La Coctelera

rincones

12 Diciembre 2008

LAS CONFIANZAS

Un par de meses después, viendo que ni me mataba ni nada por el camino, empecé a tomarle confianza al coche y a dejar de desear encontrarme el hueco en su lugar cuando bajase al otro día a buscarlo. Tanto es así que cuando años después me lo robaron  me enfadé una barbaridad, y al recuperarlo (una de las cosas más necesarias en esta vida es  tener un amigo en la policía municipal) casi lo beso en los morritos. Al coche, no al municipal.

Ese nivel de confianza se fue incrementando hasta el punto de que  llegó un momento en que conseguí ponerme a 90 por hora en la autovía, con cara de velocidad y ya en cuarta  casi todo el tiempo, porque mi Rafi nunca me enseñó a meter quinta.  Yo sabía cómo se ponía, de verlo hacer cuando viajaba de copiloto, pero durante 4 años ni lo intenté. Mi Ford y yo habíamos llegado a una entente cordial: él no trataba de dominarme a mí y yo no trataba de dominarlo a él, y meter quinta me parecía darle ventaja, dejarle ir a una velocidad que me parecía  ingobernable. Hasta que una mañana me llamaron al instituto para decirme que mi hijo había tenido un pequeño percance, nada grave, pero le habían dado unos puntos en un pie. Y cuando llegó la hora de salida, me encomendé a todos los santos del calendario y metí quinta para llegar cuanto antes. Llegué, llegué, y de una pieza, así que al otro día, ya que había conseguido confraternizar con esa marcha, volví a usarla. Y entablamos tal amistad que terminé por dejar pegado el piececito al pedal y ponerme a 160 por hora en cuanto entraba en la autovía. Antes de que entrara en vigencia el carnet por puntos, claro, cualquiera se atreve a eso ahora…

Para decir la verdad, terminé por tomarle gusto a conducir por autovía y autopista, acabó siendo un verdadero placer para mí devorar kilómetros por ellas, con la música a un nivel de decibelios algo superior al que acostumbro, y a eso contribuyó el cambio de coche. No sé si el Ford salió malillo o es que yo contribuí a acelerar su muerte a fuerza de estresarlo, pero el caso es que a los pocos años hube de cambiar de vehículo, y me decidí por un Suzuki Ignis, un todoterrenito monísimo y de asiento alto, que era lo que quería. Es que lo que tiene ser bajita, que el Ford o cualquiera de asiento bajo, visto de lejos cuando lo conduces, parece el coche fantasma.  Sentarse en ese asiento era hacerlo en un trono, desde sus alturas tenía un dominio perfecto de la calzada, y eso contribuyó a darme seguridad.

Disfrutaba en carretera, pero me angustiaba el tráfico en ciudad. Llegué a conducir bien, muy bien, pero me temo que nunca aprendí a circular, que es una cosa bien distinta, y creo que en parte se debe a una experiencia vivida a los muy poquitos meses de estrenar el carnet que me dejó medio traumatizada. Una prima mía, que a sus múltiples cualidades une la de ser tenaz en grado sumo y desplegar sus artes seductorias, que son muchas, con el ingenio suficiente para convencerte hasta de que los burros vuelan, me pidió un día que la llevase al centro de Sevilla. “Yo te guío. Si es facilísimo.. Y además, en verano está todo desierto, solo encontraremos cuatro coches para hacer bulto, mujer, ya verás, y necesitas soltarte un poco”. Yo solo pensaba en el dédalo de calles estrechitas, por las que solo cabe un automóvil y si encoge barriga, por las que la irresponsable de mi prima me quería meter, y me entraban los sudores de la muerte. Pero como la palabra “No” no figura en mi diccionario, accedí, vestidita de miedo. Ella me guiaba… “Ahora a la derecha”. “Cuando pasemos ese cruce gira a la izquierda”. Y de vez en cuando, por el rabillo del ojo, yo veía que se persignaba. Una vez, y otra, y otra… Eso me descomponía. “Dios mío, ¿qué habré hecho, en qué habré metido la pata para que esta criatura no pueda evitar persignarse de esta manera tan ostensible?¿Me habré saltado un semáforo en rojo, un stop..? ¿Qué...?”  El tiempo que estuvimos circulando por las calles del casco histórico, en las que a media mañana se movían por supuesto muchos más de los cuatro coches que aseguraba mi prima, se me hicieron interminables, la tensión agotadora, y cuando al fin la dejé en su casa no pude aguantar más y le pregunté. “Pacita, ya sé que soy un desastre de conductora, pero ¿tan mal lo he hecho que tenías que persignarte una y otra vez?” Ella me miró sorprendida. “No, mujer, lo has hecho muy bien, ni nos hemos chocado, ni nos han pitado... Es que yo cuando paso ante alguna iglesia siempre me persigno”. ¡Y como no hay iglesias en el centro de Sevilla…!

Esa fue la última vez que me aventuré por las calles de mi ciudad. Yo me había propuesto obtener el permiso de conducir para poder ir tranquila a mi centro de trabajo, sin tener que pedir favores a compañeros para que me llevaran o trajeran, y lo conseguí. El tráfico por ciudad es estresante… atascos, niños con pelotita, señoras con carritos de bebé que cruzan calzadas como auténticas suicidas, conductores que no respetan las normas, motoristas que creen que pueden pasar por el ojo de una aguja e incluso adelantan por el carril contrario en cuanto ven una mínima oportunidad… Habiendo transporte público, ¿qué necesidad tengo de pasar un mal rato? Eso fue lo que pensé, y hasta hoy. Mi coche solo sabe ir de casa a mi instituto, y vuelta, ya está. Bueno, y a Cádiz…  Trayectos de los que ambos hemos llegado a disfrutar de verdad estos últimos años; para todo lo demás hay autobuses, taxis, y nunca falta un alma caritativa que te lleve alguna que otra vez a donde necesitas ir.

No puedo terminar sin decir en mi descargo que mi falta de habilidad al volante siempre la suplí con dosis extra de prudencia, y que jamás he tenido en estos 15 años un accidente, ni un simple roce. Por lo menos, quedar bien en algo, ¿no...?



servido por rincones 7 comentarios compártelo

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

girasol

girasol dijo

Buen post Ren ;) Te diré que yo ni tengo el carnet, infinidad de veces he estado a punto de sacármelo, sobre todo cuando por cuestiones laborales me destinan a sitios muy mal comunicados, pero como siempre acabo volviendo a un mundo lleno de medios de transporte, las ganas iniciales de hacerme con el volante se transforman en un ¿para qué? si tengo autobuses, taxis y aviones, amén de la gente querida que por mí puede conducir en un momento dado. Besos y buen fin de semana!!!!

12 Diciembre 2008 | 10:16 PM

ren

ren dijo

Eso mismo era lo que yo pensaba hasta que me destinaron a un pueblito muy cercano, Girasol. Antes, en localidades más apartadas, había turnos de coche, se pagaba una cantidad a quien lo conducía y listo, pero en los institutos que están a pocos kms no existen esos turnos, así que me tocaba mirar quién coincidía con mi horario, pedir favores de que me llevaran o trajeran, y no tenía forma de corresponder. Y a mí eso de tener que pedir un favor y encima no poder devolverlo, pues..como que no. Así que me propuse sacar el carnet solo para eso, para tener independencia a la hora de ir al trabajo. Y mira, luego me alegré...

besotes, norteña. :-)

15 Diciembre 2008 | 10:03 AM

Mantis

Mantis dijo

Güeno... he resistido al temporal aunque a -6ºC mi neurona anda como un témpano de hielo pero mañana vengo a hablar sobre el tema "Confianzas"
No me he reído ni ná con tu ford fiesta, jajaja... de ti no, que conste!!!

Besosssssssssssssssss

16 Diciembre 2008 | 07:24 PM

Mantis

Mantis dijo

Jajaja... no hay nada peor que tomar confianza con el coche, el acelerador y sobre todo con la quinta marcha, jajaja...

No te rías pero mi primer coche no es que saliera malillo, yo creo que como al tuyo no los tratamos demasiado bien...

El mío en concreto es que era como un niño y yo no lo sabía. Yo no sabía que había que darle unas cucharaditas de aceite, del de ricino no, de otro que parece ser que consumía mucho para aligerar las tripas. Y pasó el invierno sin problemas pero al llegar la primavera tuvo un estornudo muy raro, pensé que era alergia al polen o algo así pero cuando vi que expectoraba una cosa aceitosa muy negra con muuuu... mala pinta me dije a mi misma que eso tenía que ser otra cosa, y de repente dejó de estornudar, así sin más. Bueno dejó de estornudar, de respirar y de todo... sencillamente me dejó para acabar enterrado en un desguace.
El especialista me dijo que se había gripado porque yo no le di esas cucharaditas de aceite... debe ser que ese año el virus de la gripe era muy malo. Yo creía que con darle su ración de gasolina era suficiente, pero no, parece que necesitaba de todas mis atenciones y yo no supe dárselas, snif...
Yo aprendí primero a circular o callejear que digo yo, y después a conducir, bueno... sigo en ello... aprendiendo cada día.

Una cosa que te has olvidado mencionar en esta serie sobre el coche y conducir, son los conductores y esa transformación que sufrimos para pasar Dr. Jekyll a Mr. Hyde, por lo menos yo. Ni se sabe todos los palabros nuevos que he oído al volante y los que he dicho, y digo.... eso es para otro post Ren.

Me he reído mucho con tu experiencia de conductora y compruebo que al final no soy a la única que se le escapaba el pie a más de 140 km/h, ya veo que me superaste, je!

Besos guapa

17 Diciembre 2008 | 05:26 PM

rincones

rincones dijo

¿Reírme de ti? Pero mujer, ¿tú crees que yo puedo reírme de nadie después de todo lo que he confesado aquí?

Lo que no sabía es que de las gripes se mueren los coches. Pos sí que son delicados… Eso sí, son como un Tamagotchi, hija, hay que estar todo el día pendiente de ellos, a la que te descuidas se te mueren de la manera más tonta. Que si el agua, que si el aceite, que si la pastilla de los frenos, que si la correa de no sé qué…. Las bujías que se ensucian.. ¿O ya no existen las bujías?

Es verdad, esas transformaciones al volante dejan chico a Mr Hyde. Auténticos energúmenos es lo que hay metido dentro de un coche. Yo aprendí a decir tacos cuando empecé a conducir, antes ni uno, y después una colección que pa qué. No los digo, pero me sé un montón…

Besazos, bichilla.

(a 160 .... y más... ¡¡Shhhhhhhhhhhhhhhhh!! Es que me encantaba...)

18 Diciembre 2008 | 09:06 PM

rincones

rincones dijo

Feliz Navidad a ti también, Helga. Te dejo otro villancico, espero que te guste. Un beso.

http://es.youtube.com/watch?v=zEE7BdtVyM0&feature=related

18 Diciembre 2008 | 09:07 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Realmente somos dos personas en esta sección. Un grancanario, EUDLF, y una sevillana, RENAISSANCE. La idea de publicar un blog conjuntamente viene de nuestra inquietud por expresar ideas, cuanto menos, curiosas en un crisol de chispas.

Lo más extraño es que jamás nos hemos visto en persona. Pero la amistad ha crecido en nuestros momentos más duros y dolorosos. Valga como brindis nuestra aportación al mundo de las letras, los sentimientos y nuestra esperanza de que el ser humano es un espíritu sin fronteras.


(How to tell stories. De Sebastian Holmer).

Si desean hacernos alguna sugerencia pueden hacerlo a a.los.rincones@gmail.com

Fotos

rincones todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera