La Coctelera

rincones

23 Marzo 2009

Falacias

Es inevitable. Cada día queremos desconsolarnos con noticias que los medios (¿o son miedos?) de comunicación nos atiborran. Y digo queremos porque no somos capaces de buscar buenas noticias o pensar en cómo mejorar la situación. Previsiblemente caemos en la trampa de pensar que cualquier tiempo pasado era mejor, "¡Qué barbaridad! Estas cosas no pasaban antes. ¿A dónde vamos a parar?"

Permítanme decirles que estas cosas pasaban y peor. Había más guerras, crueldad, odio, fanatismo. Pero queremos creer que no era así. Pero sí, y lo que realmente pasaban, todas esas noticias de guerras espantosas, matanzas inconcebibles y demás abominaciones humanas no nos alcanzaban sencillamente porque las noticias jamás nos llegaban.

No quiero creer que vamos a un camino de destrucción irremediable, porque entonces certificamos la defunción de una de las mejores virtudes del ser humano: la esperanza. Sin ella, ¿qué nos queda?

En los tiempos pretéritos, tuvimos la fortuna de tener a Mozart, un ser que vivió en condiciones miserables, arruinándose una y otra vez, enfermando hasta que falleció a la corta (según nuestras medidas) edad de treinta y cinco años. Su época, como la mayoría que a la humanidad le ha tocado vivir, no ha sido fácil. La vida tenía menos valor que ahora. Los niños morían apenas habían nacido. Con nuestros ojos, con la idea de que el mundo es un auténtico desastre, no habríamos sobrevivido apenas un asalto. Mozart, como cualquier contemporáneo suyo, encontraría nuestra época un tiempo muy cercano al paraíso. Valoraría seguramente los avances tecnológicos y sociales.

Pero yo me pregunto: ¿ahora se palpa un espíritu de lucha, supervivencia y superación como antaño o más bien vemos una suerte de alienación y forma de nihilismo que hagamos lo que hagamos no hay solución?
Veo con mucho temor, la suerte de cinismo que se teje en la moral de nuestra sociedad. Nos podemos imaginar la innumerable cantidad de comentarios del estilo, "¿Para qué traer niños a este mundo si es una m***?". De este tipo de cuestiones hago dos posibles lecturas, aunque invito al lector a que me haga saber alguna conclusión que se me escapa. La primera lectura es que hay tal grado de desesperanza en nuestra moral que de seguir así, nuestra sociedad irá irremediablemente abocada a su desaparición. Y sin embargo, no puedo aceptar que semejante argumento tenga validez, porque en ese caso, ya nos hubiéramos extinguido hace siglos, cuando nuestros antepasados padecieron plagas, guerras y "castigos divinos", con la idea de que ante tal panorama, mejor apagáramos y cerráramos.

Pero si esta primera lectura es bastante desoladora, la segunda ya se me antoja espantosa, porque se trata de tomar el hedonismo como forma de vida válida y aceptada por todos los componentes de esta sociedad. No lo dirán, pero lo pensarán: "No traigo hijos porque quiero disponer de mi tiempo libre totalmente y me niego a atarme de ninguna forma". Y es que muchas veces el gallo ha olvidado de que en su momento fue pollo. Y muchos no han sido ni serán padres - aunque otros sí -, pero todos, absolutamente todos somos hijos, y olvidamos lo que nuestros padres renunciaron por traernos a este mundo. Aunque dejo al lector la siguiente reflexión:

¿Qué valores estamos practicando entre nuestros contemporáneos

y a la vez inculcamos a nuestros hijos?

Por eso, no me creo que cualquier tiempo pasado fue mejor. Sencillamente, esa falacia no puede darse porque tenemos grabado a fuego nuestro instinto de supervivencia. Se sabe que en tiempos de bonanza, el índice de suicidios de un país industrializado es alto. Ahora bien, si ese país entrara en guerra, civil o con otra nación, ese índice descendería notablemente. Nada como pasar estrecheces para valorar la vida y luchar por ella.

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EUDLF

servido por rincones 6 comentarios compártelo

6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

el-peletero

el-peletero dijo

Apreciado EUDLF, tienes razón, la memoria es corta y la ignorancia es tan larga que nadie es capaz de medirlas, ni la primera por insignificante ni la segunda por desmesurada.

Haces unas preguntas pertinentes porque no tienen respuesta, pero por esa misma razón no merecen ser ni siquiera preguntas.

Hablas de cinismo, ojalá fuera eso, al menos significaría que todavía conservamos un cierto espíritu crítico. No es fácil ser cínico, desvergonzado y sinvergüenza sí, cínico no.

No le des más vueltas, el nuestro es mundo mediocre, banal y acomodaticio. Antes se era servil a causa del hambre, ahora nos pensamos que somos libres porque comemos todos los días, en el primer mundo.

Antes las personas morían con miedo, ahora nos morimos de miedo.

Saludos.

24 Marzo 2009 | 07:56 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Qué bien, querido EUDLF, por fin leo a alguien que coincide con lo que pienso de nuestros tiempos y los de antes. Naturalmente, que todas las épocas tienen sus propios afanes, sus conveniencias e inconvenientes, y por lo tanto es necio decir que lo anterior fuera mejor. Guerras, intrigas, estupro, incesto, corrupción, maldad, etc. han coexistido o existido alternativamente con la paz, la bondad, el respeto, la honradez, la bondad, el amor, etc. y como bien dices, la diferencia simplemente radica en la efectividad de las comunicaciones, en el progreso en tecnología, que a propósito, es una de las maravillas modernas. Y qué decimos de los adelantos en medicina, en la industria, en la construcción, etc.
Recuerdo mi cara de asombro la primera vez que visité Versalles, y realicé que en aquellas épocas ni siquiera los palacios tenían baños. No era coincidencia pues, que la gente muriera tan joven por causa de enfermedades.
Y sin embargo, lo triste de nuestros tiempos es que con tantos avances, o quizá porque nos hemos acostumbrado a que todo lo tenemos al alcance de nuestra mano, el mundo se ha insensibilizado, banalizado al extremo, somos inmunes al sufrimiento, ya es tan poco lo que nos conmueve, ya no hay tiempo ni paciencia para ocuparnos de otros, para ser padres o buenos hijos, para disfrutar en familia y mucho menos para tener amistades. Un abrazo.

24 Marzo 2009 | 09:40 PM

rincones

rincones dijo

Apreciado EUDLF, tienes razón, la memoria es corta y la ignorancia es tan larga que nadie es capaz de medirlas, ni la primera por insignificante ni la segunda por desmesurada.

Estimado peletero,

según dices...

>Haces unas preguntas pertinentes porque no tienen respuesta, pero por esa misma razón no merecen ser ni siquiera preguntas.

Ignoro si son pertinentes o no. Sencillamente trato de usar el sentido común (el menos común de los sentidos) y la lógica, y queriendo no creernos las cosas a pies juntillas, planteo cuestiones porque de esa forma pensamos, reflexionamos y llegamos a conclusiones sobre si nuestros esquemas son aún válidos o si debemos cambiarlos por otros más adecuados.

>Hablas de cinismo, ojalá fuera eso, al menos significaría que todavía conservamos un cierto espíritu crítico. No es fácil ser cínico, desvergonzado y sinvergüenza sí, cínico no.

Según la R.A.E.

cínico, ca.

(Del lat. cynĭcus, y este del gr. κυνικός).

1. adj. Que muestra cinismo (‖ desvergüenza). Mirada, alegría cínica. Apl. a pers., u. t. c. s.

--
cinismo.

(Del lat. cynismus, y este del gr. κυνισμός).

1. m. Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables.

2. m. Impudencia, obscenidad descarada.

3. m. Doctrina de los cínicos (‖ pertenecientes a la escuela de los discípulos de Sócrates).

4. m. desus. Afectación de desaseo y grosería.

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Me pregunto si conociendo correctamente estas acepciones, en lugar de usar el término cinismo, deberíamos usar (desconozco la palabra) "colmillo retorcido", y perdona si soy desacertado. Me explico, ver el mundo con ojos muy pesimistas o más bien de manera "nihilista" o "desarraigado de este mundo". Siento no poder explicarme más. Pero creo que entenderás a dónde quiero llegar.

>No le des más vueltas, el nuestro es mundo mediocre, banal y acomodaticio. Antes se era servil a causa del hambre, ahora nos pensamos que somos libres porque comemos todos los días, en el primer mundo.

Desgraciadamente, cuando ya suplimos nuestras primeras necesidades de primera prioridad, esto es, comida, alojamiento y ropa, perdemos de vista la verdadera perspectiva de nuestra existencia y fácilmente caemos en la banalidad y la superficialidad. No sé si te ocurre a ti, pero a los de mi generación nos pasa que sentimos una cierta nostalgia por la ingenuidad con la que crecimos y una buena prueba de ello es que antes salíamos a la calle y jugábamos entre nosotros o nos íbamos escopeteados a casa a ver esos dibujos animados que tanto nos emocionaban. Entonces no existían estos dibujos espantosos que muestran en la televisión y que en horario infantil mostraban esos programas de lavandería, lavando los trapos sucios íntimos de una familia o relación sentimental en público.

Tal vez caigo en un pudor que hoy en día se nos antoja ridículo. Pero antes a pesar de este pudor, percibo un cierto nivel intelectual que ahora mismo se ha perdido. Pero cuando tenemos necesidades realmente vitales, estas tonterías desaparecen realmente. En plata, cuando tenemos problemas de verdad, vemos las cosas en su justa medida.

>Antes las personas morían con miedo, ahora nos morimos de miedo.

Sobre todo del miedo que me da pensar a dónde va a parar esta sociedad. Y ojo, soy optimista porque muchas cosas han mejorado desde entonces.

>Saludos.

Un saludo y disculpa por haberme extendido tanto. EUDLF

31 Marzo 2009 | 04:18 PM

rincones

rincones dijo

Mi dulce Madeleine,

>>Qué bien, querido EUDLF, por fin leo a alguien que coincide con lo que pienso de nuestros tiempos y los de antes. Naturalmente, que todas las épocas tienen sus propios afanes, sus conveniencias e inconvenientes, y por lo tanto es necio decir que lo anterior fuera mejor. Guerras, intrigas, estupro, incesto, corrupción, maldad, etc. han coexistido o existido alternativamente con la paz, la bondad, el respeto, la honradez, la bondad, el amor, etc. y como bien dices, la diferencia simplemente radica en la efectividad de las comunicaciones, en el progreso en tecnología, que a propósito, es una de las maravillas modernas. Y qué decimos de los adelantos en medicina, en la industria, en la construcción, etc.

Desgraciadamente, ahora parece que hay más desgracias que antes. Creo que siempre ha habido en el mismo número, pero antes no se sabía porque no había tamtos medios de comunicación, y no digamos la revolución tan explosiva que ha dado lugar Internet.

>>Recuerdo mi cara de asombro la primera vez que visité Versalles, y realicé que en aquellas épocas ni siquiera los palacios tenían baños. No era coincidencia pues, que la gente muriera tan joven por causa de enfermedades.

Pero gracias a los adelantos y a la difusión de estos conocimientos, hemos sobrevivido para durar muchos años más.

>>Y sin embargo, lo triste de nuestros tiempos es que con tantos avances, o quizá porque nos hemos acostumbrado a que todo lo tenemos al alcance de nuestra mano, el mundo se ha insensibilizado, banalizado al extremo, somos inmunes al sufrimiento, ya es tan poco lo que nos conmueve, ya no hay tiempo ni paciencia para ocuparnos de otros, para ser padres o buenos hijos, para disfrutar en familia y mucho menos para tener amistades. Un abrazo.

Antes había la misma insensibilidad. Pero no parece que nos podamos curar de estos durante mucho tiempo.
--
Un beso muy sentido. EUDLF

31 Marzo 2009 | 04:23 PM

unokupa

unokupa dijo

Habrá que buscar tiempo para ocuparnos de lo que nos rodea e incluso de nosotros mismos, porque este mundo y su forma de vida va a a cabar con todos nosotros en todos los sentidos

3 Mayo 2009 | 12:53 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola Ren y EUDLF: Paso por aquí a saludaros y para deciros que ya es hora de que termineis vuestras vacaciones. Necesitamos de vuestras palabras de aliento. Mientras haya personas como vosotros sabemos que no todo está perdido. Besos.

25 Mayo 2009 | 05:57 PM

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Sobre mí

Realmente somos dos personas en esta sección. Un grancanario, EUDLF, y una sevillana, RENAISSANCE. La idea de publicar un blog conjuntamente viene de nuestra inquietud por expresar ideas, cuanto menos, curiosas en un crisol de chispas.

Lo más extraño es que jamás nos hemos visto en persona. Pero la amistad ha crecido en nuestros momentos más duros y dolorosos. Valga como brindis nuestra aportación al mundo de las letras, los sentimientos y nuestra esperanza de que el ser humano es un espíritu sin fronteras.


(How to tell stories. De Sebastian Holmer).

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