La Coctelera

rincones

29 Enero 2011

Ahí tienes la puerta...

Muchas veces, casi con toda seguridad todos los días queremos proteger nuestra existencia de todos los males que ocurren en el mundo. Tras leer esta línea inicial es posible que entiendas que me refiero a TODOS LOS GRANDES MALES QUE ASOLAN AL MUNDO. Pero te pregunto que si con la cantidad de días que nos toca vivir crees que todos sufriremos TODOS ESOS GRANDES MALES te diré que seguramente yerras en tu pensamiento. ¡Por supuesto que existen y jamás debemos obviarlos! Pensar en ello es importante, pero reconóceme que no es tu prioridad inmediata. ¿Entonces de qué te estoy hablando? Pues del día a día. Solemos alimentar nuestro morbo malsano viendo las grandes desgracias ajenas pensando que no nos va tan mal. Envidiamos a los ricos y famosos porque llevan esa vida tan estupenda que deseamos. Aunque, eso sí, si a uno de ellos le sucede una tragedia, la seguiremos con tanta atención como si la viviéramos nosotros dejando de lado nuestras pequeñas mezquindades.

Y ahí quiero llegar, a nuestras pequeñas mezquindades. Cuando nos acontece una desgracia de gran magnitud, nos vemos sacudidos con tal fuerza que todo lo que hacíamos rutinario pierde importancia porque en esos instantes reordenamos nuestras prioridades. Nos marcará tanto que desechamos nuestros valores establecidos, replanteándonos cómo debemos vivir a partir de ahora. En cierto modo, nos supone una catarsis de proporciones gigantescas y consecuencias verdaderamente imprevisibles. Pero esta catarsis suele darse generalmente en esta clase de situaciones. Frente a ello, nos volvemos a levantar y nos preparamos más concienzudamente a la lucha de puertas afuera.

Aunque me haya extendido, quería explicar el hilo central de esta reflexión. Mientras que los grandes males pueden sacar lo mejor de nuestra naturaleza mediante un inusitado coraje, sin embargo, los pequeños males son las goteras de nuestra alma. Podemos combatir en una gran pelea en un día muy señalado. Pero lo realmente difícil es mantener el ánimo día a día para afrontar las pequeñas mezquindades como tener que aguantar a la vecina que se queja de todos y por todo, del cartero que está siempre malhumorado, del taxista que grita a todo el mundo, ya sea porque el de al lado conduce temerariamente o la de delante va demasiado despacio, y por nombrar al compañero de trabajo que todo le parece mal mientras mira cínicamente a todo el mundo, y así podríamos sumar.

El primer día o el primer mes lo llevamos bien, pero por algún factor que desconocemos permitimos que esta actitud se nos contagie. Por si no bastara, hemos de lidiar además con nuestros propios problemas: tratar de cumplir los plazos fijados en el trabajo, los gastos de casa - algunos imprevistos -, llegas a casa y ves a los niños gritando o llorando, el coche que le falla vete tú a saber qué pieza, el malhumor de tu pareja y podríamos seguir enumerando...

Con semejante panorama ya pierdes la ilusión de animar, ayudar, colaborar e incluso escuchar a los demás. Al contrario, exigimos que nos comprendan, nos escuchen, queriendo olvidar que a los demás les pasa exactamente lo mismo que a nosotros. Como el efecto de la bola de nieve, la cosa se agrava, porque comienzan y se prolongan las ofensas, los disgustos y rencores por motivos que, en condiciones de absoluta normalidad y sensatez, pensaríamos que se tratan de verdaderas chorradas porque en general olvidamos el verdadero valor de las cosas, pero nos duelen y actuamos en consecuencia. "Como me miraste mal, ahora te retiro el saludo". "Te estuve esperando toda la mañana, pero no apareciste, así que no cuentes más conmigo." Así que perdemos la perspectiva y acabamos pensando que el 99% del género humano es malo por naturaleza, y ese 1% excepcional lo reservamos para nuestros allegados y mirando también si nos van a hacer daño o no.

Te escribo esta reflexión porque seguramente, tras pintarte semejante cuadro desolador concluirás con que cuanto más conoces a las personas, más quieres a tus animalitos de compañía y que para un mundo así no hacen falta alforjas, que no nos espera ningún viaje, que muy bien que estoy en casita. Aunque no me creas, te afirmo que ahí fuera nos espera un mundo hermoso y hostil, duro pero esperanzador, que te espera a ti, me espera a mí y a todos los demás porque a pesar de nuestras pequeñas mezquindades, generalmente somos buenas personas pero con una mala brújula en lo que a decisiones y reflexiones se trata.

La Naturaleza nos ha hecho básicamente gregarios, pero solemos caer en la contradicción de no querer ver a nadie porque no deseamos soportar escuchar las tonterías al mismo tiempo que echamos de menos hablar con gente para que nos escuchen... nuestras tonterías. Como además, aguantamos, nos reprimimos, ocurre que un día no te apetece verlos mañana ya lo llamarás o te prometes tomar un café. Pero lo pospondremos y acabaremos saliendo de casa únicamente para ir al trabajo como autómatas olvidando llamar a nuestros amigos.

Un buen día te darás cuenta al plantearte qué fue de tu vida, porque realmente los que vivieron sus días, salieron al mundo a tratar de conquistarlo sin preocuparse de si fracasarían. No se preocuparon si el mundo que les esperaba fuera era hostil, feo o desagradable sencillamente porque asumieron, sin saberlo conscientemente, que ese mundo era el que les había tocado con otras personas de todo tipo y con las que había que convivir.

Ignoro si te aíslas en tu hura, la morada del huraño, pero no olvides que te espera un mundo ahí fuera. Así que ahí tienes la puerta.

EUDLF

servido por rincones 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Miguel

Miguel dijo

Buenas tardes, hemos encontrado su Web en Google y nos gustaría proponerles un intercambio de enlace (Texto). Nos beneficiaría a ambos, mejorando nuestra posición en todos los motores de búsqueda. Aprovechamos para ofrecerle nuestros servicios como estudio creativo (diseño web, gráfico, impresión y vídeo). Agradecemos su tiempo y disculpen las molestias. Miguel Ángel R.C. Responsable de marketing. info@websmultimedia.com Websmultimedia.com

26 Enero 2012 | 01:14 AM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Realmente somos dos personas en esta sección. Un grancanario, EUDLF, y una sevillana, RENAISSANCE. La idea de publicar un blog conjuntamente viene de nuestra inquietud por expresar ideas, cuanto menos, curiosas en un crisol de chispas.

Lo más extraño es que jamás nos hemos visto en persona. Pero la amistad ha crecido en nuestros momentos más duros y dolorosos. Valga como brindis nuestra aportación al mundo de las letras, los sentimientos y nuestra esperanza de que el ser humano es un espíritu sin fronteras.


(How to tell stories. De Sebastian Holmer).

Si desean hacernos alguna sugerencia pueden hacerlo a a.los.rincones@gmail.com

Fotos

rincones todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera