duermen. El vientecillo, tranquilo, peina las ramas de los árboles y mece a los juncos, sin perder de vista con el rabillo del ojo la figura humana que avanzaba con paso rápido hacia el estanque, una jovencita de apenas 12 ó 13 años. Una vez allí, la muchacha saca cuidadosamente de su bolsillo una margarita, y con expresión anhelante comienza a deshojarla sobre el agua. Sabido es que la noche de solsticio de verano, la única en que la magia que una vez poblara la tierra vuelve a llenarla después de que los humanos dejaran de creer en ella y desapareciese, cuando una mujer casadera arroja pétalos de margarita a las aguas de un estanque, estos forman sobre su superficie el rostro del hombre que la amará.

La luz de la luna ilumina el rostro y los cabellos de la niña, sus labios se entreabren en una ilusionada sonrisa y en sus ojos claros se enlazan todos los cuentos mientras contempla cómo los pétalos dibujan poco a poco el rostro de un joven en las quietas aguas del estanque.

RENAISSANCE

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22 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Qué linda historia de amor..., Renaissance. Es tuya? Me fascina aquéllo de que el pino "dobló la cintura" para asomarse al agua y robarle un beso a la luna..., preciosa imagen. Y por supuesto, todo el relato tiene como protagonistas a mis personajes favoritos: las flores, la luna, el estanque, la música y los amantes. Qué más se puede pedir? Un beso. Señora Nostalgia

14 Marzo 2007 | 07:53 PM

sarah

sarah dijo

Uf! Yo no puedo explicar con palabras lo que siento al escuchar este sonido ren...imposible explicarlo con plabras!
Gracias.
Madeleine ya lo ha dicho todo, precioso el relato y las imágenes.
Besos de buenas noches para tí y eudlf.

14 Marzo 2007 | 09:33 PM

rincones

rincones dijo

Sí, Madeleine, es mía la historia. Me fascinan los bosques, los lagos, los estanques, las hadas, los cuentos, las leyendas... Ya ves, a estas alturas de la vida y aún me hacen soñar. Y si ya aparece por ahí Escocia, una gaita..uffff...

Buscando fotos para no recuerdo qué post vi la del gaitero recortándose contra la luz de la luna, la silueta reflejándose en el agua..Y de ahí salió todo.

Besitos, cielote.

14 Marzo 2007 | 10:04 PM

rincones

rincones dijo

Yo tampoco podría expresar con palabras lo que me produce el sonido de una gaita, Sarah,y más cuando es escocesa. Es una fascinación extraña la que ejerce sobre mí. Las gaitas y Escocia... La pena es que no pude encontrar en Youtube algo que se asemejara más a la música que me hubiese gustado poner, pero al menos se acercaba en algo, y el paisaje estaba más en consonancia con la narración. Soy mala con avaricia para buscar en Youtube.. Y al menos ahora sé meterme ahí, porque antes ni eso..

Besotes, guapa. Buena noche.

14 Marzo 2007 | 10:10 PM

eltioantonio

eltioantonio dijo

Las hadas existen?... Si, Ren es una de ellas.
Besos

14 Marzo 2007 | 10:38 PM

El-peletero

El-peletero dijo

Estás muy bucólica ultimamente, ren.

Besos.

15 Marzo 2007 | 11:54 AM

zosimo

zosimo dijo

El verano hace que todo tenga vida, hasta las flores, los árboles, la luna, las estrellas, la música...
Tus palabras han adelantado el equinocio y nos llevan a soñar a una cálida noche de verano.
Besos sin palabras.

15 Marzo 2007 | 04:46 PM

ottoottotre

ottoottotre dijo

Pues si crees en la reencarnación ten por seguro que en tu vida anterior viviste en Escocia. Yo estoy seguro que fuí una de la victimas del Titanic. Ya ves, tonterias de las mías.
El texto Ren es... especial, la música impresionante y las imagenes hablan solas. Es increible que puedas unir tanta belleza sin que se pierda el equilibrio.

Muchos besos, por hacerme soñar a mi también.

15 Marzo 2007 | 07:35 PM

ren

ren dijo

Ya me habría gustado a mí ser un hada, Antonio... Desde pequeña han sido unos personajes que me han fascinado. Como que cuando me enteré de que no existían me llevé un disgusto mayor que el de saber que los Reyes Magos eran los padres..je..

Besotes, maestro.

16 Marzo 2007 | 12:10 PM

ren

ren dijo

Y no me preguntes lo que es, Hapte, pero sí que hay algo que me une a aquellas tierras. Puede que la carga genética, por algún extraño mecanismo, me haya dejado marcada más de la cuenta esa afinidad con Escocia, pues tengo antepasados británicos, o vaya usted a saber, pero lo que me hace sentir aquello es muy especial. Es tierra de misterios, de hadas, de música y de sueños, de lagos, de leyendas... No es dificil ser espejo que refleje el embrujo que proyecta Escocia.

Besos, reina.

16 Marzo 2007 | 12:18 PM

ren

ren dijo

Jajajaja... Es verdad, Pele, estoy muy bucólica. Debe de ser la primavera, la explosión lujuriosa de colores, olores, sensaciones... El mayor espectáculo del mundo, que este año apenas puedo entrever por la ventana y me apetece recrear en esta otra del monitor.

besotes.

16 Marzo 2007 | 12:22 PM

ren

ren dijo

El sueño de una noche de verano... Es que tras los rigores del invierno esta primavera anticipada que hemos tenido invita a seguir adelantando. Tengo ganas de sol, de brisa que acaricie, de canto de grillos, de calorcito, de días larguísimos y noches dulzonas y mágicas. Tengo ganas de dejar atrás este invierno, de sumergirme en verano.

Besos con música.

16 Marzo 2007 | 12:27 PM

ren

ren dijo

Gracias a ti por soñar con el relato, Otto. En mi opinión, es uno de los mejores privilegios que tiene la palabra. Con ella se puede hacer pensar, emocionar, herir, alegrar... Y hacer soñar.

Si existen las reencarnaciones, no tengo duda de que una vez esa tierra me vio nacer, y no ha terminado de cortar el cordón umbilical que la unía a mí. Y en absoluto me parece una tontería lo que mencionas del Titanic. Son sensaciones para las que la ciencia no tiene explicación, pero que están ahí, que se perciben con fuerza.

Besos para ti por haberme acompañado en mi sueño.

16 Marzo 2007 | 12:37 PM

ZERO

ZERO dijo

Eres un angel y escribes como Dios....color compi,color.Salud.

16 Marzo 2007 | 11:43 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Ren-Sheretzade (no sé si se escribe así)..., nos elevas a otra dimensión a todos con tus relatos..., te das cuenta? Señora Nostalgia

17 Marzo 2007 | 02:01 AM

Crazy Mary

Crazy Mary dijo

Dios mío!!..que historia tan preciosa!!...Ya sabía yo que tenía que esperar a poder leerla con toda la calma y atención que se merece...Me ha encantado!...enhorabuena por tu historia, Ren, te vuelvo a decir que es preciosa.
Muchos besos

17 Marzo 2007 | 12:12 PM

ren

ren dijo

Color en una peli de los años 20... Siempre me gustó esa frase , Zero. Color, siempre color... Aunque a veces sea negro, porque su presencia nos hace valorar más aún el resto de la paleta, disfrutar de toda la gama cuando nos dejan pintar con ella. Y porque mientras hay color, aunque a veces sea negro, es señal de que estamos vivos, compi.

Salud y una sonrisa.

18 Marzo 2007 | 08:22 PM

ren

ren dijo

Ren-Sherezade.. Lo que me ha gustado eso, Madeleine... Ya quisiera yo.... Ser cuenta-cuentos es una de las actividades más hermosas que puede haber, así como tener la capacidad de inventar mundos distintos. Mucho me queda a mí para llegar a ser Sherezade, pero te agradezco en el alma esas palabras. Fue la imagen del gaitero cuya sombra se recorta contra la luna y se refleja en el agua (y que encontré por casualidad buscando otra cosa) quien me hizo imaginar toda la historia. El mérito que ésta pueda tener es de él.

Un beso enorme, Madeleine.

18 Marzo 2007 | 09:19 PM

ren

ren dijo

Jolín, Crazy, no me digas que te has leído la historia por segunda vez... Un millón de gracias, guapa, y un beso tamaño catedral.

18 Marzo 2007 | 09:21 PM

eric

eric dijo

Se me ha puesto la piel de gallina y escalofríos me recorren la espalda. Sólo decirte que me descubro ante tí. No serás hada ( si tu lo dices) pero tienes magia, y la transmites.
Un besote.

25 Marzo 2007 | 06:49 PM

rincones

rincones dijo

Eric, es precioso eso que has dicho... Solo puedo darte las gracias. Y de todo corazón.

Un beso enorme, de verdad.

27 Marzo 2007 | 05:23 PM

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Sobre mí

Realmente somos dos personas en esta sección. Un grancanario, EUDLF, y una sevillana, RENAISSANCE. La idea de publicar un blog conjuntamente viene de nuestra inquietud por expresar ideas, cuanto menos, curiosas en un crisol de chispas.

Lo más extraño es que jamás nos hemos visto en persona. Pero la amistad ha crecido en nuestros momentos más duros y dolorosos. Valga como brindis nuestra aportación al mundo de las letras, los sentimientos y nuestra esperanza de que el ser humano es un espíritu sin fronteras.


(How to tell stories. De Sebastian Holmer).

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