ROSA DE NOVIEMBRE

como se deshoja la rosa de noviembre.
Se arrastran lentas las horas por la esfera del reloj,
todas esas que llegaron tarde a su cita con la vida.
Y por alguna escondida grieta de la maquinaria
escapan con la noche, que se expande y se hace cuadrada,
como la habitación, que se hace otoño, como la rosa que la habita,
para seguir, horas y noche, al cortejo fúnebre acompañadas
de los últimos pájaros de agosto, ya moribundos,
de los primeros y tristes pájaros de septiembre,
del olor a pétalos marchitos.
Tras los cristales de la ventana,
punteados de gotas muertas de lluvia,
desfilan los cadáveres de las primaveras que no pudieron serlo,
los de veranos tan estériles como los pechos
con que amamantó la tierra a la rosa,
a la ajada rosa de noviembre, que quiso ser mujer,
pobre rosa, y que ya solo destila terpenos
acibarados como lágrimas.
Alborea la mañana, un lívido y apenas tibio sol otoñal
hace dolorosos esfuerzos por horadar oscuridades,´
por iluminar las orillas de aguas que no fluyen,
nubes que no se deslizan en el cielo, ´
las decrépitas paredes de la casa, silueteadas
por verdinoso y húmedo musgo.
Cayó noviembre como un verso deshojado,
sin resuello, inútilmente olvidado.
Y ella, que ya no vivía, se deshizo en lágrimas
por todas las primaveras encerradas en los necios otoños.
Joaquín Marín
se deshojó a sí misma,
por no dar tiempo a que el tiempo la deshojara.
RENAISSANCE






Una mujer entre las ruinas. dijo
Y cayó la vida. Entre las ruinas una ruina más que no reverdece más allá de la tierra centinela que paciente espera el postrer momento sabiendo que siempre llega. Saludos.
2 Junio 2008 | 01:46 AM