La Coctelera

rincones

29 Enero 2009

THE DEADS (II)


Profesor, como Joyce, Gabriel es un exiliado intelectual dentro de su propio país, y alberga las mismas ideas que su creador en lo referido a arte, política, etc, como queda de manifiesto en el acalorado debate que mantiene con Miss Ivors. “La literatura está por encima de la política”, piensa… Una frase que hubiese querido usar como arma arrojadiza, pero le falta agresividad para construir el argumento y para decirlo en voz alta. Le falta para responder a su oponente con algo más que un vergonzante silencio y explicarle por qué ha exclamado “¡Estoy harto de este país, me enferma!” en un momento de la discusión en que pierde totalmente los papeles. Le falta para firmar con su nombre completo y no solo con sus iniciales las reseñas literarias que escribe para un periódico inglés. Le falta para eso y para casi todo, desgastado por el roce perpetuo y agotador, casi castrante, con la rancia idiosincrasia dublinesa encarnada en su familia y amistades. Hasta el punto de que al final de la obra, a través del narrador, que no es otra cosa que el portavoz del monólogo que transcurre en el interior del personaje, nos llega la imagen que de sí mismo ha conseguido al fin obtener Gabriel, esa que no conseguía identificar del todo en el espejo del vestidor:

Lo asaltó una vergonzante conciencia de sí mismo. Se vio como una figu­ra ridícula, actuando como recadero de sus tías, un nervioso y bienintencionado sentimental, alardeando de orador con los humildes, idealizando hasta su visible lujuria: el lamentable tipo fatuo que había visto momentáneamente en el espejo.

A partir de ahí, el joven Conroy sentirá que tanto él como cuanto le rodea está siendo engullido por el mundo de las tinieblas. El mismo que, probablemente, Joyce pensó que también podría haberlo atrapado a él de haber continuado viviendo en Dublín.

Gabriel no carece de convicciones, pero sí del suficiente carácter y decisión como para mantenerlas. Su opaca personalidad queda de manifiesto desde el principio, en un comentario poco afortunado que hace a Lili, la criada, y que después, aturdido, intenta compensar dándole un aguinaldo. La excesiva solicitud y preocupación por la salud de Greta, cercana a la hipocondría, llega a constituir motivo de hilaridad entre su familia. La discusión con Miss Ivors, de la que no sale muy bien parado, consigue desasosegarlo tanto que respira aliviado cuando sabe que ella no estará presente en la cena ni, por tanto, en el discurso que ha de dar, sobre el que solo le surgen vacilaciones desde buen rato antes de pronunciarlo. Es consciente de todo eso, y le mortifica, pero aún no ha tocado fondo...

Cuando la fiesta toca a su fin y los invitados se van marchando la coralidad de la narración también se diluye, y el foco de atención pasa a los Conroy. Gabriel oye a alguien cantar una vieja canción irlandesa en el piso superior, “The Lass of Aughrim”, y ve una mujer en la escalera, inmóvil, escuchando. Es Gretta, casi en trance, que solo al terminar la canción se percata de la mirada de su esposo, fija en su rostro, y vuelve a la realidad. El joven advierte en su mujer algo que hasta el momento le había pasado desapercibido, la ve embellecida, sugerente, perfecta, transformada, llega incluso a atisbar un símbolo de algo, aunque sin poder precisar de qué. Y concibe un súbito y acuciante deseo carnal por ella, sorprendente y desusado en él, un deseo lleno de ternura en un principio pero que se va acrecentando hasta convertirse en verdadera urgencia que a duras penas puede controlar durante el camino hacia el hotel en que pasarán la noche.

Una vez en la habitación rememora momentos de felicidad pasados, siempre asociados con el fuego y el calor, en claro y hasta premonitorio contraste con la nieve que no cesa de caer en el exterior, y constata con sorpresa la actitud ambigua e incluso distante de su mujer. Por fin ella se desmorona y entre conmovedores sollozos desvela a su esposo que cuando era poco más que una adolescente tuvo un enamorado en Galway, su pueblo, Michael Furey, muerto a los 17 años. Su precario estado de salud no pudo soportar la lluvia y el frío en la noche del adiós, ni su corazón la inminente partida a Dublín de la muchacha.

“Le rogué (a Michael) que regresara enseguida y le dije que se iba a morir con tanta lluvia. Pero él me dijo que no quería seguir viviendo. ¡Puedo ver sus ojos ahí mismo, ahí mismo! Estaba parado al final del jardín donde había un árbol.”

“The Lass of Aughrim”, “La joven de Aughrim”, era la tonada Furey le había cantado…

The rain falls on my yellow locks
And the dew it wets my skin;
My babe lies cold within my arms;
Lord Gregory, let me in.

La lluvia cae sobre mis mechones rubios
Y el rocío humedece mi piel;
Mi hijo tiene frío en mis brazos;
Lord Gregory, déjame entrar.


Nora Barnacle, a la que Joyce conoció en Dublín trabajando como camarera, era de Galway. Allí, siendo aún casi una adolescente, tuvo un jovencísimo amante que murió de pulmonía tras una tristísima despedida en una noche lluviosa, en la que le dijo que no quería seguir viviendo una vez ella se hubiese trasladado a la capital. Un amante que le cantaba “The Lass of Aughrim”. De todo ello, Joyce se enterará años después, y el impacto emocional recibido fue tremendo. Como el que su alter ego acusa en este relato, cuya conmoción es tal que en un primer momento, una vez que el agotamiento ha rendido a Gretta hasta adormecerla, ni siquiera es capaz de sentir dolor por lo ocurrido, ni el menor resentimiento.

Sus ojos curiosos (de Gabriel) se po­saron largo rato en su cara y su pelo, y, mientras pensaba cómo habría sido ella entonces, en el tiempo de su primera belleza lozana, una extraña y amistosa lástima por ella penetró en su alma. No quería decirse a sí mismo que ya no era bella, pero sabía que su cara no era la cara por la que Michael Furey desafió la muerte.

No hay nada casual en “Los Muertos”. Dejar pasear la vista por las cartas que Joyce dirige a Nora y por la última parte del relato parece un “dejà vu”…

21 agosto 1909

(..) Hoy escribí a tu madre, pero realmente no deseo ir (a Galway). Me hablarán de ti y de esas cosas que ignoro. Me asusta incluso que me muestren una fotografía tuya de pequeña, pues pensaré “Entonces no la conocía, y ella tampoco a mí. Cuando por la mañana iba a Misa miraba largo rato a algún muchacho que pasaba por la calle. A otros, no a mí.”

22 agosto 1909

“Amor mío, ¡no puedes sospechar el hastío que siento en Dublín! Es la ciudad del fracaso, del rencor y la desdicha. Anhelo marcharme de aquí.

Pienso constantemente en ti. Por la noche, al acostarme, es una verdadera tortura. No voy a escribirte en esta hoja lo que llena mi pensamiento, la locura del deseo.(…) Querida, cuando nos reunamos entrégate a mí con plenitud. (..) Deseo ser el dueño de tu cuerpo y de tu espíritu.

(..)

¿Recuerdas los tres adjetivos que utilicé en “Los muertos” al hablar de tu cuerpo? Eran estos: musical, extraño y perfumado?

Todavía laten celos en mi corazón. Tu amor por mí debe ser intenso y violento para que olvide completamente.”

31 agosto 1909

Hace una hora estaba cantando tu canción, The Lass of Aughrim. Cuando canto esta encantadora tonada empiezo a llorar y mi voz tiembla con emoción.

Es inevitable pensar que Joyce deja traslucir en “Los muertos” la dimensión fatal de la perspectiva con la que mira este episodio de la vida de Nora, que en buena medida el relato es la proyección en sus criaturas de sus temores ocultos y de los celos enfermizos tantas veces manifestados en las cartas que enviaba a su compañera.

Dependencia absoluta de su compañera, celos atroces, martilleo insistente en su pensamiento de la historia de amor de Nora con el jovencito muerto, inseguridad en sí mismo que le lleva a usar constantemente una máscara (sic) de la que solo se despoja ante la muchacha, miedo a no ser digno del amor que ella le dispensa… Son las constantes en una correspondencia que duró años. No parece aventurado pensar que esta es la urdimbre sobre la que se ha tejido el personaje de Gabriel, ni conjeturar que quizás no descartaba hallar durante el desarrollo de la narración su particular epifanía.

Una similar a la que la música, y en concreto “The Lass of Aughrim”, supone para Gretta cuando queda literalmente paralizada en la escalera al oírla, o a la que supone para Gabriel conocer el secreto tantos años guardado por su mujer, descubrir lo lejos que ha estado siempre del mundo en que la mente de su esposa habitaba mientras escuchaba aquella melodía, el mundo que la hizo aparecer nueva y transfigurada a sus ojos. Entender que durante casi todo su matrimonio solo su cuerpo había ido pasando cada cuenta de rosario del presente, porque su corazón estaba muy lejos, en el pasado.

THE LASS OF AUGHRIM

If you'll be the lass of Aughrim
As I am taking you mean to be
Tell me the first token
That passed between you and me

O don't you remember
That night on yon lean hill
When we both met together
Which I am sorry now to tell

The rain falls on my yellow locks
And the dew it wets my skin;
My babe lies cold within my arms;
Lord Gregory, let me in.

LA CHICA DE AUGHRIM

Si eres la chica de Aughrim
Como tú dices ser
Dime cuál fue la primera prenda
Que se cruzó entre tú y yo

Oh ¿no recuerdas
La noche en la colina
Cuando nos encontramos
Aquella que ahora lamento?

La lluvia cae sobre mis mechones rubios
Y el rocío humedece mi piel;
Mi hijo tiene frío en mis brazos;
Lord Gregory, déjame entrar.

---

servido por rincones 11 comentarios compártelo

11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

mantis_religiosa

mantis_religiosa dijo

Vale..... he bajado el cursor y he recordado que voy a comerme unas rosquillitas de esas "paciencias" jajaja... qué pedazo post!!!!!!!!!!!! en el sentido de bien trabajado, que conste.
Sí, es largo, pero a veces es necesario alargarse.. ;-)

Volveré con calma guapa. La música la he oído y es muy chuli!!!

Besazos

29 Enero 2009 | 06:13 PM

mantis_religiosa

mantis_religiosa dijo

Ay, como sabe mi niña!!! Sabe que yo tengo que leer y releer y me pone cuatro veces el post, zenquius, jajaja... ¿Pero que ha pasado aquí?

Luego me puede usted borrar es que el impulso de ver tantas veces el post me ha hecho brincar, jajaja..

Besillos guapa

29 Enero 2009 | 07:13 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Hay un bello color en una clase de visón, un color verdadero que posee la fuerza y el encanto de su propio nombre, un color que sólo reconocen los que lo han contemplado y acariciado, “Koinor”, a pesar de ello hay que describirlo cuando hablamos de él. Pero yo no lo describiré.

La “Venus de las pieles” de Leopold Von Sacher-Masoch, afirma que esta aguardando a que nuestro bastón florezca, mientras bajo sus pies brotan a todas horas rosas, violetas y mirtos, cuyo perfume no somos capaces de percibir.

En “Citizen Kane”, de Orson Wells, un anciano nos cuenta la anécdota de su vida, famosa ya y que llegó a enternecer al entrañable “Charlie Brown”, el hijo del barbero, Charles Shulz. Ese anciano nos cuenta que cuando era joven y durante escasos segundos, en el autobús o en el metro, vio a una muchacha. Ella no le vio a él; ella nunca llegó a saber que existía, y desde entonces no ha pasado ni un solo día de su vida sin recordarla, con nostalgia y ternura.

En “Eyes Wide Shut”, de Stanley Kubrick, la protagonista le confiesa a su esposo, que en una ocasión estuvo a punto de abandonarlos, a él y al hijo de ambos, por un hombre bello al que había visto solamente durante unos escasos segundos. Estaba dispuesta y decidida a renunciar a toda su vida y seguir a ése que ni siquiera conocía.

Marcel Proust afirma, en “El mundo de los Guermantes”, que jamás podemos penetrar en los otros, que aquello que son siempre es una sombra de lo que vemos en ellos.

“Mariom Blum”, la “Penélope” de Joyce, nos habla de los jardines de Gibraltar, llenos de rosas, jazmines, geranios y cactus, y nos recuerda también, por si alguien lo había olvidado, que cuando era una niña fue una Flor de la Montaña.

¿Qué se le puede pedir a una Flor de la Montaña?

Yo creo que nada excepto que siga perfumando la colina, su cima y el valle.

29 Enero 2009 | 08:00 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

"El corazón tiene razones que la razón no conoce". Inútil esfuerzo es explicar lo irracional, que precisamente por irracional carece de explicación. Qué lleva a una persona en sus cabales a enamorarse perdidamente y de una vez y para siempre de alguien a quien sólo ha conocido fugazmente? O cómo se puede explicar un caso como el de Gabriel, que ha vivido tantos años con su mujer y creía que se amaban y conocían para descubrir asombrado en un breve instante que ella en realidad era una desconocida? Definitivamente los seres humanos no somos tan "sencillitos" como parecemos. Duro tiene que ser que la mirada de aquél que amamos pase a través de nosotros como si fuéramos invisibles. Un beso, Ren. Maravilloso trabajo.

31 Enero 2009 | 03:45 AM

rincones

rincones dijo

Este post kilométrico es lo que es, Mantis, el regalo para un buen amigo que siente especial predilección por esta obrita y que siempre me anima para que comente literatura. No se me ocurrió mejor idea que darle gusto en las dos cosas, e intentar agotar, en la medida de lo posible, los aspectos más destacables literariamente de unas páginas que sé que le gustan. Necesariamente tenía que ser un post extenso, aunque para decirte la verdad ni yo misma pensé que fuera a serlo tanto… :-)

Así que no te preocupes lo más mínimo de comentarlo, esto no hay quien lo abarque ni empachado de rosquillitas de paciencia de esas; siempre hay muchos blogs que visitar, y el tiempo es limitado, no se lo puede uno pasar entero en un solo post. Si está publicado es solo porque fue la mejor manera que se me ocurrió de darle una sorpresa a un amigo que gusta de ellas y del que me separan muchos kms, de que pudiéramos felicitarlo todas, darle sus correspondientes tirones de orejas, bromear con él… Pero hija, comentar a fondo.. No hay en el mundo cantidad de rosquillas suficientes como para dar fin a tanta letra… (risas)

Besos, muchos, muchos.

Niña, qué tarde dio la Coctelera… Menos mal que lo dijiste, porque no me había dado cuenta de que cada vez que editaba algo en el post se multiplicaba, como el milagrito de los panes y los peces..

1 Febrero 2009 | 08:50 PM

ren

ren dijo

Un color de visón, el “Koinor”, al alcance de muy pocos, que necesita ser descrito, una “Venus de las pieles” que probablemente las usaba de este tipo de visón y que habla de un perfume floral y de unos goces que pocos son capaces de captar y comprender.

Dos películas, dos casos en que una visión fugaz se queda a vivir para siempre impresa en una retina y en un corazón.

Todas ellas, experiencias que hay que vivir para poder comprender lo que implican.
Alguien que nos advierte de una verdad de carácter ontológico y alguien que nos cuenta una verdad poética.

En todos los casos que aquí expones hay un misterio, Pele. Hay algo de misterioso en ese color que es necesario describir, aun habiéndolo visto alguna vez, para poder ser captado por el otro. Lo hay en lo que ofrece esa Venus, puesto que no muchos pueden percibirlo. Forzosamente ha de haberlo en ese extraño mecanismo que hace que una persona a la que solo has visto unos momentos cause tal impacto que jamás vuelvas a olvidarla, incluso que estés dispuesto a abandonarlo todo por ella. Está presente en todos y cada uno de nosotros, en lo que dice Proust: que solo vemos las sombras de los demás. Jamás podremos saber lo que verdaderamente piensan, difícilmente lo que son, y menos aún cómo vivencian las cosas. Así que si alguien dice que una vez fue Flor de la Montaña, ¿por qué dudarlo? Nunca estaremos ciertos de si de verdad lo fue o no, siempre habrá algo respecto a ella envuelto en un misterio que no sabremos desvelar.

Con que sea capaz de perfumar montañas, ya podemos estar contentos.

Petons.

2 Febrero 2009 | 10:21 AM

mantis_religiosa

mantis_religiosa dijo

Sí Ren, un pedazo post pero no por kilométrico sino por la fantástica labor literaria que en estos post has desarrollado. Pero sobretodo destacaría el cariño y la amistad kilométrica por la que doy por seguro que habrás invertido muchas horas, esfuerzo físico y psíquico para acabarlo tan divinamente. Un muy buen regalo, sí señora!!!

Y por supuesto que voy a comentarlo aunque admito que a mi no me resulta fácil por mis ya “supermegadesconocidos” conocimientos literarios pero es la única forma que tengo de agradecerte que un regalo de este calibre lo hayas compartido con todos nosotros para felicitar a Xavier.

En el primer post me quedé con el párrafo del Peletero porque recordé todo lo que encierran las cosas, los objetos... y esa romana de mis abuelos, pero me he hecho un mini resumen neuronal y atando tus post, obviando todas esas conversaciones en la cena y quedándome con el final, he conclusionado que....

Es una historia triste, muy triste, donde aparecen dos dolores, el inmenso dolor de la pérdida y bestial dolor del recuerdo. Una mujer que parece que intenta redimir el pasado en el que siempre ha vivido y un hombre que intenta asumir lo absurdo de su existencia.

Es triste pensar en el sentimiento que le puede embargar a este hombre, Gabriel, descubriendo que durante años su mujer sólo ha sido carne sin vida, sin amor hacia él porque su alma, su corazón siempre fue de otro. De un amor adolescente que no parece que fuera muy largo pero sí muy intenso, el más intenso, ese amor que Gabriel nunca ha llegado a sentir, ni tan siquiera por Nora.

Recordé un post que leí hace tiempo en un blog, decía algo así.. “Sólo fueron unos segundos los que mis ojos se cruzaron con los de ella en aquella parada del autobús, pero desde entonces no hay día que no piense en su mirada”

Ese amor que sintió Nora por su primer amor, me recordó al de este hombre.

También es muy triste pensar en Nora, en los sentimientos ocultos con los que ha vivido con Gabriel mientras amaba a otro.

Una historia de amor muy dura para ambos, porque una vivió cegada en el pasado y el otro vivió un espejismo, y una canción fue la que abrió la puerta de la triste realidad que ambos vivían

Maravilloso tu trabajo Ren. Felicidades de nuevo a Xavier por su cumpleaños y felicidades a ti por el regalo compartido.

Besos guapa

4 Febrero 2009 | 06:18 PM

ren

ren dijo

Sí que tiene sus puntadas este post, Mantis, pero ya sabes que cuando hay cariño y amistad no molesta dar las que sean necesarias, y más con motivo de un cumpleaños.

Para “conclusionar” sobre lo que transmite una obra literaria no hay que tener el Alborg en la cabeza, sino sensibilidad en el corazón… Por cierto, el Alborg es un manual de historia literaria en 5 ó 6 tomos, uno de los mejores que existen.

Es triste pensar en Gabriel y en Gretta, sí, es triste que una persona continúe anclada a un amor imposible que seguramente le ha impedido descubrir lo bueno que pudo haber habido en su marido, y concebir un sincero amor por él. Hipotecar el corazón de por vida a alguien que no está a nuestro alcance es una manera como tantas otras de ponernos nosotros igualmente fuera de alcance, del de una vida sentimental plena. El recuerdo vivo de este joven muerto emerge de las notas de la canción, y la sumerge a ella en una zona de oculta inestabilidad marcada por su doble insistencia en ser a la vez esposa infeliz y amante irrealizada.

Cuando Gabriel descubre el secreto de su esposa solo le queda ya sumirse en la incertidumbre, o más bien la casi certeza, de si ha sido el sustituto de un muerto, un triunfador del amor con el que nunca podrá rivalizar. El muerto está más vivo que él, por su gravitación en la memoria de su esposa. Como le decía a Madeleine los que mueren por algo, sobre todo cuando mueren jóvenes, siempre terminan convirtiéndose en mitos, y contra eso no se puede luchar.

Es una triste historia, sí…

Besos, princesa.

7 Febrero 2009 | 02:06 AM

mantis_religiosa

mantis_religiosa dijo

Fe de erratas:

Cambiar en mi comentario Nora por Gretta, un lapsus mononeuronal...

Besos REINA

7 Febrero 2009 | 10:18 AM

ren

ren dijo

Don´t worry, Mantis, ya me di cuenta. El primero en tener ese lapsus mononeuronal fue el mismo Joyce, que calcó a Gretta de su mujer, Nora... ;-)

Besotes gordos.

7 Febrero 2009 | 10:58 AM

ren

ren dijo

Es así, Madeleine, lo irracional no se puede explicar aplicándole el parámetro al que escapa, la razón. Y menos cuando se trata de cuestiones relacionadas con los sentimientos, ahí sí que el cerebro no tiene nada que decir.

¿Qué lleva a alguien a obsesionarse con otro al que solo ha visto fugazmente? Los
“flechazos” existen, pero normalmente cuando se consolidan en relación estable es porque ha habido un contacto continuado entre ambas personas, en que ha dado tiempo a ver si existe la suficiente firmeza de sentimientos y compatibilidad entre los dos como para tener unas esperanzas sólidas en que haya buenas perspectivas de futuro.

El caso de Gabriel y Gretta, el de una pareja que no ha basado su relación en un conocimiento profundo el uno del otro, es de lo más corriente, querida amiga. Yo diría que frecuentísimo. Cuando por los motivos que sean no se produce ese conocimiento a fondo del otro, sobre todo cuando la pareja no se ha formado siendo ambos muy jóvenes y, en consecuencia, los dos tienen ya una vida a sus espaldas, encontrarse una sorpresa no es nada extraño. Todos hemos tenido un “primer amor”, ese que se idealiza con el transcurso del tiempo, y muchas veces la persona con la que formas pareja no consigue desbancarlo del todo.

Ni siquiera conocer bien a la persona con que te casas es un seguro de que el matrimonio vaya a ir bien toda la vida, así que, cuando hay lagunas en ese conocimiento, te puedes imaginar…

Besos, y perdona que no te haya respondido hasta hoy. He ido contestando estos posts a salto de mata, y creí que el tuyo también lo había contestado. Como están las neuronas…

8 Febrero 2009 | 06:06 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Realmente somos dos personas en esta sección. Un grancanario, EUDLF, y una sevillana, RENAISSANCE. La idea de publicar un blog conjuntamente viene de nuestra inquietud por expresar ideas, cuanto menos, curiosas en un crisol de chispas.

Lo más extraño es que jamás nos hemos visto en persona. Pero la amistad ha crecido en nuestros momentos más duros y dolorosos. Valga como brindis nuestra aportación al mundo de las letras, los sentimientos y nuestra esperanza de que el ser humano es un espíritu sin fronteras.


(How to tell stories. De Sebastian Holmer).

Si desean hacernos alguna sugerencia pueden hacerlo a a.los.rincones@gmail.com

Fotos

rincones todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera