5. Fuego

Frustrado, me siento en el suelo y busco alguna solución. Estoy en blanco. He recorrido mundos y siempre había una salida. La hubo en el desierto. También en el mar. Igual que en la selva. Tampoco tuve problema cuando experimenté la levedad del vuelo. Pasan las horas y sigo atascado. Tan larga se hace la espera que comienzo a recordar los mundos anteriores que me tocaron vivir...

No sé cuánto tiempo ha pasado desde que he llegué. La falta de luz me hace perder la noción. Al no tener sueño ni hambre carezco de referencias para marcar las horas. Nunca mejor dicho, me hallo en un callejón sin salida. Y pasa el tiempo...
"¿Qué ha sido eso?" Un temblor sordo, similar a un terremoto pero sin la intensidad de éste. Percibo una luz que se escapa por una rendija de la puerta. En efecto, la puerta se está abriendo y es lo que provoca el temblor. ¿Por qué se ha abierto la puerta al final? No lo sé, y no tengo a nadie que me dé una explicación. No me atrevo a tocar la puerta y me limito a esperar. La luz que sale del otro lado es brillante, pero no enceguece. Y aunque es una luz calurosa, se me antoja muy acogedora. Casi podría decir que desprende amor. No encuentro palabras.
Me adentro en la estancia inundada de esa luz sobrenatural, dejándome embriagar por ese maravilloso sentimiento. Aunque la luz obstaculiza en algo mi visión ya puedo distinguir las formas de los objetos. Se trata de una habitación circular muy amplia, calculo que unos 50 metros de un extremo a otro. En la parte superior se ve una especie de chimenea, no sabría describirlo mejor, y al fondo un haz de luz diminuto. Sospecho que me encuentro en el centro del volcán. Y justo debajo de esa oquedad se eleva un recipiente que contiene un líquido incandescente. De él saltan llamas traviesas. El líquido parece tener vida propia. No es un elemento muerto y caliente, constantemente se dibujan formas caprichosas. Inspecciono la sala redonda por si hubiera algo más. En efecto, a un lado de la sala, se halla una mesa con objetos que parecen ser herramientas de fundición. Deduzco que esta sala es un taller de herrería. Sin embargo no parece un lugar utilizado por nadie y menos aún habitado.

El recorrido es lento. Tanto tiempo empleado en esto me hace recordar de nuevo. De nuevo imágenes erráticas me surgen sin cesar y se agolpan en mis ojos. La mayoría relacionadas con mis experiencias de escenarios anteriores. Esta vez tienen sentido. Intuyo que son cruciales para el momento en que me encuentre al lado del recipiente. De alguna forma los necesitaré. Igual que en las veces anteriores, el instinto me dirá cómo debo actuar.
Cuando finalmente estoy al lado del recipiente y éste ya no despide llamas rugientes, poso mis manos en su borde circular y espero. El líquido está en absoluto reposo y comienza a iluminarse mostrando una imagen. Es un nacimiento. Me conmueve tanto la escena que mis lágrimas brotan incontenibles cayendo en el líquido. En algún momento me parece ver diminutas imágenes en las lágrimas derramadas que se asemejan al recuerdo del nacimiento que presencié en cuando yo era incorpóreo. Seguidamente surge la imagen de un hombre de edad avanzada sentado en una terraza mirando al mar. Nuevamente mi llanto rompe con gran congoja y derramo otra vez irreprimibles lágrimas. Como ocurriera momentos antes, puedo distinguir en ellas mientras caen en las llamas imágenes de este hombre . Cuando el llanto se me ha secado, el recipiente comienza a temblar y el líquido se va revolviendo, despidiendo otra vez grandes fogaradas. En ese momento no soy ya capaz de despegar las manos del recipiente y sé cuál es el final de este viaje con total certeza. Tarde o temprano las llamas me engullirán y lo que ocurrirá después solo Dios lo sabe. Mi corazón late con fuerza. Mi destino está sentenciado. Ha terminado un viaje y comienza una nueva aventura. Extrañamente no hace calor y me dispongo a fundirme con el fuego. Adelante...

- Doctor, el niño se encuentra bien, 3.900 gramos y 50 centímetros de estatura. En principio parece sano.
- Buen trabajo, enfermera. Ya puede llevarlo a su madre.
FIN
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EUDLF






eric dijo
... y una nueva vida comienza.
Un saludo.
20 Mayo 2007 | 07:43 PM