La Coctelera

rincones

24 Octubre 2008

¡TAXI....! (Y 2)

El tercero de los taxistas, madrileño si no recuerdo mal, refería que su mujer, tras llegar a la conclusión de que estaba demasiado gordo, había decidido ponerlo a régimen, régimen suplementado por unas pastillas cuyo efecto laxante él desconocía. Salió de buena mañana a trabajar y, estando en la parada de taxis, sintió gases removerse en sus intestinos. Aprovechando que estaba solo decidió darle rienda suelta al que más pugnaba por salir. Pero.... no salió solo, sino acompañado de otra sustancia en estado semilíquido, además de por un olor tan insoportable que tuvo que abrir las ventanas para poder sobrevivir. Se fue a su casa, se duchó, se cambió de ropa, dejó la que había ensuciado sumergida en un barreñito con agua , se subió de nuevo en su taxi y cuando se dirigía de nuevo para la parada se percató de que tenía una rueda medio vacía. De camino al taller, al parar en un semáforo intentó levantar el pie del embrague, pero  le resultó imposible. Lo tenía  pegado al pedal. Imaginando que sería un chicle adherido a la suela del zapato, se agacha para quitárselo y… ¡otra vez! El laxante actuaba de nuevo, y el pobre hombre, aturdido por la inesperada avalancha fecal, apretó el acelerador inadvertidamente y chocó con el coche de delante, que aún estaba parado ante el semáforo. No hubo más remedio que bajarse en semejante estado para hacer el parte amistoso con el conductor del vehículo afectado. Por lo visto, este se mataba de la risa por más que intentaba disimularlo….

Volvió a su casa para ducharse y cambiarse de nuevo de ropa, y su mujer, que ya había llegado, para colmo le montó una bronca de antología por el estado en que había dejado dos calzoncillos y dos pantalones.

Un taxista de Jaén relató la historia que a mí me parece más divertida y más tierna. Recogió en un pueblecito de esos pequeños que hay por aquellas tierras a un matrimonio mayor, una pareja de viejecitos a los que, tras acomodar en los asientos traseros, puso el cinturón de seguridad. Llegados a la capital, al destino pedido por sus pasajeros, nada más parar el anciano le dice al taxista:

- Pero hombre, suéltenos. Si le voy a pagar…

Y como “fin de fiesta” del programa llamó una chica joven para contar una experiencia que, según decía, había sido tan traumática que desde entonces cada vez que veía a un profesional del gremio se descomponía. Claro, una piensa ya en lo peor… Una tarde lluviosa salía del médico con su hijita de año y medio y tomó un taxi.

- La niña hizo lo que cualquier criatura de esa edad: andar por encima de los asientos. Al poco el taxista se vuelve y me pregunta qué hace la nena, y le respondí que lo natural en una cría tan pequeña. Me dijo que si no podía hacer que se estuviera quieta, y le contesté que sí, que como poder, podía, pero que no estaba dispuesta. Por Dios, una niña tan chica… ¿Qué va a hacer? Pues corretear, en este caso por los asientos. Y de repente el energúmeno para el vehículo y nos hace bajar a la niña y a mí. ¡Nos echó del taxi, lloviendo como estaba!

Aquella había sido su tan traumática experiencia, esa que no la permitía ver a un taxista sin estremecerse. Casi no daba crédito a lo que escuchaba, pero menos aún cuando oía a los contertulios de Carlos Herrera intentando convencer a la joven madre entre suaves sarcasmos, bromas y veras de lo incívico de su actitud, incluso de los riesgos que conlleva tener a una niña tan pequeña sin sujetar debidamente ante la eventualidad de un frenazo en seco, y que la buena señora seguía erre que erre, sin cejar, en que se trataba de una criatura de solo año y medio y que lo normal era que se moviera, que no estuviese quieta. Y es que, como decimos en mi tierra, hay gente pa to…

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14 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Mantis

Mantis dijo

jajaja... ya vuelvo más tarde. Es que mi Carlitos Herrera tiene una gracia que pá qué... me encanta su ironía y sentido del humor, pero que conste que sus afonías de Abril no tienen que ver nada con la Feria ni con su caseta...

Luego entro al tema taxi.... ;-)

Besos libres como los taxis

24 Octubre 2008 | 09:57 AM

rincones

rincones dijo

Carlitos tiene todoel artedel mundo, Mantis, una guasa y una ironía fina que pa qué.... Mira que tenía gracia el programa aquel que tituló "la hora de los fósforos", en honor a una señora del publico que aseguraba ser una auténtca "fósfora" (en vez de "forofa") de su espacio.

Aquí te dejo algunos momentos de ese programa...

-El guardés de una finca le puso de nombre a su cuarto hijo Susdoy ¿Por qué? Porque señores... «Jesús, José, María y María, Susdoy el corazón y el alma mía.»

-Un turista alemán estaba comiendo en un restaurante de la costa balear. Al levantarse, se le quedó un testículo atrapado en la silla de anea. Su mujer empezó a darle vueltas a la silla para sacarlo. Pero cada vez estaba más hinchado... y menos aliviado. Al final, imagínense cómo pudo acabar la cosa.

-Roberto, que se tragó la pastilla de jabón, en el vuelo Moscú-Madrid... Llegó a Barajas echando espuma por la boca como la niña de El exorcista.

Esos y otros momentos del programa los relató en uno o dos libros, ahora no recuerdo, con gracia y un estilo directo, conciso y brillante.

Besotes risueños, linda.

24 Octubre 2008 | 11:09 AM

Otra persona

Otra persona dijo

Que bueno esto de los taxistas, si escribieran un libro con sus experiencias…o bueno creo que hay más de uno que lo hace.
El otro día cuando me dirigia al trabajo había unos niños en la glorieta haciendo dedo con un cartel que decia SEVILLA, claro pasé de largo porque no iba a sevilla y me sentí como un taxista.
Saludos.

24 Octubre 2008 | 01:05 PM

rincones

rincones dijo

Es la cara divertida de la vida, Otra persona, que también la tiene, aunque a veces parezca más bien la cara oculta de la luna... :-)

Seguramente habrá algún que otro libro que recoja las andanzas de algún taxista, puede. Lo que sí existe es un blog escrito por uno de ellos, le dejé el enlace al tío Antonio, en mi respuesta a su comentario del anterior post, es este:

http://www.nilibreniocupado.es/blog/

¿Todavía se sigue haciendo autoestop? Hace tiempo que no veo a nadie haciendo dedo, pero mira, esos chicos tuvieron buena idea. Se está maravillosamente ahora en Sevilla, la temperatura es deliciosa incluso en estos días en que ha llovido, y elotoño se nos va dejando caer casi sin sentir. Cualquier día de estos nos toparemos de boca con el invierno al doblar cualquier esquina, sin previo aviso, como casi siempre ocurre en mi tierra. Pero mientras..

Un besote grande, me alegra verte por aquí. :-)

24 Octubre 2008 | 02:28 PM

diasazules

diasazules dijo

Historias de taxistas.
La de los viejecillos la mas graciosa y tierna.

BESOS

24 Octubre 2008 | 09:41 PM

Otra persona

Otra persona dijo

Oye que bien está, lo iré leyendo poco a poco.
Lo que te cuento es veridico, a mí también me extrañó. Pero he de decirte que aunque la lluvia en Sevilla es una pura maravilla, no se referían a tu Sevilla y es que por aquí hay lugares que se los conoce por el nombre de Sevilla...el caso es que me sentí como un taxista de esos que cuando les levantas la mano, se paran y les dices donde vas, te contestan:
"No voy en esa dirección."
Te sienta fatal, porque ¿Los taxistas van a algún sitio en concreto cuando van solos?

El placer es mío.

25 Octubre 2008 | 10:27 AM

ren

ren dijo

¿Verdad que sí, Días? A mí fue la que más me gustó; me produjo tanta ternura...

Un besote.

25 Octubre 2008 | 06:46 PM

ren

ren dijo

Sí que está bien ese blog, Otra persona, amí al menos me gustó mucho.

Niña, eso me ha pasado a mí más de una vez, que le dé el alto a un taxista, me pregunte dónde voy y me responda que él no lleva esa dirección. Las dos o tres veces que me ha ocurrido me he quedado tan cortada por lo inesperado de la respuesta que no he tenido reflejos para preguntarle , pero te aseguro que la próxima lo hago. Ya es por curiosidad.... Hombre, yo supongo que es porque van ya de recogida a su casa, hartos ya de dar vueltas y deseando llegar. Si pueden subir a alguien que vaya en su dirección, pues genial, ganan unos euros y no se desvían. O quizás sean radiotaxis que van a recoger a alguna persona a un sitio determinado y mira, si pueden hacer otra carrera...

De cualquier manera, la próxima vez que nos ocurra preguntamos y luego nos lo contamos, ¿de acuerdo?

Un besote bien grande.

Eso de que la lluvia en Sevilla es pura maravilla ha estado muy bien.. ;-) (pero no te lo creas mucho, moja y pone chorreando y te acatarra como la de cualquier lugar del mundo) :-)

25 Octubre 2008 | 07:01 PM

girasol

girasol dijo

Yo he tenido experiencias buenas y malas con los taxis... supongo que como mucha gente. Curiosas situaciones las que cuentas ;)
Besos preciosa!!!!

27 Octubre 2008 | 01:05 PM

eltioantonio

eltioantonio dijo

Pobre hombre, mira si la ha pasado mal. No me imagino este seríe de castastróficas desdichas a la vez.

Besos

27 Octubre 2008 | 07:05 PM

Mantis

Mantis dijo

Gracias Ren por esos momentos "fósforos", antes era asidua, ahora el tiempo, el trabajo y la jefa... no me dejan escuchar ná.

Y digo yo... no hubiera sido mejor que esa señora hubiese puesto a su marido taxista a dieta y ejercicio "moderado" de colchón o por lo menos avisarle del remedio purgante que había puesto a su gordura... pobrecillo.

Anda que la mamá tiene también miga... vale que la niña tiene sólo un año y no se puede poner el cinturón, pero la mami....

Estaría bien que se animara la gente a contar sus anécdotas en el trabajo, ya tenemos las de los taxistas, seguro que de bomberos y fontaneros tienen que haber, bufff... ;-)

Besos guapa

27 Octubre 2008 | 07:43 PM

rincones

rincones dijo

Esa es la otra cara de la moneda, Girasol, la mayoría de las anécdotas que se contaron estaban protagonizadas por taxistas, pero también estaría bien oír a pasajeros contar las suyas, ¿verdad?

Besotes bien grandes. :-)

28 Octubre 2008 | 10:13 AM

rincones

rincones dijo

La verdad es que fue un rosario de desdichas las de este pobre hombre, Antonio. Y es que hay días que uno no debería de salir de la cama, porque todo sale mal, es una desgracia detrás de otra. Recuerdo que cuando era pequeña, sobre unos 12 ó 13 años, fuimos mis padres, mi hermano y y a pasar el día en Cádiz, en la playa.. Teníamos un Seat 600, y aún no había autopista, con lo cual el camino era mucho más largo y además por carreteras de las de antiguamente. Se le recalentó el motor dos o tres veces, así que había que parar, levantar la puertecilla y esperar a que dejara de salir humo. Y para colmo, pinchó 5 veces una rueda, ¡¡cinco!!, así que teníamos que buscar talleres en los pueblecitos que hallábamos por el camino. Llegamos a Cádiz a medio día,tardamos 4 horas en hacer un trayecto que duraba poco más de hora media. Horroroso....

Besos.

28 Octubre 2008 | 10:14 AM

rincones

rincones dijo

Ya me dijiste que te encantaba la Fosforera, Mantis, por eso busqué alguna de las "perlas" que se dejan allí. :-)

Mira, lo de la mujer de ese pobre taxista no tiene nombre, ni nombre ni apellido, porque hay que ver dar un laxante a una persona que está todo el día fuera de casa, por las calles, y encima sin avisar... Pero lo de la señora del niño es de juzgado de guardia. Imagina la educación que le está dando a esa criatura, sin enseñarle modales en la absurda creencia de que los niños, por el hecho de ser chiquitos, tienen bula para ser unos perfectos salvajes. Los niños son personas pequeñas, no animalicos del Señor, y desde pequeños hay que inculcarles esos modales. Ya se sabe que el arbolito que crece torcido....

Tendrías que haber oído a los contertulios de Herrera intentando convencer a la madre de lo equivocado de su proceder. Oye, pues no había manera, la buena mujer erre que erre en que un crío tiene que campar por sus respetos y que lo normal es que se mueva. Ni siquiera entendía que ya era cuestión de seguridad, qe si el taxista tenía que dar un frenazo la chiquilla salía volando como Superman. En fin, esta será como la madre de un alumno que tuve hace años, al que suspendí un examen porque le pillé con una chuleta. La buena mujer venía indignada, preguntándome que cómo podía suspender a su hijo por tan poca cosa. No sé, supondría que a menos que prendiera fuego al instituto cualquier otra cosa era pecata minuta... Al final terminamos la mar de amigas, pero no veas lo que me costó convencerla de que copiar en un examen estaba pero que muuuuy mal....

Besos. linda.

¿Anécdotas de bomberos y fontaneros? Uyssss.... ;-)

28 Octubre 2008 | 10:15 AM

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Sobre mí

Realmente somos dos personas en esta sección. Un grancanario, EUDLF, y una sevillana, RENAISSANCE. La idea de publicar un blog conjuntamente viene de nuestra inquietud por expresar ideas, cuanto menos, curiosas en un crisol de chispas.

Lo más extraño es que jamás nos hemos visto en persona. Pero la amistad ha crecido en nuestros momentos más duros y dolorosos. Valga como brindis nuestra aportación al mundo de las letras, los sentimientos y nuestra esperanza de que el ser humano es un espíritu sin fronteras.


(How to tell stories. De Sebastian Holmer).

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