Alma y cuerpo
Mi alma está quebrada. Sus heridas no se pueden ver pero sé queahí están.No tengo respuesta a la pregunta que cada día me hace, “¿Por qué?”.Le puedo hablar de todo lo que en este mundo por donde la llevo ocurrey ha ocurrido. Le puedo contar sueños de aventuras aún por cumplir yque piden a gritos que se realicen. Le puedo contar todos loscuentos que generación tras generación se han transmitido de madre a hija, ytodas las batallas que ha vivido un padre para narrarlas a su hijo. Puedo discutir con ella sobre el bien y el mal, del papel del hombre en este mundo a donde yo la asomo día a día. Comentar los descubrimientos realizados y lo que queda por encontrar. Pero justo esa pregunta, es la que no le puedo responder.
—Dime, alma mía, ¿qué te duele?
—No lo sé. Tal vez mi cuerpo o quizás mi mundo. Puede ocurrir que no me halle en él o sea él quien no se halle en mí, ¿qué crees tú, cuerpo mío?
Siempre es así. Ella me habla con acertijos. Y yo, su cuerpo, tanteo su dolor. Percibo su hambre, su sed, su ansia y hasta su deseo.
—¿De qué tienes hambre, alma mía?
—De ti, cuerpo mío.
—¿De qué tienes sed, alma mía?
—De tus besos, cuerpo mío.
—¿De qué tienes ansia, alma mía?
—De tus palabras, cuerpo mío.
—¿Y qué deseas, alma mía?
—Unirme a otra alma, cuerpo mío.
—¿Y no a mí?
—A ti ya estoy unida. Lo que falta es unirte a otro cuerpo para que tú, yo y ese cuerpo con su alma seamos una. Si a los demás nos unimos en cuerpo y alma, ¿por qué hablamos de dos y no de cuatro? Dímelo, cuerpo mío.

EUDLF







dondegiraelviento dijo
Estimados amigos,
Me gustan mucho vuestros escritos y esta bonita convivencia de dos almas en un mismo blog. Sin embargo, me gustaría comentaros que con los colores de la letra y de fondo que habéis elegido, se me hace muy difícil leeros.
Un abrazo
Guillermo
14 Abril 2007 | 09:57 AM