La Coctelera

rincones

26 Febrero 2009

LA PALABRA Y EL SUEÑO

Perfección fugaz


Elías Nandino
para el poeta Carlos Pellicer

Pinté el tallo,
luego el cáliz,
después la corola
pétalo por pétalo,
y,
al terminar mi rosa,
la induje
a soñar su aroma.
¡Hice la rosa perfecta!
Tan perfecta,
que al día siguiente
cuando fui a mirarla,
ya estaba muerta.

 

Es muy tarde ya, pasan las 2 de la madrugada. Termino de leer el poema  y dejo el libro en  la mesita de noche, sobre la cual solo hay una vieja foto en la que ya casi ni me reconozco  y más libros en torre, que amenaza convertirse en una nueva Babel  solo que esta vez  con éxito.

Los versos del mejicano Nandino siguen impresos en mis pupilas, en mi pensamiento…

al terminar mi rosa,
la induje
a soñar su aroma.
¡Hice la rosa perfecta!

La rosa de papel y tintas consigue soñar su aroma alcanzando así la perfección: convertirse en un ser vivo y mortal. La mortalidad es condición inherente a la vida, consustancial y necesaria.  “Todo en la vida es sueño, decía Calderón… ¿Y si todo en el sueño es vida?

Rebullo inquieta en la cama. “Dios nos está soñando”, aseguraba Unamuno.  En la tela de araña que se va entretejiendo en mi mente aparece un hilo más… Una frase que una vez me dirigió un buen amigo: “Una lámpara que se rompió, una noche. Una noche que llegó a ser día de noche porque alguien soñaba que lo era, que era de día cuando sólo era un broche de bisutería fina.Quise responderle, aunque al final  no lo hice, que cuando dejo la poesía que nos trae cada día encima de la mesita junto con las gafas que siempre termino por no usar,  lo bueno y lo malo de la jornada y el libro que acompaña mis últimos minutos de vigilia, aun siendo su tapa  de madera recia, oscura, dando cancha para que la poesía pueda mimetizarse con su superficie y seguir ejerciendo su hechizo,  ya para mí la noche jamás llega a ser día de noche porque alguien sueñe que lo era. La noche siempre es noche cuando dejamos dormir a la poesía. Eso es lo que pensaba responderle.

Soñar es bonito, escribir sobre los sueños casi más, pero Los sueños, sueños son, como me enseñó Calderón de la Barca, barroco y, para más inri, castellano.  Y, aunque confieso que con alguna que otra reserva, siempre he tendido a creerle,  probablemente porque yo también soy de tierra seca, sedienta y calcinada por el sol, porque  entiendo esa extraña visión de las cosas que tienen los que nunca acostumbran a ver el mar, como Calderón, o mi Quevedo amado. Quizás porque ellos son barrocos por la época que les tocó vivir y yo por la tierra en que me tocó nacer. Quizás porque su angustia por el paso del tiempo, la presencia constante de la muerte en sus versos y la relativización que hacen de lo terreno no me desazonan lo suficiente, quizás porque comparto su estoicismo. Castilla siempre es un hidalgo seco, enjuto, muchas veces mal encarado, que al final te hace poner los pies en la tierra. Y eso es algo que procuro, pero sin dejar de mirar hacia arriba.

Ya casi para apagar la luz, una última mirada a la mesilla me juega una mala pasada: la de parecerme ver vagar sobre la tapa, como muchachas pálidas,  los acontecimientos del día,  las historias encerradas en los libros amontonados en pila interminable… Y ahora ya no estoy segura de nada, quizás la noche no siempre es noche cuando dejamos dormir a la poesía, quizás Calderón no estaba del todo en lo cierto. Debe de ser que aun antes de cerrar los ojos  me ha ganado el sueño,  y que sueño...

“El sueño es un arte poético involuntario”, decía Kant.  Si la poesía es la medida del hombre, si en tantas ocasiones nos acerca a verdades que solo se pueden intuir, ¿podría ser también el sueño una vía de servicio que nos condujese a algo que debiéramos saber?  Sonrío recordando, no sé si despierta o dormida,  la respuesta que daba Mallarmé a Degas cuando éste, desencantado con la pintura, manifestaba querer componer versos porque tenía ideas: «La poesía no se hace con ideas; se hace con palabras».  Por eso mismo yo jamás seré poeta, solo tengo ideas, y el poeta ha de ser un demiurgo, un impulsor del universo y del alma universal, y la palabra su instrumento. La palabra es creadora del mundo y de mundos, ya desde los más antiguos textos religiosos, y absolutamente en todas las culturas, orientales y occidentales.  “Y en el principio fue el Verbo”… La palabra es  el elemento primigenio, y con ella Dios pare la Tierra, cediendo a Adán la potestad de dar nombre a todo lo creado.  El nombre encierra la esencia de las cosas y las personas, por ello todavía quedan culturas en que, como en los tiempos más antiguos,  el nombre verdadero de cada cual se guarda en estricto secreto.

Y precisamente lo esencial que reside en la palabra hace de ella un instrumento de ordenación de la vida pública y privada, hasta el punto de que usarlas con propiedad,  adecuando nombre y realidad representada,  implica un orden moral y político. Muestra de ello es la respuesta que dio Confucio al ser preguntado sobre cuál era el principio de un buen gobierno: “Restablecer la significación verdadera de los nombres. Que el Príncipe sea Príncipe; el ministro, ministro; el padre, padre; y el hijo, hijo.”

La palabra es el origen de todo lo conocido, la esencia de cuanto existe, magia,  religión, ordenación.. Todo aquello que el filósofo alemán Ernst Cassirer decía que constituía el universo simbólico en que se desenvuelve el hombre, al que considera eso, “un animal simbólico”. Pero parte de esa red de símbolos la forman los mitos, la palabra es también siempre portadora o creadora de alguno, y así lo percibe Paul Valéry:

“Mito es el nombre de todo lo que existe por la sola virtud de la palabra. Todo nuestro lenguaje se compone de pequeños sueños breves... No se puede hablar sin crear mitos... La palabra nos habita y lo habita todo... En un principio era la fábula... “

En griego mythos, además de designar el mito o la leyenda, significaba “palabra”

“Todo nuestro lenguaje se compone de pequeños sueños breves..” Y siendo el lenguaje el universo en que están contenidos todo el otro universo del hombre, el simbólico, y el hombre mismo, me cruza por la mente tímidamente  la idea de que quizás también los sueños conformen una parte de ese antropocosmos. Al fin y al cabo, gracias al sueño vivimos muchas vidas distintas, es casi como no ser nada concreto y a cambio serlo todo. También el sueño tiene algo de demiurgo, de hacedor. ¿Y si de alguna forma introdujese en la mente del durmiente una copia del mundo perfecto, el de las ideas, el de la verdad, algo así  como en el mito de Platón..?

Todo en la vida es sueño

“Una noche que llegó a ser día de noche porque alguien soñaba que lo era”

“Dios nos está soñando”

En mi duermevela esas frases no cesan de acudirme machaconamente una y otra vez al pensamiento, y se mezclan con otras de Octavio Paz. Dice en su estudio sobre el “Primero sueño” de sor Juana Inés de la Cruz que el sueño es un viaje espiritual, durante el que el alma está despierta. No termina en una revelación, como ocurre en la tradición neoplatónica, pero sí en una especie de “acto de conocer”, que, aunque no es un conocimiento en sí mismo, al menos sería un “saber”. Y pienso que si alguien lograra hallar la palabra elemental, la que Heidegger decía que  explicaba a todo lo demás porque en ella la realidad se expresa a sí misma, si se encontrase la palabra esencial, la que buscan todos los poetas, y con ellas - la palabra elemental y la esencial- ese alguien fuera capaz de explicarse a sí mismo  un sueño cuando despierta de él, quizás podría llegar a alguna Verdad.

Pero tendría que ser un poeta, no importa que jamás haya escrito un verso. La palabra ha encontrado grandeza en la poesía,  donde vuelve, por virtud de encantamiento, a despertar a los muertos, a hacer danzar a las deidades ultraterrenas, a crear seres y mundos nuevos. Lo mismo que puede ocurrir en los sueños. Para John Donne el hombre es un enigma que la poesía, en su misma contradicción, revela, y yo añadiría que esa revelación quizás también podría hallarse en las fases oníricas por las que todos pasamos, a veces incluso despiertos. Quizás como yo esta noche.

“Eres tan cierta que basta pensarte
para que los sueños sean reales y las fábulas
historias.”

John Donne

 

 

 

 

 

 

servido por rincones 8 comentarios compártelo

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Es un poema perfecto, Ren, tan perfecto como la rosa que él pintó. Yo pienso que este poeta indujo a su rosa a soñar su aroma, y es obvio que lo consiguió, pero en el intento traspasó los límites de lo humano y tocó lo divino, y aunque fuera por un instante, completamente embriagado con el aroma también murió.

Sólo un poeta, querida Ren, es capaz de encontrar la palabra perfecta y explicar su sueño. Sólo un poeta es capaz de despertar los muertos con sus palabras, hacer danzar a las deidades extraterrenas, y crear seres y mundos nuevos..., sólo un verdadero poeta.

Qué cosas más hermosas escribes Ren, entre la vigilia y el sueño, mejor dicho, cuando estás muerta de sueño y viva de poesía. Besos.

27 Febrero 2009 | 05:20 AM

cambio-cuentos-por-globos

cambio-cuentos-por-globos dijo

Estoy convencida de que, en realidad, somos lo que soñamos y no lo que nos toca ser. No se si me explico. Yo soy más yo cuando sueño con lo que realmente querría hacer, querría ser y querría vivir. Un beso

27 Febrero 2009 | 12:34 PM

el-peletero

el-peletero dijo

La poesía es la verdad del Arte, por ello Wallace Stevens afirma que ”la lengua es un ojo”.

Borges nos cuenta que aunque “la vida de un hombre se componga de miles y miles de momentos y días, esos muchos instantes y esos muchos días pueden ser reducidos a uno: el momento en que un hombre averigua quién es, cuando se ve cara a cara consigo mismo.” Nos habla de Judas besando a Jesús y nos habla también de aquel hombre –todos somos él- que desconoce si es un cobarde o un valiente, hasta que en un instante, en “ese instante” la vida se lo muestra.

Has citado a John Donne, permíteme a mí transcribir solamente las últimas palabras de la memorable elegía que le dedicó Iósif Brodski, conocida como: ”La Gran Elegía a John Donne”

Se ha dormido todo, pero aún algún verso
espera el final y muestra con dientes picados
que el cantor se debe solo al amor terreno,
y que el amor del alma no es más que carne de abad.
Pues, sea cual fuere el molino a que estas aguas lleven,
en nuestro mundo siempre se muele el mismo trigo.
Y si es posible compartir con alguien nuestra vida,
¿quién compartirá con nosotros la muerte?
Un hueco hay en semejante tela. Quien quiera lo desgarra a su antojo.

Por todos sus extremos. Se irá. Regresará de nuevo.
¡Y un nuevo estirón! Y sólo el firmamento
a oscuras, de vez en cuando, para coser toma la aguja.
Duerme, duerme, John Donne. Duerme no te tortures.
Está roto el caftán, sí, roto. Y cuelga alicaído.
Pero verás, un día asomará de entre las nubes
la estrella que a tu mundo tanto tiempo ha protegido.

Iósif Brodski y John Donne nacieron en algún momento entre el primer y el sexto día de la Creación.
Entre esos instantes acompañaron a la luz en su viaje.

Besos

27 Febrero 2009 | 02:22 PM

lamujeresqueleto

lamujeresqueleto dijo

.... al terminar mi rosa,
la induje
a soñar su aroma.

He venido unas cuantas veces Ren, he leído el post a cahitos y por último seguidito, saboreando todas las palabras.
Toda la vida es sueño...
Yo conozco a un viejecito muy especial que dice que cuando vivimos estamos realmente soñando que lo hacemos, dice muy convencido que cuando realmente vivimos es cuando nos morimos.

Gracias por todas las palabras que has traido y por recordarme al John Donne .

(...) que los sueños sean reales y las fábulas
historias."
¿ Es un sueño pensarlo ???

Un besote bien grande,maestra.

27 Febrero 2009 | 06:52 PM

lamujeresqueleto

lamujeresqueleto dijo

Cachisssss, no habia leído los coments.
Peletero deja unos comentarios mucho más imstructivos y agradables que un tal "innombrable ",verdad??? (( ;

Aprendo mucho con vosotros,gracias.
Besos a repartir.

27 Febrero 2009 | 07:10 PM

mantis_religiosa

mantis_religiosa dijo

Siempre he pensado que los sueños son un arma poderosa que nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma utilizan para descansar de un largo día, para liberarnos de las tensiones acumuladas e incluso para resolver dudas o cuestiones que nos preocupan o angustian.
Bueno, Miguel de Cervantes lo decía mejor “El sueño es el alivio de las miserias para los que las sufren despiertos”

No sé si tras los sueños se encierra alguna verdad o respuesta pero sé que dentro de lo ilógico de los sueños está la lógica de nuestro verdadero yo, estoy convencida de ello, aunque me resulte difícil explicarlo.

Cuando era niña, no más de 10 años, mi abuelo materno se fue de nuestro lado con tan sólo 62 años. Recuerdo que era verano y que por primera vez lloraba a causa de la muerte sin tener muy claro lo que realmente eso significaba. Esto era en un mes de Julio y un mes después, el 11 de Agosto nos dejaba mi abuela paterna casi con la misma edad que tenía mi abuelo. Esta vez fue extraño porque no lloré y sin embargo era mi abuela del alma, yo era su nieta-lapa, siempre estaba pegada a sus faldas.
Durante años siempre me pregunté porqué no lloré aquel día ni los posteriores a su marcha cuando además la extrañaba tanto y pensaba casi cada día en ella.

Una noche cerré los ojos y aparecí con mis 20 años en la casa de mi abuela, allí me esperaba ella con su vestido negro de siempre y su blanca sonrisa. Tenía unos zapatos muy bonitos en la mano, ella me dijo que eran para mi. Yo me reía y la decía que eran muy pequeños porque eran los zapatos de una niña y que yo ya era mujer. Y ella se reía más porque decía que mis pies seguían siendo de niña y que me los pusiera rápido porque era 11 de agosto y no podíamos retrasarnos.
No sé donde íbamos, sólo sé que ante su insistencia de ponerme los zapatos tan pequeños yo arranqué a llorar como una magdalena. En segundos aparecí sentada en las rodillas de mi abuela y abrazada a ella. Me miré a los pies y tenía puestos los zapatos de niña y mi abuela decía, “Ves como sí te valían los zapatos, tú eres mi niña”.
Y sí, me había convertido de nuevo en una niña, en la niña de mi abuela. Dejé de llorar y ella me dijo que no volviera a llorar por unos zapatos pequeños porque ella siempre estaría ahí para ponérmelos.

Al despertar sentí una sensación de alivio muy grande. Era como si ese llanto onírico hubiese compensado el llanto que no tuve por mi abuela en su momento. Y tenía otra sensación mucho mejor que esa, sentía y hoy en día sigo sintiendo que ella es mi ángel de la guarda.

Desde entonces cada vez que despierto y recuerdo el sueño que he tenido (no siempre los recuerdo, je) trato de no buscar ninguna lógica ni interpretación de lo que he soñado, sólo me quedo con la sensación que me ha producido porque esa es la respuesta siempre. En este caso yo no obtuve la respuesta de porqué no lloré pero tuve la oportunidad de hacerlo abrazada a ella en mi sueño, y su consuelo era una manera de quitarme ese sentimiento de culpabilidad que durante años tuve por no haber llorado su muerte.

Sí, en este caso mi sueño fue una vía de servicio que me condujo a saber algo, a descubrir una verdad, que ella estaba conmigo aunque no hubiese llorado por su marcha...

Bueno Ren, hablé de los sueños porque sobre la palabra ya hablaste muy bien tú, poeta...

Besos

2 Marzo 2009 | 03:53 PM

Crazy Mary

Crazy Mary dijo

cada comentarista con su comentario ha hecho hincapié en una parte concreta de tu post, ( y yo me pregunto...¿ esto es un post??...esto es un libro entero, mi querida Ren), bueno, pues por mi parte añadiré un pequeño comentario relativo a los nombres...Hay alguien a mi lado que normalmente no me llama por ni nombre, sólo en ocasiones especiales, porque dice que sino se gastaría...Y la verdad es que cada vez que lo oigo de sus labios me derrito...No sé si el nombre se gastará de verdad, pero lo que sí es cierto es que como me lo "raciona", cuando lo escucho suena tan, tan especial!!..:-)
Muchos besos

3 Marzo 2009 | 12:39 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Ren querida: Es preciosa la anécdota que nos cuenta Mantis. Un abrazo.

6 Marzo 2009 | 05:32 AM

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Sobre mí

Realmente somos dos personas en esta sección. Un grancanario, EUDLF, y una sevillana, RENAISSANCE. La idea de publicar un blog conjuntamente viene de nuestra inquietud por expresar ideas, cuanto menos, curiosas en un crisol de chispas.

Lo más extraño es que jamás nos hemos visto en persona. Pero la amistad ha crecido en nuestros momentos más duros y dolorosos. Valga como brindis nuestra aportación al mundo de las letras, los sentimientos y nuestra esperanza de que el ser humano es un espíritu sin fronteras.


(How to tell stories. De Sebastian Holmer).

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