La Coctelera

rincones

11 Junio 2007

EL BOSQUE

Llueve sobre el bosque. Es uno de esos días de otoño grises, plomizos, en que los cielos, como plañideros, lloran la pena de los hombres para que a ellos no se les sequen las lágrimas, y tengan suficientes para derramar cuando lleguen los días soleados.

Sobre una quieta superficie lacustre caen hebras de lluvia que, como finos dedos que se anillan en sus ondas, teclean en el piano del lago la canción del agua, mientras hacen el acompañamiento de percusión golpeando rítmicamente las tejas de la casita que se asoma a la laguna. El viento, alocado, embiste las oquedades de los troncos soplando en ellas, y suena una voz profunda y grave, como de tuba. Manos son las ramas de los árboles, que acarician como a cuerdas de guitarra los finos hilos de lluvia, y plaquetas de xilofón las briznas de hierba sobre la que ésta tintinea alegremente.

La lluvia es música, y el bosque la interpreta. Nadie lo ve, porque los humanos suelen esconderse en sus cubículos para resguardarse de ella, pero el bosque se llena de vida, de olores y de magia cuando llueve. Y es que en esos momentos todos los seres mágicos que allí habitan - las hadas, los duendes, los gnomos, los elfos... - aprovechan para salir de sus escondrijos y bailar su alegre canción, formando alegres corrillos nimbados de risas y tonadas. Es la lluvia quien provoca ese baile, su música, que invita irresistiblemente a danzar, a empaparse de sonidos, de sensaciones, de olor a tierra mojada, a hierba húmeda, de agua que da la vida...

Todos los sentidos participan del espectáculo de la lluvia en el bosque impregnándose de esa vida. Y todos los seres del bosque. Todos…menos una pequeña hada, la más pequeña de todas. Ha estado con sus compañeras toda la tarde tejiendo sartas de flores y haciendo guirnaldas con luciérnagas para adornar e iluminar los troncos de los árboles, ha ayudado a acomodar a los grillos, cuyo canto pondrá el contrapunto coral a la orquestación conjunta del bosque y la lluvia… Bien es verdad que reía y charlaba con las demás mientras adornaban el claro en que tendría lugar el baile, pero con el pensamiento ausente, perdido por otros derroteros. Cuando la fiesta está en pleno auge, aprovechando la distracción de sus hermanas, se va encaminado poco a poco hacia el lindero del claro en que todos bailan, y cuando está segura de que nadie la ve se interna corriendo alocadamente en el bosque, para buscar unos besos de amanecer. Los dejó una noche olvidados en el bosque un gallardo caballero al que, escondida entre los arbustos, vio cruzar el sendero a lomos de su brioso caballo. Mientras cabalgaba por aquel sendero, el joven, con expresión absorta, murmuraba para sí mismo algo relativo a aquellos besos, y el hada lo oyó.

Curiosa, como todas las hadas, se propuso encontrarlos y saber cómo eran, y desde aquella misma noche había estado buscándolos sin descanso a escondidas de sus hermanas, porque bien sabido es que las hadas tienen prohibido todo contacto con humanos. Pero tan escondidos debían de estar que no lo había conseguido aún. Pensando que unos besos de amanecer deben de ser tan frágiles, tan delicados que podrían quebrarse al menor roce, ha estado escudriñando cada rinconcito del bosque con precaución, tanteando delicadamente con sus deditos cada oquedad de cada árbol, levantando cada hoja del suelo con infinito cuidado. Pero hay tantas que lo tapizan…

Esta noche el viento, contagiado del festivo ambiente que reina, corretea por entre ramas y troncos, sopla con fuerza, levantando la hojarasca y jugueteando con ella. El hada, andando de puntillas con mucho cuidado, continúa su búsqueda, y de repente, al pie de un árbol, las hojitas que acaba de llevarse el alocado aire dejan al descubierto aquellos besos de amanecer. El hada, la más pequeña de las hadas, los mira embelesada durante unos instantes, y se sienta lentamente sobre la mullida hierba del bosque, con el corazón palpitando. Los coloca con suma delicadeza en las palmas de sus manos para no dañarlos, y contempla fascinada cómo poco a poco, al contacto con el calor de su piel, empiezan a abrirse y va saliendo el sol de entre esos besos como de entre nubes, bañándola en su luz.

Mientras, allá en la lejanía, ajenos a todo, hadas, duendes, gnomos y elfos bailan en corrillo bajo la lluvia, al compás de la canción del agua. Cantan, ríen… La magia envuelve los bosques, y entre sus brumas todo puede suceder.

Quiero dar las gracias a un amigo que ya no está entre las páginas, pero sí en el recuerdo, por esos besos de amanecer que un día dejó olvidados en un bosque, y por haber ayudado a que despertara la magia entre sus árboles.

RENAISSANCE

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22 comentarios · Escribe aquí tu comentario

diasazules

diasazules dijo

¡Que maravilla pasear en un día de lluvia!!!
mojarse como si de una ducha tenue se tratara.
¡Que bien encontrarse con un hada!
besos

11 Junio 2007 | 01:06 PM

comentario

comentario dijo

A-lu-ci-nan-te. El comienzo, ese que lleva el agua de lluvia al xilofón de la hierba y todo el previo y posterior deun bosque mudo de seres humanos...Pura ensoñación, hojarasca con olor indefinble por su exceso y esacarga absoluta de lluvia más bosque más otoño. Quizá no todos se protejan en sus cubículos ren. Quizá entre las hadas, elfos y demás siempre hay un ser humano por bosque que se nutre, que engulle, toda esa energía que va más allá de lo natural, de lo que se puede explicar sin acabar pasto de las risas ajenas, de obtener un caudal tan salvaje de poder regalado que las sensaciones de humano desaparecen para pasar a una dimensión que va mucho más allá de los sentidos, electrizante, poderosísima.
Y al igual que el post es tu bosque, creo que dentro de él, de ambos, merodea un espíritu de extrema sensibilidad capaz de hacer que quien se adentra en su bosque cierre los ojos, escuche, huela...y no quiera, al igual que los duendecillos, abandonarlo.
Ha sido un "paseo" ren, de esos en los que queda una hoja entre otras de un libro para que seque su humedad y mantenga su recuerdo. Me encantó.
Un beso.

11 Junio 2007 | 01:39 PM

eric

eric dijo

Ren, ¿no nos habrá dejado quién estoy pensando? Díme que me equivoco.

11 Junio 2007 | 02:00 PM

rincones

rincones dijo

Eric, así a botepronto no sé en quién estás pensando, pero te diré que me refiero a un bloguero a quien seguramente ni conoces en cuyos sucesivos blogs estuve entrando varios meses, y por quien llegué a sentir y sigo sintiendo verdadero afecto. Siempre era muy imaginativo en sus despedidas en las respuestas a comentarios, y una de ellas fue esta: "busca unos besos de amanecer que dejé olvidados en el bosque".Y mi imaginación se desbocó...Rápidamente vi al hada buscando esos besos, el bosque, la canción del agua... De ahí salió este relato, y aunque hace meses que cerró sus blogs y sé que ya no aparece por Rincones, no pude evitar dedicárselo. El hecho de que nos comuniquemos a través de una pantalla no obvia el hecho de que tras cada una de ellas hay un ser humano, y es fácil sentir los mismos afectos o desafectos por ellos que por los que podemos ver día a día en nuestro entorno. Un buen día decidió que ya no quería continuar la andadura de esos blogs, pero sigo sientiendo el mismo aprecio por Azuloscuro que cuando posteaba y la relación estaba viva y fresca, así que lo menos que podía hacer era citar la fuente de este post, aunque él ya no pueda leerlo.

¿En quién pensabas tú...? ya sabes que soy curiosilla.. ;-)

Besotes, Eric.

11 Junio 2007 | 02:44 PM

rincones

rincones dijo

A mí me gusta, Días,cuando no llueve en exceso me gusta pasear bajo la lluvia. Y sin paraguas...Nunca me he encontrado con un hada, pero quién sabe... ;-)

Un besote.

11 Junio 2007 | 05:40 PM

rincones

rincones dijo

No te me enfades, Comen, porque la expresión que voy a utilizar ahora, aquí en mis tierras sureñas se dice con el máximo cariño y admiración: ¡¡Pero qué bien escribes, joíooooooo!!! Todo lo que tocas lo conviertes en poesía.

Tú lo has dicho, todo lo escrito es pura ensoñación a raíz de una frase que un día usó un compañero de blogs para despedirse en su respuesta a un comentario mío. Yo soy esencialmente urbanitas, y por Sevilla tampoco hay bosques que frecuentar, a lo más que he llegado es a que me coja la lluvia pateando el parque. Y no hay delicia mayor... Más de un resfriado he pillado por recorrer sus senderos bajo la lluvia fina de mi tierra con el paraguas en la mano y cerrado (ya lo sabes, "La lluvia en Sevilla es pura maravilla.. ;-) ), es algo que me encanta.. Llenarme de olores, sensaciones, sentirme limpia, fresca, viva... No me quedó más que extrapolarlo al bosque, cerrar los ojos y vivirlo todo. y ya sabes lo que pasa cuando se cierran los ojos.. Se sueña, y en los sueños se cuelan hadas, elfos y gnomos, y lo que haga falta.

Yo he oído la canción del agua, he visto bailar a los habitantes del bosque, he perseguido al hada sin que ella se diera cuenta y la he contemplado acunando esos besos de amanecer entre sus manos, sentada bajo el árbol, bañada por su luz... Y lo he disfrutado. Espero que tú también. No solo existe lo que se ve con la retina de los ojos, sino también con las de la imaginación. Y a veces no sabes qué es más real en ese momento determinado...

Quédate con esa hoja, métela entre las de un libro, y recuerda cada vez que lo abras que la vida es hermosa, y que puede ser lo que nosotros queramos que sea.

Un besazo, socio. Qué bien escribes, joío...

11 Junio 2007 | 05:54 PM

eric

eric dijo

Bueno, antes que nada discúlparme por no haber hecho referencia al post. Todo lo que haga referencia a elfos, hadas, gnomos, trolls, etc,etc, me enamora. Muy bonito lo que has escrito. Pero es que precisamente por eso que al leer la dedicatoria me saltó el corazón y pensé "¡Otra pérdida!". Pensaba en Peter Painter, nuestro enlace con el mundo de los duendes.
En cuanto a Azuloscuro yo llegué en el último coletazo, de él y de Rojopasión ( otra gran pérdida).

Besotes.

11 Junio 2007 | 09:26 PM

eltioantonio

eltioantonio dijo

Imagino una casa en medio del bosque y dormir al arruyo de la lluvia y rodeado de todos estos seres encantadores... Ufff Grandioso.

Besos Ren

12 Junio 2007 | 12:03 AM

rincones

rincones dijo

Nada que disculpar, Eric, aquí no estamos para cumplir con el blog; este no es más que un instrumento para nuestras tertulias, y lo más bonito que tenemos es precisamente que se produzcan rasgos como el tuyo, que enseguida te has preocupado por un compañero. ¿Te he dicho alguna vez que eres un sol? ;-P
No creo que nuestro duendecito nos abandone, no lo dejaremos. Ya sabes que va y viene, pero siempre acaba por aparecer. En dos o tres días pienso darle un toquecito en esas orejillas,a ver si nos deja algo para llevarnos a los ojitos..je...

Pues pensé que no conocías a Azul; a Rojopasión no llegué a leerla, solo puedo hablarte de Azu (o Zosi, que era su último nick), y de verdad que he sentido muchísimo que nos haya dejado.

A mí también me fascina todo lo que tiene que ver con este tipo de personaje, desde los cuentos hasta la literatura fantástica que estuvo tan de moda hace unos años. De pequeña , al enterame de que eran personajes de ficción, me llevé un disgusto mayor que con lo de los Reyes Magos, figúrate si me han atraído desde siempre..

Besotes, y buen martes.

12 Junio 2007 | 12:50 AM

rincones

rincones dijo

Qué gustazo lo que describes, Antonio... La cosa es que yo no podría dormir, me faltaría tiempo para saltar de la cama y meterme en pleno bosque para conocer de cerca a esos personajillos. Me siguen fascinando, como de pequeña.

Besotes.

12 Junio 2007 | 12:54 AM

el-peletero

el-peletero dijo

¿Qué hace una sevillana en medio de un bosque así?

12 Junio 2007 | 09:28 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Ren, tu hermoso relato y ese bosque encantado, me han transportado a los cuentos de mi niñez. Este es el tipo de lectura que me embelesaba leyendo. Además, cada que escribes de la lluvia, me haces sentir deseos de hacer parte del chaparrón y de esa naturaleza que se despierta..., mejor dicho, me siento ninfa danzando con ese duende. Besitos.

13 Junio 2007 | 03:32 AM

rincones

rincones dijo

Soñar, Pele, soñar.... A veces viene bien.

Un besote.

13 Junio 2007 | 11:27 AM

rincones

rincones dijo

A mí me siguen gustando este tipo de relatos, Madeleine, incluso todavía.. Leerlos y escribirlos. Todo lo que sea fantasía, mundos paralelos...

Lo de ser parte de la lluvia es algo que practico. Cuando es finita, de esa que aquí llamamos "calabobos", cierro el paraguas y dejo que me moje. Sentirla sobre mí mientras me llega el olorcillo de la tierra mojada es un placer inigualable, al menos me lo parece.

Besos, mi querida ninfa.

13 Junio 2007 | 11:35 AM

ottoottotre

ottoottotre dijo

Me encanta pasear por el bosque de detrás de la casa de mi madre cuando llueve. La lluvía despierta olores en el bosque que de otra forma no notaríamos. Cuando nieva es otra pasada. Es alucinante ver el bosque nevado, la nieve te hace disfrutar de otro de los sentidos, la vista.

Besos

13 Junio 2007 | 08:13 PM

rincones

rincones dijo

Yo me tengo que conformar con el parque para disfrutar de esas sensaciones, Otto, pero algo es algo. La tierra sigue siendo tierra, la hierba hierba, el follaje follaje.. Y los oloresson los mismos, afortunadamente. Aquí no nieva, la última vez que vi nieve fue muy lejos de mi tierra, hace casi 3 años, y por muchos motivos nunca olvidaré esas sensaciones. No solo es la vista, que se deslumbra, es el tacto encrespado con el frío, el oído cuando la suela de las botas rechinan de esa manera tan especial... Pero qué peasssssssssso planeta tenemos, amigo...

Un besote gordo.

13 Junio 2007 | 11:25 PM

Peterpainter

Peterpainter dijo

Jaja... que bueno....

Yo sabia que aquel dia que hicimos la asamblea había alguien mas en el bosque, y que a escondidas, tras los árboles hacía la crónica de la fiesta posterior...

Escuché tus pisadas tras de mi, y me imaginé que eras tu, pues tu eres otro ser mágico y tu sólo nos podías encontrar en ese dia de lluvia...

Intuitivamente, llegué aquí, porque sabia que me tocaba un tironcillo de orejas rapido...así que aqui estoy aunque no puedo dejar nada entre los arboles hasta el fin de semana...

Eric...que grande eres amigo, gracias por preocuparte...pero no lo hagais ya sabeis que a veces me pierdo entre lianas. Fijate Ren com me conoce ya...

Por ultimo Ren, el texto me ha encantado como no era menos de esperar, me en sentido en mi propia tierra, la lluvia y el bosque me encanta y siempre estoy esperando regresar.

Un dia me perdí en el Bosque de Sintra (Portugal). Preciosisimo y frondoso bosque, estuve casi todo el dia, bajo una lluvia torrencial...era para sentir miedo..sin embargo no lo sentia...era extraño....andaba sólo pero no me sentia sólo...esto fue hace 5 años...no estarias tu observando por entre los arboles...

Ale, me voy a dormir que faltan 5 minutos para la hora bruja....pronto os dejo algo

;) Os quiero

13 Junio 2007 | 11:57 PM

rincones

rincones dijo

¡¡Peteeeeeeeeeeeeeeeer!! De verdad te digo que voy a empezar a creer en serio en la magia... Te aseguro que me ha dado un vuelquito el corazón cuando te he visto aparecer por aquí, y en este post. Qué, ya te estabas sintiendo el tironcito de orejas, ¿no..? Jajajaja.. Pos mañana te hubiera caído, a ver si espabilabas pal finde.. ;-) Y lo has prometido, has prometido dejarnos algo en el árbol.

Claro que era yo la que estaba de infiltrada en la asamblea, con el cuadernito anotando pa que no se me escapara ningún detalle. ¿Te acuerdas de que de cuando preparabas la ambrosía de vez en cuando se oía un estornudo? Era yo, que como el paraguas casi nunca lo uso...

Y que conste que el fotógrafo te captó con la cámara. ¿Te has fijado en la foto en que está el hada con los duendecitos? El que tiene el brazo levantado eras tú; a pesar de que estabas de espaldas te he reconocido enseguida. Estabas ahí, gamberrillo, en la fiesta, eras el que más bailaba y cantaba, que yo te vi.. :-)

No me extraña que no tuvieses miedo aquel día que te perdiste en el bosque de Sintra; los seres mágicos como tú no tienen nada que temer. Porque, ahora en serio, Peter.. Eres mágico. Te queremos. Te quiero.Sé que no nos dejarías...Un besazo, duendecito.

14 Junio 2007 | 01:59 AM

castelfocognano

castelfocognano dijo

Mientras leía escuchaba el ruido de la lluvia que está cayendo sobre Buenos Aires y el relato me transportó a mi infancia en la que me encantaba dormirme con el arrullo de ella cayendo sobre el techo de mi casa.
Me encanta caminar bajo la lluvia, sus sonidos, la fragancia que hace brotar de la tierra y de las plantas y las hadas que se cuelan por el monitor a contarnos hermosas historias.
Gracias Ren, precioso.
Muchos besitos
Lucy

15 Junio 2007 | 06:07 AM

rincones

rincones dijo

A mí también me encanta dormirme arrullada por la lluvia, Lucy, y caminar bajo ella (cuando es finita) sin paraguas.

Tú sí que eres un hada, cielote... Lo que no sé es qué has hecho con las alas, pero eres un hada, de eso estoy segura.

Un besazo, guapísima.

16 Junio 2007 | 09:35 PM

rincones

rincones dijo

Hapte, te aseguro que no es ñoñería ni falsa modestia cuando te digo que ese ambiente de tertulia afectuosa , lo mejor de este blog, lo creais vosotros. De nada serviría sembrar en terreno estéril... Tú conoces bien a los que se sientan a esta camilla, sabes cómo son... ¿Cómo no iban a surgir con ellos estos lazos de amistad, si es que lo ponen fácil, si es que emanan calor humano que traspasa la pantalla?

Sigo echando de menos a Zosi, no lo puedo evitar. Me habría gustado que leyera este post porque estoy segura de que lo hubiese disfrutado. ¿Te acuerdas de cuánto le gustaba hacer cosillas entre todos..? Pero ya no tengo muchas esperanzas de volverlo a ver.. No, no creo que lo haya leído, pero eso no es óbice para recordarlo.

¿Has visto como de verdad existe la magia? Mira nuestro duendecito... Como si lo hubiesen llamado con campanillas. De verdad que me emocionó verlo aparecer, de verdad...

Un beso, mi reina. Te quiero..Y a ponernos las pilas, que nos espera una celebración por todo lo alto dentro de unos poquitos meses. ;-)

18 Junio 2007 | 01:54 AM

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Sobre mí

Realmente somos dos personas en esta sección. Un grancanario, EUDLF, y una sevillana, RENAISSANCE. La idea de publicar un blog conjuntamente viene de nuestra inquietud por expresar ideas, cuanto menos, curiosas en un crisol de chispas.

Lo más extraño es que jamás nos hemos visto en persona. Pero la amistad ha crecido en nuestros momentos más duros y dolorosos. Valga como brindis nuestra aportación al mundo de las letras, los sentimientos y nuestra esperanza de que el ser humano es un espíritu sin fronteras.


(How to tell stories. De Sebastian Holmer).

Si desean hacernos alguna sugerencia pueden hacerlo a a.los.rincones@gmail.com

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