EL AUTOBÚS
Lunes por la mañana. Suena el despertador. No te lo puedes creer... ¡Pero si solo hace un ratito que te acostaste...! Pos va a ser que no, te dices cuando ves que el reloj marca las 6.45; hace ya más de 6 horas que te metiste en la cama. Te levantas sonámbulo (a medias), y deprimido (del todo) pensando en que queda tooooooda la semana por delante. "Los lunes deberían de estar prohibidos por la Convención de Ginebra, y poner el pie en el suelo antes de las 9 de la mañana también. Por Dios, las 6.45... Si ni siquiera estarán las calles puestas..."
Ni la ducha ni el café cumplen la misión de despejar del todo las brumas del sueño que te envuelven tras el fin de semana. Sábado y domingo has aprovechado para hacerle sangre a la cama durmiendo a pierna suelta todo lo que no pudiste de lunes a viernes, y claro, el cuerpo se acostumbra muy pronto a lo bueno. Te vistes, bostezas, sales a la calle, entrecierras los ojos como un vampiro cuando te da la cruda luz de la mañana en ellos, bostezas otra vez, te diriges al aparcamiento donde tienes el coche.Cuando llegas a él haces ademán de sacar la llave del bolsillo mientras bostezas de nuevo... y maldices. Vuelves a casa, coges las llaves (las habías olvidado) y te diriges de nuevo al coche. De repente ves un rayón azul, como una herida sangrando, en el blanco inmaculado de tu puerta, la del conductor. Maldices, y ya no bostezas. Lo habías pintado el mes pasado... Esa salvajada ha tenido que hacerla el del 6º B, que es quien aparca a tu lado. O más bien su mujer, que siempre que sale del Renault Scenic lo hace como un toro de Mihúra por el portil, acelerada, atómica perdida, empujando la puerta a lo bestia... Empezamos bien el lunes.. Bueno, ya hablarás después con ella.
Te subes en el coche y pones rumbo al trabajo. Pensar en la más de media hora de atascos que te espera hasta que llegues casi te deprime de nuevo, y corta de raíz el subidón de adrenalina que te había provocado el dichoso rayoncito azul. Casi sin poder meter 3ª durante buena parte del camino vas pasando revista a las tareas que te ocuparán la mañana. Caramba, hace fresquete.. Pones la calefacción, la radio... El calorcito que empieza a invadir el habitáculo, el runrún de la voz del locutor que desgrana las noticias del día confundido con el de tus pensamientos, la velocidad de tortuga asmática que llevas, contribuyen a relajarte poco a poco, y una leve somnolencia se va apoderando de ti. Bostezas de nuevo. Samáforo en rojo. Paras. Qué novedad.. Casi no has hecho otra cosa en todo el tiempo que parar cada 100 metros... Giras la cabeza hacia la ventanilla, con el pensamiento perdido por Dios sabe qué senderos. Tu mirada pasea distraída por la concurrida calle llena ya a esas horas de personas que caminan con prisa, de niños casi aplastados por mochilas que más parecen cargadas para hacer el Camino de Santiago que para una simple jornada escolar. Y de repente tu vista se detiene en un autobús.
Tus ojos quieren salirse de sus órbitas... Al borde de la taquicardia bajas el cristal de la ventanilla y gritas desaforadamente, con medio cuerpo ya fuera:
- ¡Ese hombre , por Dios, ese hombre...!¡Abran la puerta, hagan algo!

Desde el interior del autobús alguien te mira con una sonrisa sarcástica y cierta conmiseración en los ojos. La ventana del bus está cerrada y no te oye, pero imagina tus palabras a tenor del espanto que reflejan tu rostro y tu mirada, clavada en las puertas del autocar. No das crédito... Ese hombre tiene que haber visto al infeliz que está atrapado en ellas, ¿cómo es posible tanta insensibilidad? De repente la neurona que mantenías de guardia a esas horas de la mañana espabila del todo, y manda a tu cerebro la información correctamente codificada. Se trata de un dibujo... ¡¡Ese hombre que parecía tener la cabeza atrapada por las puertas del autobús y el cuerpo colgando por fuera ¡¡es solo un dibujo!! En esos momentos querrías que te tragara la tierra. Pero no, para tu desesperación es la única calle de la ciudad que no tiene socavones, baches o zanjas de obras. La única, porque el resto está literalmente tomada por brigadas de obreros que, misteriosamente, pasan meses abriendo y cerrando el mismo agujero.
Todo el mundo te mira... Rojo como la grana sueltas una tosecilla de circunstancias. Metes dentro de tu coche el casi medio cuerpo que habías sacado fuera a través de la vantanilla. Subes el cristal hasta arriba del todo, lamentando en esos momentos haber sido tan tacaño cuando rehusaste el extra de lunas tintadas que intentaba colarte el comercial que te lo vendió. Total, tú no eres ministro, ni Julio Iglesias... ¿Para qué querías lunas tintadas? Y te parecen siglos los escasos segundos que tarda en abrirse de nuevo el semáforo y en ponerse otra vez en marcha la serpiente multicolor de coches, que va arrastrándose lentamente por la calzada hasta que por fin pierdes de vista a los testigos de tu humillación. En realidad todo ha durado poco más de medio minuto, pero sientes que hay años enteros que se hacen más cortos que esos 30 segundos. Maldices. Pero desde luego, ya no bostezas. Se te ha cortado el sueño de raíz. ¡Cómo odias los lunes..!
Esta foto me llegó al correo en uno de esos emails que envían los amigos, con otras tantas igualmente curiosas. Solo figuraban en dicho email las fotos, así que no puedo deciros dónde ha sido tomada ni absolutamente nada más. Por si era un montaje he estado ampliando la imagen. Pero excepto en la del ascensor, en que el rostro aparece entero, en el resto se aprecia cómo traspasa el cuerpo del presunto accidentado la hendidura formada por la unión de las puertas, tanto del autobús como las del metro.
De todas formas, sea como sea, la verdad es que me hizo gracia la ocurrencia, empecé a imaginar cómo sería ir por la calle totalmente despistado y encontrarte semejante "estampa" y se me dispararon los dedos sobre el teclado.
RENAISSANCE








Madeleine De Cubas dijo
Uff!!! Renaissance, qué barbaridad!!! Como tú, casi que me lo tomo en serio. La verdad te quedó genial. No me extraña de todos modos la confusión. Recuerdo como una pesadilla los tiempos en que madrugaba. Los domingos por la tarde me empezaban las mariposas en el estómago..., pensando lo que me esperaba cada lunes..., y ese día me levantaba turulata. Muy buen post...tétrico, pero bueno, je. Besitos. Señora Nostalgia
19 Marzo 2007 | 04:09 AM