La Coctelera

rincones

19 Noviembre 2008

LA PROFUNDA DEVOCIÓN DE VERÓNICA

La profunda devoción de la Verónica de “La profunda devoción de Verónica”, la fotografía de Saudek que encabeza este post, no tiene nada de religiosa. Es una devoción profunda, sí, pero carnal, intensamente carnal, el lado ambiguo del amor, del deseo, rayano incluso en las fantasías más oscuras, en ese aspecto quizás perverso y transgresor que es la sumisión.

El brazo masculino moreno, musculado y nervudo que desciende por el ángulo superior derecho de la imagen no puede menos que recordar al de Dios en “La creación de Adán”, una de las escenas del Génesis pintada por Miguel Ángel en la bóveda de la Capilla Sixtina. En ella, el Padre extiende un dedo hacia su criatura para insuflarle vida, el más bello acto de amor que puede concebirse. Sirve de eje a la composición la línea horizontal, sobre la que reposan las manos que se acercan, una para dar la vida, la otra para recibirla, las manos de dos seres que a pesar de sus tan diferentes condiciones, humana el uno, divina el otro, se encuentran en este momento tan trascendental en un mismo plano figurativo, como una metáfora del versículo 26 del Génesis I: Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza …

Sin embargo, es la línea diagonal la que vertebra la composición de Saudek, una diagonal perfecta formada por la figura de la mujer , frágil, delicada, entregada, y la del brazo masculino, fuerte, nervudo, urgiendo la entrega, diagonal que sitúa a ambos personajes en distintos niveles : él en un plano superior, ella inferior, recortados contra ese fondo de pared descascarillada y mohosa de sótano húmedo, ruinoso y comido de miseria que fue durante años tan protagonista o más de la obra de Saudek que sus mismos personajes. No es un acto de amor desinteresado y generoso el que se desarrolla ante nuestros ojos, como el que pintara Miguel Ángel, aquí no se extiende un dedo para insuflar vida, sino la mano para exigirla y arrancarla en el momento de ser besada. El brazo cae como un rayo que, siendo oscuro, paradójicamente ilumina el rostro de Verónica, transportado por un arrobo casi místico, los ojos cerrados, como cerrando asimismo con sus párpados cualquier posible ventana al mundo por donde pudiera escapar algo de sí misma. Parece concentrar cuanto es y cuanto siente, y expelerlo por su boca dejándolo salir en el aliento que acompaña al beso, depositando sumisamente no solo su vida, sino también su alma en la piel del hombre hecho dios.

El estatismo del rostro femenino casi sumido en el éxtasis contrasta con el dinamismo agazapado en un cuerpo erguido, tensionado, apenas aposentado sobre el filo de la banqueta. Dispuesto, como sugiere la posición de las manos sobre sus muslos, a saltar de ella a la menor indicación del dueño de la mano que besa. No acaba aquí la poética del contraste que acentúa el contenido emocional de la fotografía. Si la desnudez intenta despojar al hombre de su continua vergüenza , librarlo del obstáculo moral para permitir que aflore su humanidad desnuda y descalza, es precisamente ese delgado vestido, cursi y hasta kitsch como casi todo Saudek, el que resalta a través de sus transparencias la sensualidad y el erotismo del cuerpo que trasluce, su mansa, suave y casi virginal femineidad, subrayada por el moño bajo en que la mujer recoge su larga cabellera. Ese vestido no cubre nada, lo muestra todo, pero envuelve como papel celeste de celofán el regalo que Verónica hace de sí misma, de su alma exhalada en el éxtasis del beso a la mano masculina, de su sexo velado por gasas que no disfrazan su “olor a muerte” sino que la prometen, esa muerte en que uno muere cada vez que se entrega carnalmente a otro.

Este trabajo de Saudek quizás sea la excepción que confirma la regla que el escritor y semiólogo Roland Barthes aplicaba a la fotografía, de la que afirmaba que al consistir en un conjunto desordenado de signos no codificados , creaba un problema semiótico: una especie de “crisis comunicativa”. “La profunda devoción de Verónica” bordea y trasciende esa dificultad para mostrar sin ningún tipo de interferencia comunicativa una sexualidad descarnada, potente , simbolizada en una posición de poder junto a otra de sumisión, una sexualidad gruesa, de sal gorda refinada en una imagen de aparente delicadeza, gracilidad y casi candor , sin recurrir esta vez a un erotismo de reminiscencias medievales un tanto vulgares, groseras, como en otras ocasiones hace este fotógrafo.

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31 comentarios · Escribe aquí tu comentario

eltioantonio

eltioantonio dijo

Sin palabras ante tan buena explicación.

Saludos

19 Noviembre 2008 | 07:11 PM

Comentario

Comentario dijo

Carambolas!!! Lo mismito que cuando asistía de pequeño al Prado y un señor muy enseñoreado narraba lo que había en los cuadros y lo que no. Lo que pasa es que en tu caso resulta mucho más interesante. Eso sí, me has devuelto a esa infancia en la que verdaderamente la explicación se iba ajustando palabra a palabra a mi visión. Y yo sin saberlo!!!
Por cierto, la foto en cuestión es de poderosísima sexualidad, de tanta sensualidad desbordada. Sin la transparencia de ella la cosa hubiera cambiado a algo así como sumisión. En fin, una manera de verlo, hoy no he estado muy participativo. No aporto nada, pero me has "empujado" a la verborrea. Y ya es algo.

20 Noviembre 2008 | 09:22 AM

rincones

rincones dijo

Gracias por el piropo, Antonio. Nunca había comentado un cuadro, o una fotografía, y anima saber que no me ha salido la cosa tan maleja.. :-)

Besos.

20 Noviembre 2008 | 09:54 AM

rincones

rincones dijo

Sí que has aportado algo, Comentario: me hiciste sonreír cuando hablabas de señor muy enseñoreado del Prado, y después casi reír pensando en lo mal que hubiera llevado yo tenerme que "enseñorear" para explicar cuadros. Eso del traje de chaqueta lo llevo fatal... :-) A estas horas de la mañana unas sonrisas siempre son de agradecer.

Ya lo creo que es poderosísima la sexualidad de esta foto, es lo que me llamó la atención de ella, y precisamente el hecho de que la desprendiera de tal manera aun estando la mujer vestida. En mi opinión sí que la sumisión está ahí presente en la manera en que el hombre extiende ese brazo, rígido, como urgiendo una respuesta dócil por parte de la chica, en los ojos cerrados y la ausencia de cualquier otra expresión en ella que no sea la pura concentración en el beso que está dando y en lo que está entregando a través de ese acto de besar... Y en ese vestido transparente, mucho a juzgar por la parte superior de él, en el que la muchacha se envuelve como un regalo, dejándolo todo a la vista pero de una forma semi velada.

Para mí la sensualidad está más en sugerir que en enseñar, más en los prolegómenos de una relación sexual que en la relación misma, en ir anticipando al otro lo que se va a encontrar, lo que va a poder disfrutar, ir creando expectativas que aumenten el deseo y la pasión para cuando llegue el momento clave. Y creo que esa es la función que tiene este vestido en la composición.

En fin, tú ya lo sabes porque eres artista y escribes: cada obra es un mundo, y cada lector otro, y es difícil leer o ver con otros ojos que no sean los nuestros, interpretar lo que está ante nosotros con parámetros distintos a los que están grabados en nuestra retina, muestra mente y nuestro corazón.

Me alegra haberte despertado la verborrea, como puedes ver por la extensión de mi respuesta ha sido contagioso... :-) No todos los días se puede estar igual de lúcido y aportar algo importante para el texto, como en tantas otras ocasiones, pero dar pie a poder cambiar unas palabras con alguien siempre es un buen aporte, ¿verdad?

Besos.

20 Noviembre 2008 | 10:15 AM

Mantis

Mantis dijo

Heme aquí sorprendida y alucinada. Para variar tampoco conocía a Saudek y me ha impactado el mensaje que encierra cada una de sus fotografías.

Ésta en concreto me ha parecido extraordinaria, pero más aún tu capacidad para “ver” tanto en ella. Un paseo minucioso por cada rincón de la imagen que he disfrutado mucho Ren.
Lo primero que llamó mi atención fue esa división, marcada por la diagonal que separa lo divino de lo terrenal.
La dulce imagen del erotismo, del sexo y de la lujuria sobre un fondo oxidado, oscuro y ausente de colores.
Una entrega y sumisión bestial que supera el miedo a caer en la trampa.

Cuando voy a alguna exposición soy tan burra que lo hago sola, no quiero que haya nadie interpretándome lo que veo porque entonces no sería objetiva. Pero no me importaría ir a una exposición de Saudek o de quién fuera contigo, no sé disfrutaría más con las imágenes o contigo incluso sin traje.

Un besazo, es una pasada leerte

20 Noviembre 2008 | 11:55 AM

cambio-cuentos-por-globos

cambio-cuentos-por-globos dijo

Y sin embargo yo no le encuentra nada de grosero a la foto. Eso si, esa superioridad del hombre queda totalmente patente, como la fuerza de un brazo nervado y moreno, casi sucio diría yo que tiene como contrapunto la pureza de la caridad en la piel de ella. El deseo es una fuerza increible y aqui está patente. Hay cierta tensión es cierto. Me ha encantado la foto. Y ahora toca una frivolidad: daría cualquier cosa por tener ese vestido. Que pasada. Me encanta ese tipo de ropa, pero eso si, las transparencias las disimularia. Besos. Un gusto leerte de nuevo

20 Noviembre 2008 | 12:37 PM

Otra persona

Otra persona dijo

Yo Ren me quedo maravillada de la forma que tienes de explicar.
Te diria tambien que aquí veo dos sentimientos que llevados a sus extremos son fatales,
Y de los cuales ni la mujer ni la mano se libran.
La inferiodidad y la superiodidad.

Lo siento, siempre tiendo a ver algo relacionado con los sentimientos.

Besos.

20 Noviembre 2008 | 01:24 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Amparo, Saudek es ya toda una atracción turística en Chequia, su país natal. A mi me gusta y me gustan sus gordas, pero…

Interpretar los “cánones” como un hándicap es siempre un error, pero “comentario” acierta (en el post de las gordas) cuando dice que la desmesura oculta la “esencia” de una obra. Aunque…

En primer lugar las cosas no tienen ninguna clase de esencia, son verdaderas o falsas, pero no tienen ni esencias ni almas.

En segundo lugar el tamaño no sé si importa, pero es un elemento más, como el color, la textura, el ritmo o la melodía, las cosas ocupan un espacio y un tiempo, así pues, ¿qué problema hay en que sean grandes o pequeñas? Otra cosa es que el espectador valore más unas que otras, como los hombres que gustan de pechos grandes y las mujeres de hombres altos.

Algo muy distinto es que lo obvio oculte lo necesario como le ocurre a Botero, a Saudek y a muchos más, sean artistas o no. Y ese no es un problema solamente de tamaño, de los gordos o feos, también lo es de los bellos y esculturales, depende. ¿De qué? De un raro equilibrio. Es como cuando los grandes cantantes de ópera versionan canciones pop, de los Beatles, por ejemplo.

Lo contrario también sucede, es la otra cara, George Harrison no hubiera podido con ningún Wagner, se hubiera ahogado, no habría resistido.

Saudek es la otra cara de David Hamilton, otro fotógrafo de mucho éxito. Uno es Pavarotti cantando “Something” y el otro es Harrison cantando los “Nibelungos”

http://www.hamilton-archives.com/

Es la “condición” de la pornografía, de los manuales de instalación de cualquier artefacto, de los prospectos medicinales o de las fotografías de bebés y mascotas. De los poemas de los enamorados, de la “Fura del Baus”, de tu hija asistiendo a clases de ballet.

¿Hay algún baremo?, ¿alguna manera de saberlo? Hay una, pero no es popular.

El pintor Roberto Luongo afirma que la fotografía nos habla del pasado, en cambio la pintura lo hace del presente. Eso tiene que ver con la verosimilitud que nos proporciona el artefacto que usamos, máquina o mano. La que manda siempre es la cabeza, pero no es lo mismo andar erguidos que a cuatro patas.

La verosimilitud siempre se confunde con la verdad, ambas cosas forman parte también del menú, como el tamaño, el color, el sabor, el olor, el…

Por eso la pornografía es verosímil, es lo que todos buscamos en ella, no que sea verdad.

Eso que dice Barthes, se aplica a todas las artes.

Besos, Amparo.

20 Noviembre 2008 | 06:51 PM

girasol

girasol dijo

Muy buena explicación Ren, a mí me sugiere sumisión de la mujer al hombre.... Sensual, pero en ella veo a la mujer en un rango inferior al del hombre.... Un besazo preciosa!!!!

20 Noviembre 2008 | 07:38 PM

Comentario

Comentario dijo

Una gran masa vegetal es violentada con la presencia de dos puntos de luz que destacan y rompen el equilibrio. Un silencio estático rompe a llorar desesperado ante la calma hecha mil pedazos.
Un sueño invade a otro, superior en historia, y desgrana semilla a semilla, día a día, la complicidad imperativa de quienes sólo se sospechan a sí mismos.
Y luego, pasado el tiempo, la quietud retoma la lógica y desaparece la magia aparente de la pobre condición humana.
Hoy sí, hoy he podido interpretar tu escena. Algún día sabré.

21 Noviembre 2008 | 10:25 AM

ren

ren dijo

No, si a mí a Saudek me lo han presentado hace unos días, Mantis... Me ha enamorado, fascinado, apresado...

Ver es solo cuestión de mirar, y es el fotógrafo el que proporciona eso que se mira y termina por verse y por interpretarse, porque al fin y al cabo siempre se termina por eso: por interpretar, posponiendo incluso lo objetivo y anteponiendo la propia subjetividad.

Esa línea diagonal es lo primero que llama la atención, ¿a que sí? Es una maravilla de composición... Parece dividir en dos planos; puede que sean eso que dices, el terrenal y el divino, porque desde luego ese brazo masculino parece provenir del cielo y la actitud de él es como la de un dios, exigiendo devoción de su criatura. A mí me da más la impresión de que lo que se pretende resaltar es la condición de superioridad del hombre con respecto a la de inferioridad de esa mujer, el plano de sumisión absoluta en que se encuentra ella. Pero a saber... :-)

Lo que sí parece cierto es que ella ha caído en esa trampa que mencionas, la de ofrecer un amor absoluto a cambio de nada, en desigualdad de condiciones, porque no hay duda de lo que uno "da" y la otra entrega.

Si tienes el valor de aguantarme el rollo, que ya hay que tener, yo te acompañaría encantada, pero por tu madre bendita, el traje de chaqueta no... ;-)

Besotes, guapa.

Por cierto, espero que los arreglos o lo que sea de la casa de la bicha duren poco, porque no se ve más que una cortinilla gris...

21 Noviembre 2008 | 11:04 AM

ren

ren dijo

No, ni yo tampoco veo nada de grosero en la foto, Globos... Esa en concreto es todo delicadeza a pesar de que lo que sugiere pueda ser considerado una perversión por lo general, me refería en el post a que Saudek no suele ser muy "delicado", precisamente, sus imágenes son de lo más explícito y a veces bastante groseras para la sensibilidad media. Todo ese deseo tan fuerte que mencionas lo ha plasmado aquí con una delicadeza y suavidad poco habituales en lo que conozco de su fotografía.

Oye, pues si te gusta ese vestido, a comprar gasa y a mandártelo bordar en esos tonos.. :-) Incluso se podría pintar con pintura de tela y plantillas de stencil, ¿por qué no?

Besos.

21 Noviembre 2008 | 11:14 AM

ren

ren dijo

Qué va, Otra persona... Lo de explicar no tiene mérito, he estado tantos años dando clase que ya lo que tengo es deformación profesional, y escriba o comente me resulta ya difícil salirme del tono de "maestra explicadora y pelma"... :-)

Eso mismo que tú ves es lo que yo veo: la expresión de unos sentimientos extremos, que en modo alguno pueden ser satisfactorios para él ni para ella. Ninguna relación marcada por el desequilibrio puede beneficiar a ninguna de las dos partes, a la que está en inferioridad porque la despersonaliza y termina vaciándola de sí misma, y a la que se sitúa en el plano de superioridad porque aún lo afianza más en esa posición y en la desvirtuación de lo que debe ser realmente la manera en que han de relacionarse dos personas, y más en el terreno sentimental.

¿Hay algo de malo en tender a ver siempre algo relacionado con los sentimientos....? :-)

Besos.

21 Noviembre 2008 | 11:29 AM

Otra persona

Otra persona dijo

Por el bien del ser y del humano espero que no...Gracias Ren.
Besos.

21 Noviembre 2008 | 11:51 AM

ren

ren dijo

Yo pienso lo mismo, Otra persona, por muy hosca e insensible que pueda parecer a veces una persona todo ser humano posee un esqueleto emocional hecho de sentimientos, nadie es ajeno al amplísimo abanico de ellos que existen. Teniendo en cuenta hasta dónde puede llegar la naturaleza humana, pobres de nosotros si algún día nos viésemos privados de ese esqueleto...

Besos, y.. de nada. :-)

21 Noviembre 2008 | 11:57 AM

Otra persona

Otra persona dijo

Pues "nada"... que tengo un mareo ya que no te quiero ni contar Ren.

No sé porqué en eso que dices me viene a la memoria Eugenio, aquél humorista tan serio, buenísimo. Tenía una planta de mala uva, pero que me da a mí que era todo lo contrario...

Qué intrigantes son las manos Ren, no hace falta ni ver el rostro para imaginar el gesto....eso es realmente lo que más me llama la atención, que el se pueda ver allí donde no se ve.

21 Noviembre 2008 | 01:08 PM

Otra persona

Otra persona dijo

Que "dixle" por dios (que el, no, el que)

21 Noviembre 2008 | 01:10 PM

ren

ren dijo

Saudek fue uno de los primeros fotógrafos checos que se dio a conocer en occidente, Pele, llevó a su país a la palestra del arte mundial, y no dudo de que en su tierra le hagan hasta la ola..

Yo creo que los cánones solo son handicaps en lo sociológico, pero no en el arte, y la prueba está en que Lucien Freud cobró 30 millones de dólares, el mayor precio pagado por una obra de un pintor vivo, por esa señorita sobradísima de carnes a la que nadie querría colgada de su brazo por la calle, pero sí colgada en la pared de su salón. En que Botero se ha hecho rico y famoso por su colección de "personas normales con volúmenes", porque él dice que no pinta gordos. En que Leonard Nimoy reverdece los laureles que ya se le secaron al señor Spock gracias a señoras que se salen del mapa, del de los EEUU y del de los cánones.

La teoría que barajábamos en el post anterior me parece interesante, y seguramente cierta, y digo "seguramente" porque yo de arte entiendo poco o nada, sois Comentario y tú los expertos, cada uno por un motivo. Hablábamos de "esencia" o "alma" en plan metafórico, las cosas no la tienen, efectivamente, pero en mi opinión cuando alguna de ellas alcanza la categoría de verdadera obra de arte ha de tener ..no sé..llámale "chispa", un algo que la diferencia de las demás. Dicen que Miguel Ángel, cuando terminó su Moisés, le espetó "¿Por qué no me hablas?". La "vida" que él veía en su estatua es lo que creo que debe tener una obra de arte, un halo de individualidad, de personalidad, una singularidad que la haga única e irrepetible, una voz propia. Como aquel jardín de Velázquez, que ni siquiera figuraba en el cuadro pero que es el más bello jardín jamás pintado. Esa es la clase de esencia o alma de que hablábamos.

Efectivamente, el tamaño es un elemento más, y en según qué no debiera importar, pero para mucho sí que lo hace, como muestran los mismos ejemplos que das. Es que esa es la cuestión: lo grande se "mete" por los ojos. Una señora de "pechonalidad" poderosa atrae inmediatamente la mirada, como esos hombres altos que mencionas. Es ver una señorita de estas o uno de esos señores que parecen la cruz de guía de los pasos semanasanteros e írsete los ojos... Al lado de una de estas mujeres, otra que sea rasa, tarrasa y castellón de la plana pasa desapercibida para la mayoría de los hombres, y ahí íbamos: al impacto visual que posee lo grande, y a que, como dices, aprovechando eso haya artistas que con lo obvio oculten lo necesario, lo necesario para que su obra sea realmente una obra de arte, con esa "chispa", con ese "algo" que la convierten en una obra única. El Moisés sería lo que es en cualquier tamaño que se hubiese esculpido, o ese jardín de Velázquez, pero hay otras a las que si reduces de tamaño se te quedan en un bluff porque son solo obras, sin el adyacente especificativo "de arte".

So malaje, ¿tú por qué tienes que usar pa ejemplificar esas cosas a mi George Harrison..? (risas) Era broma.. Es cierto, ese equilibrio ha de existir para todos, guapos o feos, es necesaria una adecuación que conduzca a la verosimilitud, a que el producto final sea creíble, aunque no verídico. Eso lo tenían bien claro en el teatro clásico, ya desde Aristóteles, que lo consideraba condición "sine qua non " para la literatura en general y el teatro en particular. Montserrat Caballé no me parece creíble cuando canta ese tema de Mecano "Hijo de la Luna", qué quieres que te diga, ese tema me lo parece más en la voz delgadita de Ana Torroja que en la rica y suntuosa de la Caballé. Y en cuanto a George Harrison.... ni falta que le hacía cantar los “Nibelungos” , hala...

Pero, ¿de qué baremo depende todo esto? Hijo, no me dejes con la duda..

Besos, Xavier.

21 Noviembre 2008 | 01:12 PM

ren

ren dijo

Es lo mismo que yo veo, Girasol, una escena, no de amor equilibrado, sino de sumisión. pero siempre que interpreto algo, un texto o en esta ocasión una imagen, recuerdo la frase de un poeta francés que nos dio una conferencia cuandoe stábamos en la Facultad, y que, sonriendo irónicamente, hablaba del asombro que sentía y todo lo que aprendía de los críticos cuando comentaban sus obras. "Pero.... ¿todo esto quería decir yo cuando escribñia ese poema? halaaaaaaaaaaa...", nos decía con mucha gracias.

En fin..

Besos, guapa.

21 Noviembre 2008 | 01:21 PM

ren

ren dijo

¡Pero Comen, niño.....! ¡Si me has dejado un post..! :-)

¿De qué tiene miedo el silencio que llora? La condición humana es lo que es, no creo que nunca lleguemos a conocer al otro. Como mucho, a sospecharlo, exista el nivel de complicidad que exista. Ni a alcanzar puntos fijos de equilibrio. La calma solo suaviza las perspectivas, como esos filtros que se colocan en los objetivos de la cámaras, pero no cambia lo que hay frente a ellas. La magia de nuestra condición está, a mi modo de ver, en ser capaces de generar sueños, en establecer complicidades con otros sabiendo que a la larga estamos haciendo piruetas en un trapecio sin red, en saber que la calma solo es un efecto óptico y el equilibrio un paso en falso sobre arenas movedizas. Y, a pesar de ello, seguir adelante, equivocados, como creo que es el caso de la escena de la foto, o en lo cierto, pero siempre seguir adelante.

Besos, feliz fin de semana y un montón de zenkius por no quedarte quieto, sino arriesgarte a interpretar. Eso es seguir, eso es saber. Y eso es magia, y no aparente.

21 Noviembre 2008 | 01:57 PM

ren

ren dijo

Qué me vas a contar a mí de mareos, Otra persona... :-)

Lo de Eugenio era una pose, una manera de enfatizar en la gracia del chiste mediante el contraste que supone ésta con el negro de su vestimenta y la seriedad, pero por lo que tengo entendido sí que era una bellísima persona.

Sí que las manos tienen vida propia, hay quien habla más con ellas que con la voz, y son el subryado y puntuado de muchas de las frases que emitimos oralmente, su contexto y situación. Fíjate si tienen vida propia que han pulsado sobre tu teclado lo que ellas han querido, no lo que querías tú...je.. Y sí que se puede ver allí donde no se ve, solo hace falta saber mirar.

besos.

21 Noviembre 2008 | 02:22 PM

Otra persona

Otra persona dijo

Sí lo han hecho...o que él se pueda ver allí donde no se ve.

Ya está...besos

21 Noviembre 2008 | 05:20 PM

ren

ren dijo

Esa es otra posibilidad, Otra persona...

besos.

21 Noviembre 2008 | 05:35 PM

earendil

earendil dijo

Hola Ren !

Me encanta el comentario del Cuadro, es precioso, me ha encantado "escucharte" en este post...

Lo cierto es que Jan Saudek es un baluarte de la fotografía, y aunque su estilo es apabullante y te golpea mordiendo la realidad, sientes calma contemplando sus creaciones, sus pinturas, sus fotografías,su estilo perfecto y provocador...

De verdad, me ha encantado encontrarme con este post tan sensacional...

Arrivederci amiga !

21 Noviembre 2008 | 06:51 PM

el-peletero

el-peletero dijo

No es cierto que el “Moisés” de Miguel Ángel fuera igual con otro tamaño, en último término no.

Como dice Wallace Stevens un cambio de estilo es también un cambio de tema.

En principio las obras están pensadas para ser vistas “in situ” y mucho más lo estaban entonces que no existían sistemas de reproducción. La misma música siempre era en directo.

En el post anterior dices algo sobre la realidad y el artista que se ha convertido en un lugar común. Para seguir con Wallace Stevens, el también dice que lo real es solamente la base, pero es la base.

¿Cuál es el baremo?, no lo puedo decir en público.

Besos.

21 Noviembre 2008 | 09:00 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Qué puedo decirte, querida Ren, que ya no te hayan dicho? La foto es tan espectacular como la apreciación y la explicación que nos diste de ella. Besos y gracias por otro post incomparable.

22 Noviembre 2008 | 04:46 AM

ren

ren dijo

Es verdad, Erarendi, ahora que recuerdo, tú sentías una gran afición por la fotografía.. :-)

Yo hace solo unos días que "conocí" a Saudek, pero lo que he visto de él me ha impactado realmente, hasta el punto de que no me pude sustraer a traer aquí esa foto, una de las que más me ha impresionado. Siempre me impactan sos autores, cultiven el género que cultiven, que son capaces de reflejar todos esos aspectos desagradables de la vida que nadie quiere mirar con un ojo capaz de encontrar en eso la particular estética que posee la deformación, el horror, la fealdad, la muerte.. Incluso, como en el caso de Saudek, los instintos humanos.

baci, Earendil.

24 Noviembre 2008 | 10:00 AM

ren

ren dijo

Si tú lo dices, así será, Pele, el entendido en Arte eres tú. No pensaba que un cambio de tamaño implicara también un cambio de estilo, creía que era mera cuestión de dimensiones, y que de alguna manera las obras de arte son como las personas, cuya valía no depende de su altura sino de algo bien distinto: ese "algo" que llevan dentro, y en concreto en esta estatua ese "algo" que cuenta la leyenda que arrancó aquella exclamación a su autor. Suponía que ese alma, esa perfección y singularidad de que consiguió Miguel Ángel dotar a su Moisés la conservaría fuese cual fuese su tamaño.

Petons.

24 Noviembre 2008 | 10:00 AM

ren

ren dijo

Gracias, Madeleine. La foto sí que es espectacular, como todo Saudek, espectáculo puro y casi siempre duro. Y mis apreciaciones...pues de lo más subjetivo, pero es lo que me sugiere esas imágenes.

Besos, querida amiga.

24 Noviembre 2008 | 10:03 AM

el-peletero

el-peletero dijo

No hablo de valía, ren, no hablo de eso.

Creo que si usas el color amarillo es por una razón distinta a si usas el color rojo, ¿no?

Si esculpes en mármol o en madera el resultado de la escultura es diferente, ¿no?

Pues con el tamaño ocurre igual. No es lo mismo pintar al oleo que pintar con acuarelas. Es diferente un cuadro pequeño que la Santa Cena de Leonardo que debía ocupar todo un paño de pared. Incluso el “cliente”, quien encarga la obra, también forma parte de la receta, de la obra misma. Y por supuesto el tema.

Antes el artista era ninguneado porque usaba las manos, ahora es ensalzado porque usa la cabeza. Ni antes era un descabezado ni ahora es un manco.

Todo eso viene a cuenta de la visión “romántica” del artista como un ser por encima de las demás personas. Y eso que hablas tú de la perfección (Miguel Angel, como todo buen negociante era un listo y esa frase era una muy buena manera de venderse, que los artistas también comen y defecan, no son ni ellos ni sus obras entidades descarnadas) no existe a no ser que creas en las ideas platónicas que no son más que eso “creencias”, que como las opiniones, ya sabes, son como los culos, todos tenemos uno.

Besos.

24 Noviembre 2008 | 04:57 PM

ren

ren dijo

Como te dije en mi anterior respuesta, si tú, que eres el entendido en Arte, lo afirmas, debe de ser así. No me dejo llevar por ideas platónicas, pero sí por mis sensaciones, y cuando alguna obra de arte que he visto en foto me ha llegado al alma, a la mía, y he tenido luego la suerte de contemplarla en algún museo, la esencia de eso que me transmitía no ha cambiado. Me seguía diciendo lo mismo, más alto y más claro, pero lo mismo. Es una apreciación subjetiva, ya lo sé, pero es como lo siento.

A mí esa visión romántica del artista como ser superior me parece absurda; es cierto que el demiurgo viene a ser como un Dios, porque crea, pero el tener ese don no lo convierte en alguien situado en un plano superior, sino en un nivel distinto. Admiro profundamente a los artistas, pero de ahí a deificarlos... Es cierto que lo hace mucha gente, y hasta llegar a puntos verdaderamente patéticos y ridículos. Ya te contaré otro día una conversación que oí entre dos compañeros míos de Lengua y Literatura sobre Alberti. Me falto vomitar y llamarles idiotas a los dos y hasta al mismo Alberti.

Besos.

25 Noviembre 2008 | 02:18 PM

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Sobre mí

Realmente somos dos personas en esta sección. Un grancanario, EUDLF, y una sevillana, RENAISSANCE. La idea de publicar un blog conjuntamente viene de nuestra inquietud por expresar ideas, cuanto menos, curiosas en un crisol de chispas.

Lo más extraño es que jamás nos hemos visto en persona. Pero la amistad ha crecido en nuestros momentos más duros y dolorosos. Valga como brindis nuestra aportación al mundo de las letras, los sentimientos y nuestra esperanza de que el ser humano es un espíritu sin fronteras.


(How to tell stories. De Sebastian Holmer).

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