La Coctelera

rincones

27 Enero 2008

EL ESTANQUE

Se va diluyendo la tarde entre las primeras sombras nocturnas. Una niebla blanquigris amortaja la ciudad; los edificios se desvanecen, las personas -figuras casi fantasmales, ingrávidas- parecen flotar en el aire, a cámara lenta. Contornos difusos, confusos, como soñados...

Hoy me llueve dentro, hace frío, estoy espeso, melancólico, triste, me quiero ir y no puedo ni sé a dónde. Me siento infinitamente cansado, hasta el punto de percibir más densas las tinieblas de mi interior que las de afuera. Acaba el día, me dirijo a casa, y mi único pensamiento es desconectar el cerebro y dormir, descansar profundamente y no despertar durante días, meses...

Mis pasos, erráticos, me alejan casi sin darme cuenta de la dirección prevista, de las últimas sombras de la tarde, adentrándome en el manto negro de la noche, en la calle Quimera.

Allí la niebla es menos densa que en el centro de la ciudad, apenas jirones que manchan el negro que cubre ya el cielo desde hace algunas horas y pintan con sus dedos grises los edificios, las aceras. Casi nadie transita por ellas a esas horas; la calle dormita, y los sonidos, ya escasos y suaves, no hacen sino arrullar su sueño.

Asomadas a una ventana, Soledad y Melancolía me sonríen, en una muda invitación a entrar en su casa, como tantas otras veces. Por unos instantes siento la tentación de aceptar, traspasar el umbral y abandonarme de nuevo entre sus fríos brazos, permitir que sus labios gélidos me besen, robándome el calor de los míos.

Pero en esos momentos un saxo de voz rota parece sajar la noche. Es el hombre blues, que, apoyado indolentemente en una esquina, deja hablar a su instrumento improvisando unas notas. Me detengo a escuchar, prendido de esos acordes que se elevan hacia el cielo en una escala musical por la que quisiera ascender hasta llegar a las estrellas, y encontrar a esa que tiene la respuesta, pero que no deja de jugar al escondite conmigo.

La música despierta a la noche, la dota de vida y la viste de magia. Cuando calla, todo parece haber sido un sueño. Y la noche queda de nuevo dormida y desnuda.

Ya no deseo aceptar la invitación de Soledad y de Melancolía. Hoy no... Con una leve sonrisa y un ligero gesto de la mano me despido de ambas, que, decepcionadas, me devuelven la sonrisa y el saludo, y continúo mi camino. Ahora son mis pies los que me guían, es como si tuvieran urgencia por dirigirme a algún lugar determinado. Al pasar por delante de la taberna casi choco con otro viejo conocido, Dolor, mi habitual compañero de copas, sonriente e incitador, como siempre, que me hace gesto de entrar en el local. Pero no, hoy no hay tiempo para ir de bar en bar con él, como tantas otras veces, ahogando penas en vasos, bautizando el alcohol con lágrimas, esas que la Acunadora de Lágrimas, la que nos duerme la pena, no consiguió verter en el Mar de la Calma. Hoy no... Otro día será.

Mientras continúo caminando diviso a lo lejos las últimas casas de la calle Quimera. Alejados de la luz de las farolas, amparados en las sombras que proyecta la fachada de la casa que pone fin a la calle, Nostalgia y Desamor se besan apasionadamente, sus manos recorren con urgencia sus respectivos cuerpos... Ni siquiera el sordo sonido de mis pasos sobre el adoquinado consigue que se sobresalten. Tan abstraídos están... Sé que ni siquiera lo oirán, pero al pasar por su lado susurro bajito y con una sonrisa cómplice : "Buen provecho", apurando ya los últimos metros que me separan del campo abierto.

La niebla se ha ido despejando, y la noche estáparticularmente hermosa. La primavera toca ya a su fin. El aire, denso, trae en sus leves brazos el espeso perfume de las flores, acentuado por el incipiente calor que antecede al verano. Las estrellas guiñan pícaras en el cielo, como lejanas farolas queriendo iluminar la negrura reinante a esas horas, y entre la seda negra de la noche asoma una luna redondita y blanca, que se mira, curiosa, en el pálido azogue de las aguas de un enorme estanque engalanado de gráciles nenúfares, tranquilo, sereno, casi adormecido por el canto tibio de los grillos y la sonatina de las ranas. La noche tiende su velo negro sobre las aguas, la luna deposita besos de plata en su plácida superficie, y las flores las envuelven en su perfume para hacer más sosegado su descanso.

Un pequeño puentecito de madera se arquea de orilla a orilla, ese grácil puentecito de madera de todos los estanques de los libros de cuentos.Y hacia allí me dirijo, hechizado por la serenidad que desprenden la noche calma, la luna blanca, el estanque dormido, embebecido de la fragancia nocturna, de la de la hierba y las flores, de la música que suena a esas horas en la campiña.

Crujen a mi paso las maderas del puentecito al cruzarlo. El cansancio del día y de las horas de caminata han hecho mella en mí, necesito descansar, y de alguna manera sé que he llegado al sitio adecuado. Me acomodo junto a la orilla, dejando la vista vagar por las plácidas aguas iluminadas por la luna, en las que también parecen flotar, junto a los nenúfares, mis pensamientos.

Y repentinamente, algo llama mi atención. La quieta superficie del estanque se agita levemente, y sus verdinosas aguas se rizan silueteando la figura yacente de una mujer que emerge del fondo poco a poco. Bella, de largos cabellos, hermoseada por un largo vestido de seda verde, parece dormir plácidamente flotando irrealmente sobre las aguas, pero todavía cubierta por ellas. La contemplo sin salir de mi asombro.

- ¿Quién eres? -musito casi de forma mecánica. El sobresalto crece al oír una voz femenina que resuena en mi mente.

- Mi nombre es Esperanza.

- Pero, ¿qué haces ahí dentro del estanque?- pregunto con el estupor aún
reflejado en mi rostro.

- Vivo aquí.

Miro la yacente figura, el rostro plácido, aureolado de una paz infinita, y pienso que es el ser más bello que he visto en mi vida. Ni un músculo de aquella cara se mueve, ni los ojos se abren, pero siento que ella me mira y sonríe. Es la sonrisa más bonita del mundo, y me caldea el corazón. También quiere ser una sonrisa el rictus que tuerce mi boca cuando me asalta el irónico pensamiento de que esa mujer está como yo, siempre con el agua al cuello.

- Precisamente ahí es donde estoy siempre, bajo las aguas que parecen ahogar- dice ella, como respondiendo a mis pensamientos - Nadie que consiga verme perece en ellas.

- Nunca te había visto entre las aguas que me ahogan a mí.

- Nunca me habías buscado- sonrió Esperanza- Pero siempre estoy en ellas. Recuérdalo. Siempre.

De nuevo, la superficie comenzó a espumarse en torno la silueta de la mujer. Me sobresalté.

-¡No te vayas! Ahora no...

- Bésame- La voz femenina resonó en mi mente con lo que me pareció un cierto tono de urgencia. Por un segundo tuve miedo de hundir el rostro en el agua para responder a su petición, pero la duda solo duró una fracción de segundo, y lo hice. La besé, sorprendido de no sentir la menor sensación de asfixia, y de notar calidez en aquellos fríos labios.

- Ahora soy tuya. Ni tiempos ni distancias nos separarán ya. Cuando me necesites estaré a tu lado, no lo olvides.

La voz femenina se iba perdiendo en mi mente mientras el cuerpo se hundía poco a poco en el fondo del estanque. En escasos minutos, la superficie volvió a recuperar su aspecto espejado, sereno... En esos momentos, empecé a pensar que todo había sido producto de una especie de pesadilla, fruto probablemente del cansancio acumulado durante el día. En realidad, ni siquiera podría decir cuánto había durado todo aquello: segundos, horas...

Sacudí la cabeza, confuso. ¿Por qué, entonces, si solo había sido una ensoñación, conservaba aún el calor de aquel beso y de aquella sonrisa, por qué no dejaban de flotar en mi mente las palabras de la dama? ¿Por qué tenía la extraña sensación de que ya no estaba solo, de que una presencia etérea, inconsistente, pero tremendamente palpable se había instalado en mi interior?

Mi vista se desvió del estanque y se dirigió a la cercana ciudad. El cielo estaba también hermoso allí, había desaparecido toda traza de niebla. Era curioso.. Tampoco quedaban ya jirones de ella dentro de mí. Lanzando una última mirada a las quietas aguas, me levanté y mis pasos se encaminaron a la ciudad. Era ya tiempo de ir a casa. Ahora sí sabía dónde tenía que encaminar mis pasos. Ahora sí... >

RENAISSANCE

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31 comentarios · Escribe aquí tu comentario

el-peletero

el-peletero dijo

Mi muy querida Ren, tus palabras siempre son un regalo y una bendición, que debemos de saber agradecer.

Es difícil agradecer palabras, a no ser con más palabras. Pero las palabras son, gracias a Dios, algo más. Las palabras, gracias a Dios, las carga el Diablo, como las armas en manos de un niño.

Pero tú no eres ni un niño ni una niña, tú eres una mujer, tú eres una Dama y sabes usar las armas, igual que usas las palabras. Para bien.

El 6 de enero queda lejos, todo queda lejos mientras el corazón lo sigamos teniendo malditamente pegado al cuerpo, junto al esternón, ese hueso en forma de cuchillo.

Todos sabemos que los Reyes Magos existen, la mentira no es ésa, es la contraria. Así pues, me permito transcribirte un poema de un libro que me regalaron ese lejano 6 de enero de 2008.

El poeta se llama William Carlos Williams, es norteamericano. El libro se titula “Cuadros de Brueghel”, premio Pullitzer del año 1962. Y de él dice Octavio Paz en la contraportada que es “el autor de los poemas más vívidos de la poesía norteamericana moderna”.

El poema es “THE GIFT”, (“El Don”).

Dice así:

Cuando los Reyes Magos de antaño trajeron dones
guiados por una estrella
al humilde lugar del nacimiento

del dios del amor,
los demonios
como muestra un antiguo grabado
huyeron en desbandada.

¿Qué podía saber un niño
de ornamentos de oro,
de incienso y de mirra,
de vestiduras sacerdotales
y genuflexiones devotas?

Pero la imaginación
conoce todas las historias
antes de que sean contadas
y conoce la verdad de esta
más allá de toda duda.

Los suntuosos regalos
tan inadecuados para un niño
aunque ofrecidos devotamente
simbolizan lo que el amor puede traer.

Los Magos eran viejos
¿qué podían saber ellos
de las necesidades de una madre
o de los deseos
de un niño?

Pero cuando se arrodillaron
el niño fue alimentado.
¡Lo vieron
y
dieron gracias!

Un milagro
había tenido lugar,
oro sólido transformado en amor
¡la leche de una madre!
Frente a sus
maravillados ojos.

El asno rebuznó
y los bueyes mugieron.
Era su naturaleza.

Todos los hombres por naturaleza dan gracias.
No pueden
hacer otra cosa.

Los propios demonios
alaban a Dios con su huida.
¿Qué cosa es la muerte,
al lado de esto?

Nada. Los Reyes Magos
vinieron con sus dones
y se inclinaron para reverenciar
esta perfección.

__________________________________

Así pues, querida Ren, gracias.

28 de enero de 2008

28 Enero 2008 | 11:12 AM

mantis_religiosa

mantis_religiosa dijo

Ren, sin palabras.....

No podías haber continuado mejor tus últimos post, “La calle Quimera”, "Yo, la Sola" y "Nocturno"... este es el remate perfecto.
Creo que voy a acercarme a ese estanque.

He leído varias veces tus palabras, transmites como siempre un gran mensaje y la música que acompañó mi lectura te gustará, te la dejo.

http://www.youtube.com/watch?v=oiFTXckh0zU&feature=related

Un beso enorme vestida de verde (nunca mejor dicho)

28 Enero 2008 | 12:37 PM

eric

eric dijo

Me has recordado el mito de Epimeteo y Pandora pero por un motivo que has reflejado en tu relato y que igual no lo has hecho conscientemente. Me explico: cuando Zeus engaña a Epimeteo para castigar a su hermano Prometeo, enviando a Pandora y haciendo que ésta abra el ánfora, de la jarra salen todos los males menos la esperanza, que queda encerrada. ¿Como podía estar la esperanza con los males? por otro lado, en tu relato, Esperanza transmite calidez, sí, pero es una figura yacente, de rostro inmutable y ojos cerrados; un cuerpo quieto bajo el agua de fríos labios. Existe la Esperanza pero en el fondo de una anfora de males, en el estanque quieta bajo el agua, inmóvil, estática.
Creo que con sólo Esperanza no hacemos nada; falta algo más para cambiar nuestra vida. Si no seguiremos con Ella, quieta, inmovil, en el fondo del lago o de una ánfora.

Precioso relato y encadenamiento con los anteriores, Ren

Un besote.

28 Enero 2008 | 07:45 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola mi queridísima Ren: Como sé que debo "desatrasarme" contigo, decidí empezar por el final de tus artículos, y veo que hice muy bien. Qué agradable sorpresa me he llevado con este magnífico post. Por el momento sólo atino a comentarle a nuestro amigo Eric, que coincido parcialmente en su observación: no podemos quedarnos únicamente en la etapa de la Esperanza para lograr lo que anhelamos, pero con la Esperanza sí se hace mucho. La Esperanza es el aliento que nos queda, el comienzo diario de la lucha, lo que nos da la certeza de que derrotaremos al desamor y a la adversidad, aunque tengamos que sumergirnos hasta el fondo del estanque para buscarla. Un abrazote mi andaluza preferida.
Pásate por mi blog que dejé un poema para un amigo común y muy querido.

28 Enero 2008 | 09:33 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Por una vez, y sin que sirva de precedente, le voy a dar la razón a Eric. Además de explicarlo con absoluta claridad y poesía, creo que su razonamiento es correcto, aunque la intención de Ren es absolutamente buena y necesaria, pero la puntualización de Eric también.

Permitidme una cita no culta, la de la película “The Shawhank Redemption”, interpretada por Tim Robins y Morgan Freeman. Es una buena película carcelaria, donde el veterano advierte al novato que lo que peor que le puede suceder en aquella cárcel es tener esperanza. El novato parece que le haga caso, pero sin que nadie lo sepa, va cavando su túnel por el que finalmente logra escapar.

Saludos.

28 Enero 2008 | 09:36 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Bueno, Peletero, entonces parece que estamos todos de acuerdo. Porque si el novato le hubiera hecho caso al veterano, NO hubiera cavado el túnel que le dio la libertad..., y la razón secreta que lo llevó a cavarlo fue sin duda la Esperanza de escapar. No sé lo que nos dirá Ren a todo esto. Besitos.

28 Enero 2008 | 09:48 PM

rincones

rincones dijo

¿Sabes lo que le ocurre al protagonista, Hapte? Que algo, una especie de intuición, le dice a dónde ha de encaminar sus pies esa noche. No se va a abandonar en brazos de Soledad ni de Melancolía como tantas otras veces, esta vez no, ni irá con sus otros habituales. Camina hacia el estanque, y allí se encuentra con la esperanza. Y lo hace, no solo porque en su interior tiene la clave de la esencia de la esperaza, sino porque la misma esperanza es consustancial al espíritu humano. Está dentro de nosotros porque no puede ser de otra manera, porque sin ella estaríamos muertos.

Lo que ocurre es que a veces necesitamos, como santo Tomás, meter los dedos en la llaga, ver para creer... Y el protagonista tuvo que ir al lago, a ver a la esperanza en "carne y hueso". Hay momentos en que vivimos en blanco y negro, y parece que toda esperanza está desterrada de nuestras vidas, que estamos condenados. Y no es así. Solo se condena el que no lucha, el que se sienta en un rincón y se echa la manta por encima a dejar que pase la vida por delante de él.

La ciudad estaba envuelta en nieblas, como el interior del protagonista. Pero el campo abierto en que se ubicaba el estanque donde vive la esperanza no.... Lo que quería transmitir con esto es que más allá de las tinieblas que a veces nos cercan hay claridad, que donde habita la esperanza jamás existen las brumas. Ella las disipa.

Razón y sentimiento nunca han hecho buen maridaje, reina, pero sí es cierto que los sentimientos se pueden reconducir. Muchas veces nacen sin nosotros desearlo, o toman derroteros que jamás pudimos prever y que nos desazonan. Pero reconducirlos siempre es posible, aunque haga falta mucho tesón y nos cueste más de un dolor de cabeza. y de corazón..

Besos, cielote.

29 Enero 2008 | 10:11 AM

eltioantonio

eltioantonio dijo

Ren, que gusto volver a verte por éstos lados, bievenida de nuevo. Besos

29 Enero 2008 | 10:28 AM

rincones

rincones dijo

Pues ahora es mi turno de darte las gracias por el precioso poema que has dejado aquí, querido Pele. ¿El libro a que pertenece, “Cuadros de Brueghel”, está editado en castellano? Tú te llevas muy bien con el inglés, pero lo mío es una batalla campal con ese idioma, y como tú lees en V.O. estaba pensando que igual me has traducido ese poema, "The Gift"... Me interesaría adquirirlo si está en español; la muestra que de él me has traído y el comentario que hace Octavio Paz sobre su autor no pueden ser más tentadores.

Hay dos cuestiones en este poema que me gustaría remarcar: una es que los regalos simbolizan lo que el amor puede traer, y la otra es que, aun siendo inadecuados, pusieron en fuga a los demonios. Exceptuando esas ocasiones en que regalar es una convención social, cada obsequio que hacemos es una muestra del afecto que sentimos por la otra persona, y procuramos escogerlo en atención a sus gustos o necesidades. Podemos equivocarnos, claro, pero la intención es inequívoca: proporcionarle algo que pensamos que le va a proporcionar un bien, del tipo de que sea. Si ese bien consigue alejar demonios, bendito sea Dios. Al fin y al cabo, es lo que se pretendía...

Pues sí, esta vez has estado de acuerdo con Eric, y seguro que habrá más ocasiones en que así ocurra, y en que Eric te dé también la razón. Creo que es la tónica general en las relaciones humanas; aun con nuestro mejor amigo siempre habrá cuestiones en que las opiniones coincidan y cuestiones en las que no. Es imposible, o casi, pensar de la misma manera que otro en todo, seríamos clones entonces.Y además, sería aburridisímo no diferir de los demás en nada...

Con la esperanza solo no basta, claro que no. El protagonista no se queda a vivir en el campo, junto al estanque (podría haber sido una opción: huir de cuanto le atormenta y buscar refugio allí); vuelve a casa, a enfrentarse con su vida. Ahora ya sabe dónde encaminar sus pasos. "Encaminarse" es un verbo dinámico, y como tal implica movimiento. El preso que ponías como ejemplo, magnífico ejemplo, no se limitó a alimentar la esperanza aun contra el consejo del veterano, sino que actuó. ¿Crees que si en su pecho no hubiera vivido esa esperanza hubiese tenido tesón y constancia suficientes para no cejar en tan ardua tarea? Y ganó...

No podías haber dejado mejor corolario para este post, estimac amic.

29 Enero 2008 | 11:04 AM

rincones

rincones dijo

Ay, que me dejé atrás los petons. estoy de un espeso hoy.... Muackssss...

29 Enero 2008 | 11:04 AM

rincones

rincones dijo

Mantis, como tengo la suerte de contar entre vosotros con amigos que saben ponerle alma a mis textos me quedo con la canción que me enviabas y la he colocado en el post, como he hecho siempre que alguien me sorprende con la melodía perfecta para el texto.

Es cierto, este relato era una continuación de Calle Quimera. En aquel post intentaba transmitir que es posible reconciliarse de alguna manera con el dolor, la nostalgia, el desamor, la tristeza... Todo eso que nos pesa en el alma y que a veces, como en el poema "Yo, la sola", parece hundirnos en abismos de los que creemos no poder salir nunca. Y sí que se sale, sí que se consigue dejar esa botella y ese vaso de costumbre. Y sí que se puede vivir y convivir con esas losas sin perder la sonrisa ni el gusto por la vida, como ocurría en la Taberna de la calle Quimera. Pero a condición de que nunca perdamos la esperanza en que algún día las cosas cambien.

En "Nocturno" se hablaba de que la vida no siempre da de sí lo que desearíamos de ella, por diversos motivos, y aquí cada cual podrá enfocarlo desde su perspectiva particular. Pero estamos vivos, y mientras así sea existe la posibilidad de que algo cambie. Nunca sabemos lo que nos depara el mañana, y lo mismo da que creamos en el libre albedrío que en el "Maktub" árabe... Tanto si nuestro destino lo escribimos nosotros como si ya alguien o algo lo hizo por nosotros (cosa de lo que no nos enteraremos nunca...) lo que nos aguarda al doblar la esquina es siempre una incógnita para nosotros. Quizás las previsiones no sean muy buenas, pero.. ¿y si se produce la sorpresa, de la mano del libre albedrío o del maktub, lo mismo da..?

Este post remataba todos los cabos lanzados en los anteriores. Lo único que nos permite vivir, que no vegetar, es la esperanza. Aunque a veces pensemos que nos ha abandonado no es cierto, está agazapada dentro de nosotros, pugnando por salir del montón de escombros que en ocasiones la ocultan. Eso es, como le decía a Hapte, lo que hace encaminarse al protagonista al estanque. Necesita ser consciente de que ella existe, verla, tocarla... A veces nos hace falta, es cierto. Pero ahí está. para el protagonista de la historia y para todo el que quiera entender la importancia que tiene mantener la llama viva.

Hala, me he enrollao.... Qué raro en mí, ¿verdad...? je.. Besos, bishito verde.. :-)

29 Enero 2008 | 11:05 AM

rincones

rincones dijo

Como bien decías, Eric, habrá sido algo inconsciente. Ahora que lo dices, hay cierto paralelismo en la historia con el mito a que aludías. Lo que sí me ha inspirado es la mitología sajona, esas damas de los lagos presentes posteriormente en las novelas "históricas" (es un decir..je..) del Romanticismo inglés. A mí es que la cosa céltica me puede.. :-)

Te explico por qué en este relato la Esperanza yace en el fondo de un lago. Hay una expresión popular que sin duda conoces y usas que es "Estar con el agua al cuello". Lo que quería transmitir es que precisamente en esas ocasiones, cuando peor parece presentarse todo, la esperanza sigue ahí, latiendo bajo las mismas aguas que parecen ahogarnos a nosotros. Y que precisamente es en esos momentos cuando con más ahínco hay que buscarla y recurrir a ella, porque es cuando más se necesita para salir adelante.

Me voy a permitir la osadía de llevarle la contra al mito. La esperanza sí creo que está entre los males, lo que ocurre es que ellos la tapan con las sombras que proyectan. Si ella no se hallase ahí, estaríamos perdidos. Por eso la metaforicé como una figura yacente, inmóvil, oculta... La esperanza no solo es patrimonio de los optimistas, de los que todo lo ven de color de rosa aunque el mundo se esté hundiendo a su alrededor. Ellos la verán quizás como una linda damita sentada en un rayito de sol. Pero yo reivindicaba a la que también es patrimonio de quien es triste, o melancólico, o desgraciado... De ese que cree que su vida es un caminar en círculos y que todo está perdido: reivindicaba a la que vive entre lo que nos ahoga y parece tener el estatismo de un muerto. El agua mantenía fríos los labios de la dama, pero eran cálidos. Eso sorprendía al protagonista... Y no se movían, pero hablaban.

Por mucho que nos parezca que hemos enterrado la esperanza, ella continúa ahí, Eric, dentro de nosotros, lista para salir a flote en cuanto la busquemos.

Y desde luego, estoy de acuerdo contigo. Con la esperanza solo no hacemos nada. Es como el que confía en que le toque la lotería. Como no compre el décimo, está listo... La esperanza es el motor que nos mueve a actuar, pero si nos quedamos mano sobre mano a ver qué cae del cielo, eso sí, con toda la esperanza del mundo, desde luego hemos hecho mal negocio.

Besotes, estimac amic. Y tu sonrisa.. :-)

29 Enero 2008 | 11:06 AM

rincones

rincones dijo

Encantada de tenerte de nuevo en casa, mi queridísima Madeleine Te hemos echado de menos...

En mi opinión la esperanza debiera de ser bandera, y te aseguro que es la única en la que creo. Si nos abandonamos en brazos de su antónima, la desesperanza, está todo perdido, porque ¿con qué impulso nos moveremos? Cansa mucho tener que seguir jugando manos en la partida de la vida con el constante convencimiento de que vamos a perder. Y desde luego si ese es el espíritu con que jugamos, está claro que perderemos.

Pero evidentemente de esperanzas, como de sueños e ilusiones, no se vive. Los tres son tan necesarios como el aire que respiramos, son los postes a que nos agarramos para mantenernos en pie cuando la vida golpea duro. Sin ellos nos quedaríamos sin asideros, y terminaríamos hundiéndonos bajo las vicisitudes que jalonan toda existencia. Pero, aun teniendo un papel tan crucial , por sí solos son insuficientes. Un magnífico ejemplo nos lo ha aportado Pele. Fue la esperanza la que llevó al preso a cavar ese túnel y a lograr la libertad, algo que en principio hubiera parecido imposible. Pero el imposible se convirtió en realidad. ¿Quién se mata a cavar si algo no lo empuja desesperadamente a ello? Y está claro quién actuó de motor...

Querida amiga, te reitero la alegría que me causa tenerte de nuevo entre nosotros. Un beso y un abrazo enormes, y de los de verdad, nada de virtual.

29 Enero 2008 | 11:06 AM

rincones

rincones dijo

Gracias, querido Antonio. A ver si retomo un poco el ritmo, que estoy de un vago...

Besos.

29 Enero 2008 | 11:07 AM

Crazy Mary

Crazy Mary dijo

Me ha encantado, Ren...Nos has ido llevando de palabra en palabra, de sentimiento en sentimiento, de imagen en imagen, ( por cierto, el cuadro del puente lo tengo en mi casa, y lo miro muy a menudo) haciendo que esos sentimientos se conviertan en seres vivos, en personas. ¿sabes?, me ha gustado mucho el saber que Nostalgia y Desamor se besan...a lo mejor es que han encontrado el amor que creían haber perdido.
Muchos besos ( como siempre, un placer leer tus textos)

29 Enero 2008 | 12:27 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Mi inglés es el mismo de "Caballo Loco", gran jefe de guerra de los Oglala, uno de los siete clanes de la gran tribu de los Teton o Lakotas, pertenecientes a una de las terceras ramas de la gran nación Dakota.

Seguro que Eric me puede ayudar a traducir el nombre de Caballo Loco, porque seguro que también acierto en que sabe algo de Dakota. A caballo lo llamaban “sunka wakan”, donde “sunka” es perro y “wakan” es espíritu o el adjetivo “sagrado”. Loco, creo, sería un término parecido, en todo caso una redundancia. Los locos eran personas sagradas “wakan”. Sea como sea no he hallado nunca el nombre de ese gran jefe en V.O.S.E. Por eso pido la ayuda de Eric.

Fue un hombre que seguro que llegó a perder la esperanza, a pesar de ello no dejó jamás de luchar. Hasta que lo mataron.

No hay ninguna fotografía suya verdaderamente certificada. Y eso aumenta el mito, El héroe sin rostro.

Por cierto, estos muchachos se ponían así mismos unos nombres simpáticos, “Oglala”, significa “echar polvo en la vagina de una mujer”, no es broma, aunque yo creo que es una mala traducción y lo que realmente querían decir era simplemente: “echar un polvo”, esto tiene más sentido, ¿no?

A lo que íbamos:

William Carlos Williams (1883-1963)
“Cuadros de Brueghel”
Traducción y prólogo de Juan Antonio Montiel
Editorial Lumen. Primera edición mayo de 2007

La edición es bilingüe, siempre es mejor así. Y ése fue mi regalo de Reyes Magos.

Petons.

29 Enero 2008 | 01:59 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Ren, tú también tienes problemas para leer los comentarios de Madeleine, a mi no me deja entrar, leo el post, pero los comentarios no.

Besos.

29 Enero 2008 | 02:03 PM

rincones

rincones dijo

Un segundito para decirte que no hay forma de ver los comentarios en casa de Madeleine, Pele. Esta mañana no había problema; de hecho hasta coloqué uno para contestar la respuesta que ella dejó al mío de anoche, pero por lo visto he sido la última en poder comentar.

Espero que nuestra amiga pida una solución rápida en La Coctelera...

Después vuelvo y os contesto a ti y a Crazy. Besos i petons.

29 Enero 2008 | 04:26 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Ren, ¿tú también tienes problemas para leer los comentarios de Madeleine?, a mi no me deja entrar, leo el post, pero los comentarios no.

Besos.

Faltaban los interrogantes.

29 Enero 2008 | 04:27 PM

eric

eric dijo

Siento no poder ayudarte El-peletero pero con respecto al pueblo Dakota mi ignorancia es supina; en el ámbito norteamericano sólo he podido profundizar en el estudio de los pueblos algonkino e inuit.

Lo siento.

29 Enero 2008 | 07:33 PM

el-peletero

el-peletero dijo

No te preocupes Eric, no consigo encontrar un dicionario Lakota-castellano-Lakota.

Mi ignorancia es respecto a los inuit, son los llamados esquimales, ¿verdad?

Los cheyenes eran algokinos , ¿no?, ¿o estoy equivocado?

Saludos

29 Enero 2008 | 09:29 PM

rincones

rincones dijo

Al fin y al cabo, son los sentimientos los que nos humanizan a nosotros, Crazy. Personificarlos por una vez a ellos es casi una deuda poética.

Besos, guapa.

31 Enero 2008 | 11:20 AM

rincones

rincones dijo

Pues te hacía yo más ducho en ese idioma, Pele... Aunque seguro que estás siendo muy modesto y lo dominas más de lo que das a entender. A mí me domina él...

Lamento no poder ayudarte en la traducción del nombre de "Caballo loco", a ver si alguien puede hacerlo, porque Eric no domina el tema. Ha sido muy interesante lo que nos has contado sobre los Oglala; guasones eran, desde luego, porque tengo entendido que muchas tribus indias solían ponerse sobrenombres, pero más poéticos. Hombre, yo supongo, como tú, que el significado de esa palabra será "echar un polvo" a secas. El "lugar" donde se eche es lo de menos, oye. En habiendo afición... Y por lo que se ve estos señores debían de tenerla, puesto que escogieron ese "nick".

De Caballo Loco sé muy poquito; lo conocía por las películas del Oeste, y algo leí sobre él cuando era jovencita. En aquella época estaba enamorada de la cultura estadounidense (mucha serie y mucho film americano en la tele...) y devoraba cuanto caía en mis manos sobre todo lo que tuviera que ver con aquel país. Por supuesto, indios incluidos, las víctimas de la colonización.

Supongo que tuvo que ver claro desde el principio que toda resistencia al poder blanco era inútil, debió de haber imaginado que las batallas que ganó solo eran eso, batallas, pero que la guerra jamás la ganaría. Y sin embargo su rebeldía jamás cejó. ¿Por qué? Porque siempre queda la esperanza en algo: quizás la de conseguir al menos una reserva para su pueblo. O siquiera la de mantener la dignidad: morir con las botas puestas. Siempre que uno se mueve lo hace impulsado por algo, Pele, por muy débil que aliente en nosotros ese acicate, y en él late la esperanza de obtener resultados. Quien no espera conseguir lo que sea se queda sentado en un sillón, a verlas pasar. Distinto es que queramos ahogar a la esperanza por miedo a la desilusión si luego las cosas no salen como deseábamos , eso lo hace mucha gente. Pero ese sentimiento es connatural al ser humano, es nuestro motor.

Muchas zenkiu por la reseña del libro, lo buscaré. Bilingüe siempre es mejor, por supuesto.:-)

Petons i besos.

31 Enero 2008 | 11:23 AM

el-peletero

el-peletero dijo

Mira que tontería, Ren, que al final mirando Wikipedia, voy y lo hallo.

Tasunka witko (pronunciado tashúnka uitko)

Donde, es verdad, “witko” significa “loco”.

Y “Tashunka” debe ser una abreviatura de “sunka wakan”. Donde sunka es perro.

Los indios al no conocer a los caballos los bautizaron como perros “wakan”, sagrados, “sunka wakan”.

Todos recordarán la palabra referida al “Gran Espíritu” “Wakan Tanka”.

Pero lo que quería destacar es el hecho, que todos los que participaron en la gran victoria de la batalla de “Little Big Horn”, dirigida y comandada por él. Lakotas, cheyennes y arapohoes, todos, una vez finalizada, en lugar de alegrarse y celebrarlo, lo que hicieron fue recoger los bártulos lo más rápido posible y huir de allí. Muchos al Canadá, como el famoso “Toro sentado” “Tatanka Iyotake”, jefe espiritual. Y que al cabo de un tiempo se enroló en el circo de Búfalo Bill. ¡Qué cosas tiene la vida!

Caballo Loco no se fue, él se quedó.

Pero lo interesante de la cuestión, según mi parecer y al hilo de tu post, es esa conciencia lúcida de que, precisamente, la esperanza se acaba de morir después de obtener una gran victoria.

Es un razonamiento paradójico, pero de una enorme lucidez. Todos eran conscientes que aquella victoria a orillas de aquel río de nombre también paradójico, “El pequeño Gran Cuerno”, era el final.

Yo tuve esa sensación, hace muchísimo tiempo, aproximadamente mil años, en la habitación de un hotel.

31 Enero 2008 | 04:33 PM

el-peletero

el-peletero dijo

¡Ah!, se me olvidaba. En casa de mi padre, en un pequeño pueblo leridano, me llamaban así, “Caballo loco”.

Y a mi me gustaba que me llamaran como el indio..

31 Enero 2008 | 04:35 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Ja, ja, Ren, este Peletero, Sunka Wakan, Wakan Tanka, Caballo Loco o como se llame es ciertamente un personaje. Me he divertido muchísimo leyendo todas estas reseñas. Vergüenza debía de darme, como me decía un amigo, que yo que soy americana por adopción, conozco poco o mejor dicho, casi nada de estas historias.
Sobre tu comentario acerca de que la esperanza no es patrimonio de los optimistas, te digo que tienes toda la razón. Al contrario, la esperanza es y tiene que ser la tabla de salvación de los perdidos, el único tesoro que no pueden darse el lujo de abandonar, porque sin su aliento estarían más hundidos que nunca. Es fácil corroborarlo si le hacemos por ejemplo, la pregunta a los secuestrados por la maldad en mi país de origen. Qué otra cosa les queda sino el hálito de la esperanza para sobrevivir a la infamia y a la adversidad? Gracias por este magnífico post, querida amiga.

31 Enero 2008 | 05:44 PM

earendil

earendil dijo

Saludos Ren !

Menudo viaje nocturno al ojo del huracán... pues la Esperanza es, ante todo, el Epicentro de un viaje, o quizá también el final del tunel...

Cuando estás a punto de descarrilar esa Luz te puede llevar al Precipicio o la Salvación... y supongo que una vez se nos ha salvado, sentimos, aún ese húmedo beso de la Dama del Estanque...

Ha de ser una experiencia intensa saber que te han concedido una segunda oportunidad...

Desde luego que quedarse sentado a verlas venir no fue nunca una solución...

El maestro Sabina recitaba en una de sus primeras composiciones aquello de:

"Vivo, en el número 7,
Calle Melancolía,
quiero mudarme hace años,
al Barrio de la Alegría,
pero siempre que lo intento,
ha salido ya el tranvía,
y en la escalera me siento,
a silbar mi melodía..."

Como siempre Ren, nos muestras un torrente de ideas, verso, prosa, razón, serenidad... es el mejor Estanque donde una persona quisiera descansar antes de proseguir el Viaje.

Agradecido, como siempre, de haber pasado tan agradables momentos...

Arrivederci !

3 Febrero 2008 | 08:30 PM

rincones

rincones dijo

Los finales de algo siempre son el principio de otra cosa, Pele, mejor o peor, pero de otra cosa. Los indios eran indios, pero no tontos, y sabían que la victoria de Little Big Horn era el canto del cisne, el fin de la esperanza de recuperar el modo de vida que tenían antes de la llegada del hombre blanco. ¿Por qué huyeron? En busca de otra esperanza: salvar la vida y los restos que se pudiera del naufragio, emprender, resignados, otro "way of life". El mundo no se detiene por nada, Pele, y hay dos opciones: o bajarse de él o continuar de la mejor forma posible en su órbita. Y fue lo que hicieron Buffalo Bill y Toro Sentado cuando vieron que se habían agotado sus respectivos ciclos. Yo jamás habría hecho circo de una epopeya como la que a ellos les tocó vivir, pero cada cual saca la cabeza fuera del agua como Dios le da a entender.

Caballo Loco se quedó, sus motivos tendría. Yo sigo insistiendo, puede que me equivoque, en que toda causa que nos empuja a hacer algo conlleva una esperanza, la que sea, de que de nuestra acción devenga algo. Si no, optaríamos por la inacción. ¿Qué esperaba Caballo Loco? Quizás salvaguardar su dignidad, la de su pueblo, morir con las botas puestas... Y ya ves, le asesinaron a bayonetazos, pero pasó a ser uno de los guerreros que cabalgan por el cielo para toda la eternidad. ¿Buscaba eso, entrar en la leyenda, la inmortalidad? Pues lo consiguió...

"How" (¿era así?), Caballo Loco. Petons.

6 Febrero 2008 | 12:38 PM

rincones

rincones dijo

Cuando yo era niña prácticamente todo lo que se emitía por televisión provenía de EEUU, Madeleine, y me despertó la curiosidad por saber lo más posible de ese país. Llegué a aprenderme hasta los nombres de todos los presidentes hasta Johnson, el que gobernaba en aquella época, y los 50 estados, la situación de cada uno de ellos en el mapa... Ya ves cómo sería el interés que me despertaba todo aquello que mi padre me regaló cuando yo tenía 11 años un libro precioso titulado "Historia de Norteamérica", y lo leí en un par de días. Los indios me apasionaban... En fin, cosas de chiquilla.

Con respecto a la esperanza, cuando más falta hace es precisamente cuando peor van las cosas. ¿Cómo superar sin ella los malos momentos? A lo mejor soy muy simple, Made, pero prefiero ser una tonta esperanzada que una lista amargada. Al final ocurrirá lo que tenga que ocurrir, pero al menos no me habré pasado la vida vacía y hundida en abismos.

Besos, linda.

6 Febrero 2008 | 01:23 PM

rincones

rincones dijo

La esperanza es la luz que nos guía, Earendil, qué duda cabe. A veces plena luz del día, a veces la que proyecta un faro en medio de la oscuridad más cerrada y que apenas se aprecia débilmente, pero lo único que permite que nos orientemos en esa oscuridad que amenaza con tragarnos.

Nunca se puede renunciar a ella, sentarse, como Sabina, en la escalera a silbar, o jamás nos moveremos de esa escalera.

Baci, querido Earendil.

7 Febrero 2008 | 09:39 AM

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Sobre mí

Realmente somos dos personas en esta sección. Un grancanario, EUDLF, y una sevillana, RENAISSANCE. La idea de publicar un blog conjuntamente viene de nuestra inquietud por expresar ideas, cuanto menos, curiosas en un crisol de chispas.

Lo más extraño es que jamás nos hemos visto en persona. Pero la amistad ha crecido en nuestros momentos más duros y dolorosos. Valga como brindis nuestra aportación al mundo de las letras, los sentimientos y nuestra esperanza de que el ser humano es un espíritu sin fronteras.


(How to tell stories. De Sebastian Holmer).

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