EL BESO
El beso es Historia. No se sabe a ciencia cierta dónde inició la práctica de saludar con un beso o el porqué los enamorados se demuestran afecto de esta manera. Una buena pista podría ser la que da Desmond Morris en “El mono desnudo”, donde explica de qué modo las primeras hembras de Cromagnon alimentaban a sus crías mascando previamente la comida destinada a sus hijos. Cuando el puré estaba a punto, lo pasaban de sus bocas a las bocas de sus crías.
El beso no evolucionó como expresión de cariño entre personas adultas hasta el siglo VI en Europa, cuando empieza a surgir como una forma de afecto entre adultos y ya no sólo en niños. En la Edad Media, el caballero que besaba a una dama estaba obligado a casarse con ella. Los tiempos cambian, ¿eh..?
El beso es ciencia. Científicamente está comprobado que el beso se compone en un 60 por ciento de agua; un 0,7 por ciento de grasa; un 0,4 por ciento de sal; un 0,7 por ciento de proteínas y millones de bacterias. Un beso de tres minutos quema quince calorías (!!!!!). Los besos hacen que los labios se hinchen de sangre, se tiñan de rojo y brillen con la saliva. Además, aumentan la secreción de saliva, que drena las células muertas y las bacterias y, por tanto, mejoran el aliento. Según los expertos, si hay comunión mental y la suficiente atracción física en el beso, el alud de procesos químicos que se suceden provoca una auténtica conmoción en el organismo. El efecto es tan abrumador que, según algunos biólogos, podría compararse a una sobredosis de anfetaminas. Durante un beso de alta intensidad aumentan los niveles de dopamina (sustancia asociada con la sensación de bienestar) y de testosterona (hormona asociada al deseo sexual), y las glándulas adrenales segregan adrenalina y noradrenalina, que aumentan la presión arterial y la frecuencia cardiaca. A la vez, la glándula pituitaria, situada en la base del cerebro, libera oxitocina, mágica hormona que, además de hacernos sentir como flotando, dicen que ha ayudado lo suyo a la perpetuación de la especie humana. Además, el acto de besarse también estimula la parte del cerebro que libera endorfinas (hormonas de la felicidad) en el torrente sanguíneo creando una sensación de bienestar, siendo antídoto para la depresión y mejorando las defensas del cuerpo.

El beso es cultura. Lo cierto es que darse un beso en Alaska no es lo mismo que hacerlo en Río de Janeiro, Madrid y mucho menos en Lima.
Las costumbres para besar cambian según la región, el clima, ideología e incluso la religión.
Por ejemplo, en Europa es común que las personas se den dos besos como saludo; en Rusia los hombres se besan entre sí sin ningún tipo de morbo, inhibición o represión.
En Brasil los "piquitos" entre extraños no son mal vistos, casi tan normales como estrechar la mano o darse un abrazo. Un beso en la boca es quizá algo más fuerte, pero de cualquier forma nada comprometedor.
En Alaska el beso de nariz con nariz es común entre los esquimales.
En Lima el beso se da una sola vez, en la mejilla (de preferencia, chocando ambas) y con la pelvis lo más despegada de la persona a la que se besa..."No vaya a ser que quiera algo", dicen.
En una exposición de esculturas europeas realizada en Tokio en 1924 fue colocada detrás de un biombo una reproducción de “El beso” de Rodin, para ocultarla del público. En Japón el beso era conceptuado como una obscenidad, una indecencia.
Según Ivan Bloch, entre los mongoles existe el “beso oliendo”, así: “se aprieta la nariz sobre la mejilla de la persona amada, y se aspira fuertemente el perfume que allí emana.”
Y el beso es arte... Sirvió de inspiración a la pintura:














¿Qué puede haber mejor que un beso? Bueno... Pero no me negaréis que un beso es de lo más completito que hay...
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Madeleine De Cubas dijo
Completísimo, Ren, lo máximo, ja, ja. Por lo visto y de acuerdo con esta teoría no sufriré nunca de depresión, debo de tener las endorfinas por las nubes con lo besuqueadora que soy. Claro, que NO con todo el mundo, por favor! Me imagino que sabes la historia del beso del marinero y la enfermera..., la foto fue tomada después de la guerra y el hombre regresaba a casa y se prendió de la primera persona que vio. Te faltó el beso del ganador del oscar por la película "El piano" (olvidé el nombre), pero el vivísimo aprovechó para besar en la boca a Hallie Berry (creo que así se llama), qué desastre estoy hecha con los nombres de los artistas. Muy buen tema para el fin de semana, voy a redoblar el besuqueo. Besos, besitos y más besitos.
31 Mayo 2007 | 03:58 AM